Roberto Bergmann
Ingeniero Agrónomo
Sales Support
DeLaval

Un ordeño eficiente depende de tres protagonistas: la vaca, la máquina y el operador. La vaca determina cómo y cuándo entrega su leche; la máquina proporciona las condiciones necesarias para extraerla; y el operador establece la rutina que conecta ambos procesos. Cuando los tres trabajan en armonía, es posible conseguir un ordeño rápido y eficiente.
Sin embargo, existe una variable que cambia constantemente durante este proceso: el flujo de leche. Una vaca no entrega leche a la misma velocidad desde que se coloca la unidad hasta que esta se retira. Al comienzo el flujo es bajo, luego aumenta hasta alcanzar su máxima intensidad y finalmente vuelve a disminuir. Además, cada vaca tiene su propia respuesta.
Entonces surge una pregunta: si cada vaca entrega su leche de manera diferente y su flujo cambia durante el ordeño, ¿por qué la máquina debería trabajar siempre de la misma manera?
Esta pregunta está en el centro de DeLaval Flow-Responsive™ Milking (FRM), una tecnología desarrollada para adaptar el sistema de ordeño al potencial individual de cada vaca. En lugar de utilizar una única condición durante todo el proceso, FRM utiliza el flujo de leche como información para que la máquina responda a lo que está ocurriendo en cada momento.
La vaca entrega, la máquina responde
Para entender FRM podemos imaginar el ordeño como un equilibrio entre lo que la vaca es capaz de entregar y lo que la máquina puede extraer. DeLaval representa esta relación mediante el concepto PUSH–PULL: por una parte está la capacidad de la vaca para movilizar y poner la leche a disposición y, por otra, la capacidad de la máquina para extraerla mediante vacío y pulsación.
Este equilibrio cambia durante el mismo ordeño. Cuando una vaca se encuentra en su período de máximo flujo existe una gran cantidad de leche disponible y queremos que la máquina tenga capacidad suficiente para aprovecharla. Más tarde, cuando esa misma vaca se acerca al final del ordeño y el flujo disminuye, ya no existe la misma cantidad de leche disponible.
Stauffer et al. (2020) demostraron que aumentar el vacío cuando existe suficiente flujo puede incrementar la velocidad de extracción y reducir el tiempo de ordeño. Al mismo tiempo, reducirlo durante períodos de bajo flujo evita mantener un vacío elevado cuando existe poca leche disponible.
Por eso, FRM no consiste simplemente en ordeñar con más vacío, sino en utilizar la capacidad de extracción adecuada en el momento adecuado.
FAS inicia el flujo, FAV lo sigue
Flow-Responsive™ Milking puede incorporar Flow-Adjusted Stimulation™ (FAS) y Flow-Adjusted Vacuum™ (FAV). La forma más sencilla de entenderlas es pensar que FAS ayuda a iniciar correctamente el flujo y FAV acompaña ese flujo durante el ordeño.
Durante la estimulación, el sistema puede trabajar alrededor de 33 kPa, con 50 pulsaciones por minuto y una relación de ordeño vs masaje de 30:70. Cuando el flujo indica que la vaca ha respondido, cambia automáticamente a las condiciones de ordeño principal. Posteriormente, cuando existe un alto flujo de leche, FAV puede aumentar el vacío desde aproximadamente 44 hasta 49 kPa, aprovechando el momento de mayor disponibilidad de leche.
Así, la máquina no trabaja igual durante todo el ordeño: cambia junto con la vaca. Primero favorece la estimulación, luego acompaña el establecimiento del flujo y finalmente aumenta su capacidad de extracción cuando existe suficiente leche para aprovecharla.
Aprovechar el máximo flujo
Este principio fue evaluado por Reinemann et al. (2021) en una lechería comercial con aproximadamente 850–900 vacas Holstein y una rotativa de 60 puestos. Al utilizar vacío controlado por flujo, los investigadores observaron un aumento de 12% en el flujo máximo, 4% en el flujo promedio y una reducción de 4% en la duración del ordeño.
¿Qué significa esto en terreno? Si una vaca tarda cinco minutos en completar su ordeño, una reducción de 4% representa aproximadamente 12 segundos menos. Para una vaca puede parecer poco, pero cuando esa diferencia se repite durante cientos de ordeños diarios, una mejora individual comienza a convertirse en una oportunidad para toda la instalación.
Esto adquiere especial importancia en una rotativa, donde la velocidad de la plataforma también está condicionada por aquellas vacas que necesitan más tiempo para terminar. Cuanto mejor se aproveche el período de alto flujo, mayor es la posibilidad de completar el ordeño dentro del tiempo disponible.
A partir de los resultados obtenidos, Reinemann et al. (2021) modelaron el posible efecto sobre la rotativa y estimaron un aumento cercano al 5% en su capacidad de ordeño cuando el criterio era que el 80% de las vacas terminara dentro de una vuelta. Esto demuestra que aumentar la capacidad no implica necesariamente ampliar la sala; también es posible optimizar la infraestructura ya disponible.
La eficiencia comienza desde la estimulación

Para aprovechar correctamente el máximo flujo primero necesitamos una adecuada eyección de leche. Aquí es donde Flow-Adjusted Stimulation™ adquiere especial importancia.
En un sistema convencional, las configuraciones de vacío y pulsación están pensadas principalmente para trabajar durante el máximo flujo. Por eso se necesita una adecuada estimulación y un período entre esta y la colocación de la unidad para permitir que se establezca la eyección. Con FAS, la unidad puede colocarse antes y el propio sistema gestionar la estimulación, adaptando su duración a la respuesta de cada vaca.
Si la leche disponible al inicio se extrae antes de que se establezca correctamente la eyección, el flujo puede aumentar, disminuir y luego volver a subir. Este comportamiento, conocido como flujo bimodal, ocurre cuando la máquina comienza a extraer leche antes de que la vaca esté completamente preparada para entregarla de forma continua.
FAS cambia esta lógica: el flujo de la propia vaca ayuda a determinar cuándo avanzar hacia la siguiente etapa. Además, DeLaval describe FAS como una estimulación adaptada a cada animal, capaz de reemplazar la estimulación manual y el período de espera, contribuyendo también a mejorar la eficiencia de la mano de obra.
Singh et al. (2024a) evaluaron este principio en 156 vacas Holstein y observaron que la pulsación adaptada al flujo disminuyó la presencia de curvas bimodales y la probabilidad de cambios de corto plazo en el tejido del pezón frente al tratamiento convencional.
De esta manera, FAS prepara y acompaña el inicio de la entrega de leche, mientras FAV aprovecha su máximo potencial una vez que el alto flujo está disponible.
Más velocidad cuando hay leche disponible
Una de las ventajas de responder al flujo es que la mayor capacidad de extracción no necesita mantenerse durante todo el ordeño. FAV aumenta el vacío cuando existe un alto flujo y vuelve a reducirlo cuando ese período termina.
Esto permite combinar dos objetivos importantes: extraer rápidamente cuando existe mucha leche disponible y trabajar con condiciones más suaves cuando el flujo disminuye.
En el estudio de Reinemann et al. (2021), el aumento del flujo y la reducción del tiempo de ordeño se consiguieron sin observar efectos negativos relevantes en los indicadores evaluados de condición del pezón. No se encontraron diferencias significativas en coloración azulada, anillos en la base del pezón o puntos hemorrágicos, e incluso se observó una ligera reducción en la rugosidad del extremo del pezón.
Así, velocidad de extracción y cuidado del pezón pueden formar parte de una misma estrategia cuando las condiciones de ordeño responden a la cantidad de leche disponible.
Resultados a escala comercial
El concepto también ha sido evaluado a gran escala. Singh et al. (2024b) estudiaron 5.235 vacas Holstein, ordeñadas tres veces al día en una rotativa, combinando pulsación y vacío adaptados al flujo.
Los resultados mostraron mayor flujo máximo, menos cambios de corto plazo en el tejido del pezón y menos retiros forzados de las unidades de ordeño.
Para una rotativa, este último resultado tiene una aplicación muy concreta. Menos retiros forzados significa que más vacas pueden completar adecuadamente su ordeño dentro del tiempo disponible en la plataforma, favoreciendo un funcionamiento más fluido y un mejor aprovechamiento de la capacidad instalada.
La vaca marca el ritmo
Flow-Responsive™ Milking propone una manera diferente de entender la eficiencia. El flujo deja de ser solamente un dato que observamos y pasa a convertirse en información que permite controlar el ordeño. Nos indica cuándo la vaca comienza a responder, cuándo alcanza su mayor potencial de extracción y cuándo ese potencial comienza a disminuir.
Los resultados ayudan a dimensionar este potencial: +12% de flujo máximo, +4% de flujo promedio y −4% en duración del ordeño en una rotativa comercial; un potencial cercano al 5% adicional de capacidad de sala bajo las condiciones modeladas por Reinemann et al. (2021); resultados favorables en 5.235 vacas bajo condiciones comerciales (Singh et al., 2024b); y, en ordeño automático, +12% en tasa de extracción por vaca y +16% por cuarto en más de 32.000 ordeños (Reinemann et al., 2025).
Durante años, aumentar la capacidad de una sala estuvo asociado principalmente a incorporar más puestos, aumentar la mano de obra o acelerar las rutinas.
Flow-Responsive™ Milking abre una alternativa diferente: aprovechar mejor el potencial de cada vaca y obtener más de la instalación existente.

Porque cada vaca tiene su propio potencial y ese potencial cambia durante el mismo ordeño. Si el flujo cambia, la máquina también puede cambiar con él.
Ya no se trata solamente de que la vaca se adapte al sistema. El sistema también puede adaptarse a la vaca.
Bibliografia
Reinemann, D. J., van den Borne, B. H. P., Hogeveen, H., Wiedemann, M., & Paulrud, C. O. (2021). Effects of flow-controlled vacuum on milking performance and teat condition in a rotary milking parlor. Journal of Dairy Science, 104(6), 6820–6831.
Reinemann, D. J., Paulrud, C. O., & ter Weele, J. (2025). Effects of flow-responsive milking on milking performance of an automatic milking installation. JDS Communications, 6(6), 773–775.
Singh, A., Spellman, M. E., Somula, H., & Wieland, M. (2024a). Effects of flow-responsive pulsation on teat tissue condition and milking performance in Holstein dairy cows. Journal of Dairy Science, 107(9), 7337–7351.
Singh, A., Spellman, M. E., Somula, H., Kakoulis, K., Paulrud, C. O., & Wieland, M. (2024b). Effects of flow-responsive vacuum and pulsation with early attachment of the milking unit on teat tissue condition and milking performance in Holstein dairy cows. Journal of Dairy Science, 107(12), 11744–11760.
Stauffer, C., Feierabend, M., & Bruckmaier, R. M. (2020). Different vacuum levels, vacuum reduction during low milk flow, and different cluster detachment levels affect milking performance and teat condition in dairy cows. Journal of Dairy Science, 103(10), 9250–9260.




