Impacto sanitario del uso de leche de descarte en la alimentación de terneros

PAULINA CAMPOS B.
Médico Veterinario
Unidad de Nutrición Animal
pcampos@cooprinsem.cl
Cooprinsem

La leche de descarte corresponde a la leche de vacas con infecciones intramamarias tratadas con antibióticos, leche contaminada con otros medicamentos, leche de vacas con mastitis clínica (es decir, la que contiene pus, fibrina o sangre), leche con altos recuentos de células somáticas y leche de transición (post calostro). Está prohibida su venta para consumo humano y significa una pérdida económica importante para el sistema productivo lechero (Ulloa et al., 2025).

La leche de descarte se ha utilizado como una alternativa para alimentar terneros, debido a que es un recurso disponible en la mayoría de las lecherías, pero lleva consigo algunos riesgos y problemáticas que revisaremos a continuación.

Transmisión de patógenos

Su uso plantea riesgos biológicos, ya que sirve como una vía potencial para la transmisión de patógenos respiratorios y gastrointestinales. Un estudio determinó presencia de un alto recuento bacteriano total (7,63 x 10⁶ UFC/mL) y de coliformes (2,18 x 10⁴ UFC/mL) en leche de descarte aisladas de 36 lecherías del sur de Chile, determinándose presencia de: Staphylococcus aureus, E. coli (betalactamasa de espectro extendido), Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis, Salmonella spp, entre otros (Ulloa et al., 2025). Otros estudios han confirmado presencia de Streptococcus spp y miembros de la familia Enterobacteriaceae. Esto confirma el riesgo de exposición que tienen los terneros al consumir esta leche, predisponiéndolos a enfermar.

La alta carga de patógenos observada está asociada también a las condiciones higiénicas de extracción, almacenamiento, traslado y manipulación de la leche descarte, lo que aumenta el riesgo de infecciones entéricas en terneros.

Se ha reportado también que un alto recuento de coliformes en leche de descarte podría conducir a un alto nivel de endotoxinas, que puede ser perjudicial en terneros neonatos (Moore et al., 2009).

Efecto sobre respuesta inmune de terneros

Un estudio reciente indicó que la alimentación con leche descarte en terneros tuvo un efecto sobre la respuesta innata y perfil inflamatorio, promoviendo la oxidación lipídica y actividad de enzimas antioxidantes, lo que sugiere un efecto proinflamatorio debido a la ingesta de patógenos presentes en la leche de descarte (Santarosa et al., 2025). Otro estudio en terneros señaló que la leche de descarte provocó una respuesta inmune inflamatoria más temprana e intensa comparado con el consumo de leche entera, acrecentando la presión sobre el sistema inmune en esta etapa (Nascimento da Silva et al., 2026).

Alta variabilidad de volumen y nutrientes

La cantidad de leche de descarte disponible dependerá de cuántas vacas estén con tratamiento en el día, por lo que puede suceder que a veces falte leche para completar la ración diaria y se deba mezclar con leche entera buena o sustituto lácteo. Esto supone que la ración variará en términos de sólidos totales. Si sumamos el hecho de que en ocasiones también se mezcla con leche de transición o calostro, esto aumenta los niveles de sólidos notablemente. Pero como su disponibilidad es dinámica, finalmente no tendremos certeza de cuántos sólidos totales están consumiendo los animales diariamente. Recordar que cambios en la concentración de leche (sólidos totales) puede predisponer a diarreas de tipo alimentarias.

Presencia de residuos antibióticos

Debido a los tratamientos recibidos por las vacas con infecciones intramamarias u otras afecciones, la leche de descarte suele contener cantidades variables de antibióticos.

Ulloa y colaboradores encontraron presencia de E. coli resistente a antibióticos betalactámicos (betalactamasa de espectro extendido) en muestras de leche de descarte destinadas a terneros en lecherías del sur de Chile.

Otro estudio evidenció que terneros alimentados con leche descarte y leche de descarte pasteurizada tuvieron un mayor aislamiento de E. coli resistente en comparación a terneros alimentados con leche entera cruda (Aust et al., 2012).

Un estudio que comparó efectos del uso de leche con antibióticos a corto plazo (de las 3 a las 5 semanas) y largo plazo (todo el período del nacimiento al destete, 12 semanas), mostró que había presencia de bacterias resistentes en muestras fecales de los terneros en ambos períodos de tiempo. Además, se encontró mayor puntaje fecal en estos terneros en relación al control al momento del destete, indicando que podría haber peor salud digestiva (Teagasc).

Investigaciones han demostrado que la resistencia bacteriana ocurre a concentración muy por debajo de la CMI (concentración mínima inhibitoria). Como la leche de descarte contiene una mezcla de antibióticos en bajas concentraciones, parece ejercer una considerable presión de selección sobre la flora entérica Gram negativa de terneros jóvenes (Aust et al., 2012).

La OMS (Organización Mundial de la Salud Animal) ha puesto énfasis en el uso responsable y prudente de los antimicrobianos en el Código Sanitario para los animales terrestres donde se indica recomendaciones a los países miembros para enfrentar la resistencia a los agentes antimicrobianos. Esto es considerado un tema crítico por el impacto en salud veterinaria y pública, ya que se va perdiendo la efectividad en combatir a las bacterias con los antibióticos tradicionales, disminuyendo la tasa de éxito de los tratamientos de cuadros infecciosos.

Efecto sobre flora microbiana intestinal

Existe un sinergismo entre la colonización de microbiota intestinal y el desarrollo de la respuesta inmune que se ha reportado en diferentes especies. Estudios en ratones han demostrado que los antibióticos alteran la microbiota y reducen la producción de ácidos grasos de cadena corta, lo cual es esencial no solo para mantener la integridad de la barrera intestinal, sino también para programar los macrófagos de la capa basal.

La exposición permanente a residuos de antibióticos produce una selección de las poblaciones bacterianas en los animales, donde las bacterias que son capaces de adaptarse y generar mecanismos para resistir el efecto antibiótico sobreviven y permanecen en la población, alterando el equilibrio original lo que puede afectar el desarrollo de un sistema digestivo saludable.

Fácilmente re-contaminable

Si consideramos que la leche de descarte de por sí ya viene contaminada con patógenos causantes de mastitis, la probabilidad de que aumente la carga bacteriana es alta, asociado principalmente a las condiciones de extracción y almacenamiento antes de su entrega a los terneros. Esto supone un problema especialmente cuando el volumen es alto, lo que dificulta su almacenaje. Generalmente, se dispone en tarros a temperatura ambiente por un período prolongado (horas), lo que dispara la multiplicación bacteriana original.

Alternativas a este escenario es la acidificación y la pasteurización de la leche de descarte. Sin embargo, la acidificación tiene sus complejidades en la preparación y en lograr un adecuado nivel de acidez (pH 4) que permita reducir e inhibir el crecimiento bacteriano. Por otra parte la pasteurización, si bien logra bajar considerablemente la carga bacteriana, no la reduce a cero, por lo que el riesgo de transmisión de patógenos sólo disminuye y será proporcional a la carga bacteriana inicial que tenía la leche. Adicionalmente, la pasteurización no elimina los residuos de antibióticos, por lo que su efecto persiste.

Adicionalmente, es importante distinguir dentro de la leche de descarte, a la leche de transición, la cual corresponde a la leche extraída de vacas recién paridas (entre la segunda y sexta ordeña), cuyo uso es altamente recomendado ofrecer a los terneros en los primeros 4 días de vida. Muchas veces por falta de organización, recursos o tiempo, se mezcla la leche de transición con el descarte, perdiéndose este valioso recurso (alto en sólidos totales, factores de crecimiento, inmunoglobulinas de acción local, entre beneficios).

Conclusiones

El uso de la leche de descarte en alimentación de terneros tiene consecuencias que deben considerarse, como una alta carga bacteriana, presencia de residuos antibióticos, desarrollo y propagación de resistencia a los antibióticos, alteración de la microbiota intestinal, que tienen impacto en la salud animal y pública.

Por ello, es recomendable evaluar alternativas de alimentación que sean inocuas y promuevan la salud en los terneros, como por ejemplo pasteurización de leche de transición, no utilizar leche con antibióticos o el uso de sustitutos lácteos de alta calidad, con la finalidad de entregar una alimentación óptima y sin riesgos a nuestros terneros.

Bibliografía
  • https://teagasc.ie/news–events/daily/avoid-feeding-waste-milk-to-calves/
  • Waste milk consumption in dairy calves: Effects on innate immunity and inflammatory profile. Bianca Paola Santarosa et al. Veterinary Immunology and Immunopathology, Volume 280, February 2025.
  • Waste milk consumption in Holstein calves: Effect on systemic adaptive immunity. Karen Nascimento da Silva et al. Veterinary Immunology and Immunopathology, Volume 292, February 2026.
  • Feeding untreated and pasteurized waste milk and bulk milk to calves: effects on calf performance, health status and antibiotic resistance of faecal bacteria. V. Aust et al. J Anim Physiol a Anim Nutr 97(6), December 2012.
  • Analysis of pathogenic bacteria and antimicrobial residues in bovine waste milk on dairy farms in southern Chile. Ulloa F. et al. Front. Vet. Sci. 2:1613185.