Rubén Pommiez Denegri
Médico Veterinario
Product Manager VMS
DeLaval Chile

La idea de pasar de ordeño convencional a ordeño robótico ronda en el ambiente, existe varias maneras de implementar este cambio, sin embargo, siempre una planificación muy detallada es la clave para el éxito en esta transición. No se trata sólo de diseños constructivos, implica cambios en la gestión predial, tipo de labores en el campo y principalmente cambios en el manejo del rebaño lechero.
Los robots de ordeño han ido creciendo en popularidad cada vez más, una tecnología que originalmente fue pensada para rebaños pequeños a medianos hoy también es una opción muy válida para grandes rebaños. Los principales motivos que tiene un productor lechero para evaluar el paso a ordeño robótico son la escasez de mano de obra, un horario de trabajo más flexible, la recopilación de datos valiosos para apoyar la toma de decisiones y gestión del rebaño. En muchos casos, este cambio permite la modernización de instalaciones logrando mejores condiciones laborales y de bienestar animal.
¿Sirven las construcciones existentes?
En el caso de pensar en un proyecto robótico en un patio de estabulación ya existente, la primera pregunta a responder es si esa construcción se puede modernizar para recibir una instalación robótica. Muchos de los patios existentes son muy antiguos y fueron construidos pensando en otro tipo de vacas ó con requerimientos de espacio muy diferentes a los de los rebaños actuales. En estos casos, realizar una inversión puede ser muy significativa y hacer inviable el proyecto, si el monto de esa inversión supera el 50% de construir un estabulado nuevo, lo más recomendable sería evaluar la construcción de algo nuevo. La idea es no instalar robots de ordeño en un lugar no apropiado para ello, el objetivo es diseñar un proyecto robótico pensando en primer lugar en las vacas, en la productividad y en las personas.
Una de las decisiones más difíciles del diseño de una instalación robótica en un estabulado ya existente…es donde ubicar los robots!!
Generalmente la decisión se toma pensando en la comodidad de realizar esa instalación, sin pensar en el movimiento y bienestar animal, factores claves para el éxito del sistema.
En el caso de querer ordeño robótico voluntario, las vacas deben moverse de forma voluntaria hacia el robot, cualquier defecto de diseño que afecte ese movimiento va a influir negativamente en productividad, rendimiento del sistema, salud animal y necesidades de mano de obra, probablemente se necesite más personas para ayudar a mover vacas lo cual altera drásticamente la filosofía del sistema. La mejor ubicación de los robots es aquella que permite el tránsito voluntario de las vacas, minimiza el estrés y crea rutas funcionales para los animales y personal. Las consecuencias de una mala ubicación perduran años ó para siempre.
Manejo Grupal v/s Manejo Individual
La principal diferencia que un productor debe comprender al pasar de un sistema de ordeño convencional a un sistema de ordeño robótico voluntario es el cambio en la forma de gestionar la lechería y el manejo animal.
En el ordeño convencional, las labores se basan en rutinas, muy estructuradas y pensadas en el manejo grupal de los animales. Existen horarios definidos para cada ordeño que se repiten día a día, las vacas se mueven en grupos y se ordeñan por lotes. No existe un movimiento voluntario de los animales.
En cambio, en un sistema de ordeño robótico voluntario, la gestión de la lechería se basa en el manejo individual de los animales, la idea es interferir lo menos posible en el movimiento natural de ellos, en este caso el monitoreo individual vía sensores e Inteligencia Artificial es la clave, privilegiando el rendimiento individual de cada vaca.
En una sala de ordeña convencional, todas las vacas son llevadas al ordeño, incluso aquellas con problemas de movilidad. En un sistema de ordeño robotizado voluntario las vacas deben elegir ir al robot y si una vaca está coja, obviamente evitará moverse, no se ordeñará y bajará su consumo de alimento, por ende, bajará la producción de leche. Esto aumenta el trabajo de ir a buscar vacas para la ordeña y también el estrés de vacas y personal.
Los patios de estabulación deben diseñarse pensando en el bienestar de las vacas, comodidad de camas, pasillos de animales con las medidas correctas, agua disponible de buena calidad, ventilación apropiada, etc. Todos estos “detalles” afectan positiva ó negativamente la operación del sistema.
Los robots de ordeño son máquinas…no corrigen problemas originados de un mal diseño ó mal manejo animal, si no se hacen las cosas bien, el sistema nunca alcanzará su máximo potencial.
Funciones del personal
En una sala de ordeño convencional el trabajo del personal de la sala está, de cierta manera, restringido al ordeño, las labores de movimiento de animales y limpieza se asigna a otras personas.
En una lechería de ordeño robótico voluntario el trabajo es diferente, quizás más exigente, pero a la vez más motivante. Los trabajadores deben tomar algunas decisiones, interpretar información y gestionar requerimientos individuales de los animales. El responsable de una lechería robótica comienza su día laboral gestionando la información que le entrega el sistema, de esta manera puede revisar vacas que requieran atención, luego continúa con labores de limpieza, ir a buscar algunas vacas que no han llegado al ordeño incluso algunas funciones básicas de mantenimiento de robots.
Esta labor más amplia requiere una mejor formación e independencia de los empleados. En lecherías pequeñas a medianas, una sola persona puede encargarse de todo. En cualquier caso, la preparación del personal y el apoyo a ellos es fundamental para el éxito del sistema.
Es importante destacar que cada lechería es única y tiene su propia complejidad, no hay recetas que funcionen igual en todos lados, pero hay requerimientos básicos a considerar si queremos que una transformación de este tipo sea exitosa. El mayor desafío no está en las vacas, en muchos casos a la semana de operación las vacas ya aprendieron y se acostumbraron al sistema, lograr que el propietario y los trabajadores se adapten a la nueva forma de trabajar es quizás la tarea más importante para que todo resulte bien.
Una planificación cuidadosa es la clave del éxito. Cada decisión tendrá un impacto a largo plazo. Las lecherías y patios de estabulación se construyen para 25 y más años, una vez en pie, hay que convivir con los aciertos y errores.
Si está evaluando el cambio de ordeño convencional a robótico, visite lecherías robóticas existentes y recurra a expertos, existen profesionales en Chile y el extranjero con mucha experiencia en el diseño y operación de instalaciones robóticas, con 11 años de experiencia en nuestro país hemos aprendido muchísimo.
Si se realiza correctamente, puede ser una inversión transformadora, mejorando productividad, condiciones laborales, salud y bienestar animal.





