Plagas estivales en cultivos forrajeros de Brassica, una amenaza para la rentabilidad

Jean Pierre Losteau
Ingeniero Agrónomo / MBA
Product Manager
Osorno – Temuco – Los Ángeles
Cooprinsem

Durante el verano, los cultivos suplementarios de nabos forrajeros, raps forrajeros y coles forrajeras cumplen un rol estratégico en los sistemas ganaderos del sur de Chile, al aportar forraje de alta calidad en períodos de déficit de praderas. Sin embargo, las condiciones cálidas y secas propias de esta estación también favorecen el desarrollo de diversas plagas, las que pueden reducir significativamente el establecimiento, la biomasa y el valor nutritivo de estos cultivos.

La presencia de polillas de la col (Plutella xylostella) y pulgones (Brevicoryne brassicae, Myzus persicae) es frecuente en los cultivos forrajeros de verano, y ha sido reportada de forma reiterada en estudios del INIA y el SAG en la zona sur de Chile. Estas plagas pueden provocar pérdidas superiores al 40% del rendimiento potencial cuando no se implementan estrategias de monitoreo y control de manera oportuna.

Comprender qué plagas pueden aparecer, cuáles son sus síntomas iniciales y momentos críticos de ataque y cómo aplicar manejo integrado, resulta fundamental para proteger la inversión y maximizar la rentabilidad de la producción de leche y carne que depende de estos cultivos. Este artículo entrega una síntesis de las principales plagas estivales que afectan a cultivos forrajeros del género Brassica, orientada a apoyar la toma de decisiones de agricultores y profesionales del sector.

Polilla de la col (Plutella xylostella)

Biología y ciclo de vida:

Es un fitófago especialista en Brassicaceae; la hembra ovipone mayormente en el envés de las hojas (cerca de nervaduras). Huevos amarillos, elípticos, incubación 3-4 días. Presenta cuatro etapas larvales; L1 con hábito minador, L2-L3 “ventanean” la lámina (dejan epidermis superior), L4 consume ambos lados; pupa en un capullo de seda laxo adherido al follaje.

El ciclo es fuertemente dependiente de temperatura; en condiciones cálidas puede completarse en cerca de 12 días, con 5-10 generaciones/año (superposición generacional).

En zonas del sur de Chile, durante el verano, cuando las temperaturas se sitúan entre 23-30 °C, se crean las condiciones ideales para que la Plutella tenga rápidos ciclos generacionales, lo que puede llevar a incrementos poblacionales en plazos relativamente cortos si no se monitorea.

A temperaturas más bajas (entre 15-20 °C) el desarrollo se ralentiza bastante, lo que da una ventana más amplia para detectar infestaciones tempranas antes de que el daño acumulado sea grave.

Daño foliar y consecuencias en la biomasa:

Daño característico por “ventanas” en hojas (L2–L3) y perforaciones que avanzan a defoliación; el ataque puede continuar hasta floración, con pérdida de área fotosintética. En forrajeras, esto se traduce en caída de tasa de crecimiento y biomasa utilizable.

Monitoreo:

Desde la emergencia del cultivo, es importante revisar el potrero al menos una vez por semana. Para hacerlo de forma representativa:

1) Selecciona 2 a 5 puntos distribuidos por hectárea.

2) En cada punto, observa 5 a 10 plantas.

3) Revisa especialmente el envés de las hojas y los brotes más tiernos, donde suelen estar los huevos y larvas jóvenes.

4) Cuando la población alcanza 2 larvas por planta o más, ya se considera que existe un riesgo real de afectar el rendimiento del cultivo, por lo que se recomienda actuar de forma inmediata para evitar pérdidas de biomasa utilizable.

Pulgones (Brevicoryne brassicae, Myzus persicae)

Biología y ciclo de vida:

Los pulgones se reproducen de forma vivípara y partenogenética, es decir, las hembras pueden generar crías vivas sin necesidad de ser fecundadas por un macho, lo que les permite formar colonias de manera muy rápida. Gracias a este mecanismo, durante la primavera-verano una sola hembra fundadora puede originar en pocos días poblaciones numerosas que se expanden rápidamente por el cultivo.

Tienen ciclos muy rápidos: cada generación completa puede durar 7 a 10 días con temperaturas de 20 – 25 °C, y más de 15 generaciones por temporada estival en condiciones favorables.

Prefieren condiciones cálidas y secas; las lluvias intensas pueden reducir sus poblaciones por arrastre.

  1. brassicae forma colonias densas y cero­sas en brotes tiernos, mientras que M. per­sicae es más móvil y se dispersa rápidamente entre plantas.

Daño foliar y consecuencias en la biomasa:

Los pulgones se alimentan por succión de savia, debilitando el tejido foliar y reduciendo el crecimiento de las plantas. Esta acción provoca enrollamiento, clorosis y deformación de las hojas jóvenes, limitando el área fotosintética activa, y además pueden transmitir virus fitopatógenos como el virus del mosaico de la col, lo que agrava el daño. En infestaciones severas, estas afectaciones combinadas pueden reducir de forma significativa la tasa de acumulación de materia seca y retrasar el desarrollo del cultivo.

¿Qué es el virus del mosaico de la col?

El virus del mosaico de la col (Cauliflower mosaic virus, CaMV) afecta a especies de la familia Brassicaceae como col forrajera, nabo y raps, causando manchas cloróticas irregulares en las hojas, deformaciones del follaje, reducción del crecimiento y disminución del rendimiento. Se transmite principalmente por pulgones de forma no persistente, es decir, el insecto adquiere el virus rápidamente al alimentarse y puede transmitirlo a otras plantas en pocos minutos. Aunque no suele matar a las plantas, su presencia puede reducir de forma importante la biomasa y calidad del forraje, especialmente cuando la infección ocurre en etapas tempranas del cultivo.

Condiciones climáticas favorables para pulgones:

El desarrollo de los pulgones presenta un óptimo entre 20 y 25 °C, rango en el cual alcanzan su mayor fecundidad y velocidad de crecimiento poblacional. A temperaturas superiores a 30 °C la tasa de desarrollo comienza a disminuir, y valores cercanos a 35 °C pueden resultar letales para la plaga. En condiciones de veranos secos o primaveras templadas con baja precipitación, sus poblaciones tienden a incrementarse con rapidez debido a la ausencia de factores climáticos que limiten su proliferación.

Monitoreo:

1) Revisar una vez por semana desde emergencia.

2) Observar 3 a 6 puntos por hectárea, con 5 a 10 plantas por punto, especialmente en brotes jóvenes, envés de hojas tiernas y tallos.

3) Como referencia práctica, se recomienda actuar cuando hay más del 10–15 % de plantas con colonias visibles.

4) Cuando se detectan 10 o más pulgones por planta, existe un riesgo real de afectar el rendimiento, por lo que se aconseja intervenir de inmediato para evitar pérdidas de biomasa utilizable.

El control de estas plagas se realiza comúnmente mediante el uso de insecticidas, sin embargo, es fundamental considerar que la elección del producto, la dosis y el momento de aplicación son factores determinantes para lograr eficacia y evitar problemas de resistencia o impactos no deseados. Por ello, resulta clave contar con la asesoría de un ingeniero agrónomo, los cuales Cooprinsem tiene en cada sucursal, que oriente en la selección de las alternativas más adecuadas, asegurando así la sostenibilidad y rentabilidad de los cultivos suplementarios de verano.