Aspectos del ensilaje de maíz que suman o restan litros de leche en el estanque (Parte 2)

ING. MSC. ODRIOM ESCOBAR

Ensilado de maíz: una mirada más allá del almidón

En esta segunda parte abordaremos como la calidad del silo de maíz influye no solo en el consumo de materia seca (CMS), sino también en el rendimiento productivo de las vacas lecheras. Factores como el punto óptimo de cosecha, la altura de corte, el procesamiento del grano y el uso de la maquinaria adecuada determinan en gran medida la calidad final del silo.

En el artículo anterior se trató la importancia de la elección del híbrido y cómo los ensilajes de mayor digestibilidad tienen un efecto positivo sobre la producción. Sin embargo, la calidad final del silo no depende únicamente del híbrido, sino también de múltiples decisiones agronómicas y de manejo durante la cosecha y ensilado.

Además de aquello, en el mismo proceso de fabricación del silo es esencial considerar la compactación, el tamaño de picado y el uso de inoculantes adecuados para asegurar una fermentación eficiente, una rápida reducción del pH y una mejor estabilidad del silo, minimizando las pérdidas por fermentación y la contaminación.

Aporte energético del silo de maíz

 

Los carbohidratos son la principal fuente de energía para el ganado lechero, y en nuestras condiciones productivas el almidón del maíz sigue siendo el de principal aporte. En dietas para vacas de alta producción, la inclusión del silo de maíz puede representar entre el 30 y 40% (o más) de la materia seca total.

La ingesta energética depende en gran medida del consumo de materia seca y de la calidad y cantidad de los forrajes incluidos en la dieta, que pueden limitar o aumentar este consumo. Un mayor consumo de MS equivale a más energía disponible, lo que se traduce en mayor producción de leche, grasa y proteína.

En vacas de alta producción, las raciones suelen tener un contenido de fibra detergente neutro (FDN) cercano al 26%, lo que equivale aproximadamente a 7 kg de MS provenientes de fibra. Este valor tiene un impacto significativo tanto en la cantidad total consumida, como en el tiempo que el animal destina al consumo, entonces relacionamos esta calidad y esta tasa de pasaje (la entrada y salida de fibra en el rumen) con el tiempo en que la vacas demoran en comer este alimento.

Por otra parte, es interesante recordar que, para maximizar el consumo y la eficiencia productiva, una vaca debería disponer de 3 a 5 horas diarias para alimentarse, destinando el resto del tiempo a la rumia, interacción social y descanso. Durante este tiempo de descanso la vaca incrementa el flujo sanguíneo hacia la glándula mamaria, lo que favorece la síntesis de leche, es por ello que todo factor que afecte el confort o la calidad del forraje (fibra excesivamente mala o tosca) reduce el tiempo de descanso y el consumo, impactando negativamente la producción.

Estudios realizados entre 1994 y 2004 demostraron que la digestibilidad de la fibra influye directamente en el comportamiento alimentario de las vacas, aquellas que consumen fibra de baja calidad reducen su consumo en aproximadamente un 12% y emplean más tiempo comiendo (llegando a hasta 120 minutos más) en comparación con aquellas que ingieren fibra más digestible.

Composición y Digestibilidad del ensilaje

El ensilaje de maíz de planta entera está compuesto en su materia seca por: 55% a 60% de hoja y tallo y 40 a 45% de grano de maíz. La fracción fibrosa presenta una amplia variación en digestibilidad, influenciada por:

  • La proporción de lignina sobre FDN del híbrido,
  • El estado de madurez al momento de la cosecha, y
  • Los aditivos empleados para mejorar la fermentación.

La fracción de almidón, en tanto, puede variar en digestibilidad desde un 72% hasta un 88%, dependiendo principalmente del tamaño de partícula del grano (tipo y calidad de procesamiento al momento de la cosecha) y del tiempo de fermentación del silo. También influyen la maduración del grano al momento de la cosecha y el tipo de endospermo (maíz flint o dentado).

Altura de corte y digestibilidad

Una práctica efectiva para mejorar la calidad de la fibra es aumentar la altura de corte durante la cosecha. Tradicionalmente, las plantas se cortan a 20 cm o menos en relación con el suelo; sin embargo, experiencias recientes en Chile muestran que elevar el corte a 40 cm puede incrementar la digestibilidad entre 3 y 4 puntos porcentuales, con una reducción moderada del rendimiento (4 a 6% menos MS/ha).

Este aumento en digestibilidad compensa con creces la menor producción por hectárea, ya que permite incluir más silaje de maíz digestible en la ración (a mayor calidad mas consumo) y aumentar la producción de leche.

Investigaciones del Dr. Luis Ferraretto (2018), indican que, al comparar alturas de corte de la planta de 17 cm versus 52 cm con relación al suelo, se observa un incremento de hasta 4 puntos en digestibilidad y un disminución del 11,5% del rendimiento en MS.

En términos prácticos, estudios entre 2003 y 2023 sobre las alturas de corte, reportan incrementos en el rendimiento de producción de leche, con la misma cantidad de silo de maíz, en 2,4 a 3,3 litros de leche por vaca/día, aun con 5–6% menos rendimiento de silo por hectárea. Por ello, se recomienda una altura de corte de la planta en la cosecha entre 30 y 40 cm, lo que además reduce la contaminación y la presencia de hongos, micotoxinas y lignina en el silo.

Punto óptimo de cosecha

La ventana ideal de cosecha se obtiene cuando la planta alcanza 32% de MS y el grano presenta una línea de leche entre ½ y ¾; Durante la cosecha, el material puede alcanzar hasta 37–38% de MS, pero se debe evitar pasar ese punto y que el grano complete su maduración, ya que aumenta la dureza y dificulta el procesamiento, generando granos enteros no aprovechables por el animal, además que se pierde mucha digestibilidad de la fibra.

Procesamiento del grano y tamaño de partícula

Mas allá de obtener un nivel de porcentaje de almidón, el objetivo estaría enfocado más bien en mejorar su digestibilidad, por ello es relevante el nivel de procesamiento del grano que depende del tipo de cabezal de la cosechadora. Equipos modernos (tipo Shredlage) permiten una trituración más fina, exponiendo mucho más el material del grano a la fermentación por parte de las bacterias, mejorando la fermentación y la disponibilidad del almidón.

En cuanto al tamaño de corte, este debe ajustarse según el contenido de MS:

  • MS de 37–38%: tamaño de partícula ≈ 15 mm.
  • MS de 34–35%: ≈ 19 mm.
  • Silos más húmedos con MS 32% o menos: ≈ 25 mm.

A mayor MS, menor debe ser el tamaño de partícula, con el fin de favorecer la compactación y la fermentación. Aunque esto reduce la fibra efectiva (que se observa y determinada utilizando las cajas de Pensilvania), mejora la digestibilidad del ensilaje.

Maduración y digestibilidad del almidón

El tiempo de almacenamiento del silo es clave. No existen aditivos que aceleren significativamente la digestión del almidón a solo un mes de tapado el silo; por lo tanto, se requiere mínimo 3 a 4 meses de fermentación para alcanzar valores de digestibilidad entre 80 y 90%, frente al 75% inicial. Este proceso es determinante para la eficiencia de utilización energética del ensilaje.

Supervisión y manejo del silo

La supervisión durante la cosecha es esencial. Se recomienda:

  • Monitorear el procesamiento y hacer un acompañamiento al prestador de servicios para verificar el procesamiento del grano (por ejemplo, mediante la prueba del balde con agua, donde los granos se separan del material vegetal, observar la trituración de los granos que están en la porción que decanta).
  • Controlar el contenido de MS (determinado a través de usos de equipos como Air Fryer, microondas o NIRS) para ajustar el tamaño de corte.
  • Garantizar una compactación adecuada para eliminar el oxígeno y prevenir el crecimiento de hongos y la producción de micotoxinas.
  • Durante la extracción, utilizar maquinarias adecuadas y avanzar al menos 40 cm por día en la cara expuesta del silo, evitando la entrada de aire y para poder renovar el material evitando invadir innecesariamente el silo.

Conclusión

Optimizar la calidad del silo de maíz va mucho más allá del contenido de almidón. Decisiones sobre altura de corte, punto de cosecha, procesamiento del grano, compactación y fermentación determinan la eficiencia con la que las vacas transforman el alimento en leche.

Un manejo agronómico y técnico adecuado del ensilaje se traduce en mayor digestibilidad, mejor aprovechamiento energético y un incremento real en la producción lechera.