Claves para reconocer, comprender y manejar el carbón común y el carbón de la panoja.
Enfermedades del maíz, Parte I
Alvaro Rosas
Gerente de Ventas
Semillas Tuniche

Durante los últimos años, el cultivo de maíz ha incrementado su importancia en las regiones de Los Ríos y Los Lagos, principalmente como componente estratégico de los sistemas ganaderos orientados a la producción de leche y carne. Junto con el aumento de superficie y productividad, también surge la necesidad de monitorear enfermedades que, si bien históricamente han sido consideradas secundarias, pueden generar pérdidas importantes cuando coinciden condiciones ambientales favorables para ellas y materiales genéticos susceptibles.
Dentro de estas enfermedades destacan dos patologías causadas por hongos basidiomicetos conocidas comúnmente como carbones del maíz: el carbón común (Ustilago maydis) y el carbón de la panoja (Sporisorium reilianum). Ambas producen masas negras de esporas características, pero difieren significativamente en su forma de infección, desarrollo dentro de la planta y consecuencias productivas.
Diagnóstico visual de los carbones del maíz
La identificación temprana en terreno constituye una herramienta fundamental para estimar riesgos y evitar confusiones durante las inspecciones de cultivo. Aunque ambas enfermedades producen estructuras carbonosas oscuras, existen diferencias visuales muy marcadas.

Formación de agallas características producidas por Ustilago maydis sobre tejidos de la planta. Las estructuras inicialmente son blanquecinas o grisáceas y posteriormente liberan esporas negras.
Mazorca afectada por Sporisorium
reilianum, donde los tejidos reproductivos han sido reemplazados por masas de esporas negras. La enfermedad suele causar esterilidad parcial o total de la planta afectada.
¿Cómo diferenciarlos rápidamente?
Carbón común
- Produce agallas o tumores aislados.
- Puede aparecer en hojas, tallos, panojas o mazorcas.
- La infección suele ser localizada.
- Las plantas pueden continuar produciendo grano dependiendo de la severidad del daño.
Carbón de la panoja
- La infección ocurre en etapas tempranas del cultivo.
- El hongo coloniza sistémicamente la planta.
- Los síntomas aparecen recién en floración.
- La panoja puede ser reemplazadas total o parcialmente por masas de esporas.
- Las pérdidas de rendimiento son generalmente mucho mayores.
Carbón común: una enfermedad ampliamente distribuida
El carbón común, causado por Ustilago maydis, se encuentra presente en prácticamente todas las zonas productoras de maíz del mundo. El hongo sobrevive durante varios años en el suelo y en residuos vegetales como teliosporas, constituyendo una fuente constante de inóculo para futuras temporadas.
Su principal característica es la formación de agallas o tumores en distintos órganos de la planta. Estas estructuras contienen millones de esporas que se dispersan posteriormente por acción del viento y otras fuentes de movimiento.
Condiciones que favorecen la enfermedad
La aparición de carbón común suele estar asociada a situaciones que generan heridas o debilitamiento de los tejidos vegetales.
Entre los factores predisponentes destacan:
- Daños por granizo.
- Vientos fuertes.
- Ataques de insectos.
- Estrés hídrico.
- Altas temperaturas durante floración.
- Exceso de fertilización nitrogenada.
- Problemas de polinización.
En las regiones de Los Ríos y Los Lagos, estas situaciones pueden presentarse durante períodos de verano secos o en cultivos sometidos a alta presión productiva.
Efecto sobre el rendimiento
Las pérdidas asociadas al carbón común son variables y dependen principalmente del tejido afectado y de la incidencia observada dentro del cultivo.
Cuando la enfermedad compromete directamente las mazorcas, pueden generarse:
- Menor producción de grano.
- Disminución del peso de la mazorca.
- Reducción de calidad del ensilaje.
- Menor vigor de las plantas infectadas.
- En la mayoría de los casos, el impacto económico suele ser inferior al observado con carbón de la panoja.
Carbón de la panoja: una enfermedad menos frecuente pero más agresiva
El carbón de la panoja, causado por
Sporisorium reilianum, representa una de las enfermedades más destructivas que puede afectar al maíz. Su importancia radica en que la infección ocurre muy temprano, generalmente durante la germinación y emergencia, pero los síntomas sólo se hacen visibles varios meses después, cuando la planta alcanza su etapa reproductiva.
Esta característica dificulta enormemente su detección temprana y limita las posibilidades de intervención una vez observados los síntomas.
Síntomas característicos
Los síntomas más evidentes incluyen:
- Sustitución de flores masculinas (en la panoja) por masas de esporas.
- Deformación completa de la panoja.
- Reemplazo parcial o total de los granos de la mazorca.
- Esterilidad.
- Reducción de altura de planta.
- Crecimiento anormal de estructuras reproductivas.
En ataques severos, tanto la panoja como la espiga pueden quedar completamente ocupadas por el hongo.
¿Por qué merece atención en el sur de Chile?
Aunque históricamente ha sido una enfermedad poco frecuente, durante los últimos años se ha observado una aparición más relevante en algunas zonas productivas. Investigadores y asesores han asociado este fenómeno con la acumulación de inóculo en suelos, rotaciones más cortas y mayor intensidad de cultivo.
Las condiciones típicas de establecimiento de maíz en el sur de Chile —suelos fríos, alta humedad de primavera y emergencias lentas— podrían favorecer la infección inicial cuando el patógeno está presente en el potrero. Por esta razón resulta importante incorporar monitoreo específico, especialmente en sistemas donde el maíz participa activamente en la rotación.
Efectos sobre el rendimiento
A diferencia del carbón común, las pérdidas asociadas a carbón de la panoja pueden ser extremadamente severas.
Cada planta afectada presenta una capacidad productiva muy reducida o incluso nula debido a la destrucción de las estructuras reproductivas. Reportes de casos graves en la zona maicera norte del país, con pérdidas estimadas de hasta el 50% del potencial productivo.
Por esta razón, incluso incidencias moderadas merecen atención desde el punto de vista económico.
Estrategias de manejo integrado
El manejo de ambas enfermedades debe estar enfocado principalmente en la prevención.
Las medidas recomendadas incluyen:
Utilización de híbridos con mejor comportamiento sanitario.
- Rotación de cultivos.
- Reducción de estrés vegetal.
- Manejo equilibrado de fertilización.
- Control de insectos que provoquen heridas.
- Monitoreo sistemático de los potreros sembrados.
El papel del control químico
En el caso del carbón común, el uso de fungicidas no presenta resultados debido a que el patógeno infecta principalmente a través de heridas y puede aparecer durante distintos momentos del desarrollo del cultivo.
Para carbón de la panoja, las aplicaciones foliares tampoco constituyen una solución efectiva, ya que la infección ocurre durante los primeros estados del cultivo y permanece oculta hasta floración. Cuando aparecen los síntomas, la planta ya se encuentra infectada desde semanas o meses antes.
Por esta razón, el control químico debe enfocarse en el tratamiento de semillas.
Tratamiento de semillas con Vibrance®
Entre las alternativas disponibles en Chile destaca Vibrance® (sedaxane 500 g/L), fungicida sistémico para tratamiento de semillas desarrollado por Syngenta. El ingrediente activo sedaxane pertenece al grupo SDHI y presenta actividad preventiva frente a diversos patógenos transmitidos por suelo y semilla.
Formulaciones basadas en sedaxane han sido utilizadas para el manejo de Sporisorium reilianum mediante tratamiento de semillas, ayudando a reducir la infección inicial y favoreciendo un establecimiento más uniforme del cultivo.
Entre sus beneficios adicionales destacan:
- Protección de la plántula durante etapas tempranas.
- Mejor desarrollo radicular.
- Mayor vigor inicial.
- Mejor tolerancia al estrés de establecimiento.
- El tratamiento de semillas debe considerarse un complemento a la resistencia genética y las estrategias agronómicas de manejo.
Reflexiones finales
El crecimiento del cultivo de maíz en el sur de Chile hace cada vez más importante el manejo preventivo de enfermedades como el carbón común y, especialmente, el carbón de la panoja, por su potencial impacto en el rendimiento. El monitoreo, la elección de híbridos adecuados y el tratamiento profesional de semillas son claves para proteger la productividad.
En Tuniche, toda la semilla destinada a la zona sur se entrega tratada con Vibrance®, contribuyendo a reducir significativamente el riesgo de carbón de la panoja desde la siembra.




