Para ello es fundamental tener espacios e instalaciones donde puedan manifestarse de forma natural

Un problema relevante

El concepto de bienestar animal hoy en día es uno de los pilares fundamentales para que un sistema productivo sea rentable y exitoso. Sin embargo el concepto de bienestar animal no solo está relacionado con enfermedades, problemas reproductivos, y reducción de los rangos de crecimiento y producción, va más allá que considerar solo la funcionalidad de los animales (Von Keyserlingk y col 2013). Una de las mayores preocupaciones en torno al bienestar animal y la producción láctea es la aparición de cojeras, que está dentro de los problemas más comunes en las lecherías, solo superada por problemas reproductivos y mastitis. Los problemas pódales generan importantes pérdidas en la industria, no solo por los costos relacionados a esto, como tratamientos veterinarios, medicamentos, etc. sino además por la reducción en la producción de leche. Las patologías pódales son un problema originado por diversos factores, donde el medio ambiente, la genética, procesos infecciosos, comportamiento, instalaciones, manejo, nutrición y prácticas de alimentación representan factores de riesgo (Vermunt, 1992; Acuña, 2002). Aquí se forma un desorden estructural y funcional que puede afectar una o más extremidades (Stashak, 2002). Dependiendo del tipo de lesión puede causar mucho dolor, alteración en conductas normales como desplazamiento, lo que es crucial para que pueda alimentarse, una vaca coja va a disminuir la cantidad de veces que se acerca a comer, en otras palabras, el tiempo que destina a alimentarse será menos, esto da origen a una baja en la condición corporal y disminución de la fertilidad. Generalmente las vacas viejas son las más susceptibles a tener patologías pódales, asi también los animales que se encuentran con baja condición corporal, las vacas de alta producción al comienzo de la lactancia (preferentemente en el 3er y 4to parto), entre otros (Ito K. y col 2010; Green y col 2002; Hoedemaker y col 2009).

Cojeras y producción láctea en sur de Chile

Antecedentes indican que la prevalencia de afecciones pódales en los rebaños lecheros del sur de Chile tienen un rango entre un 9% y un 32% (Tadich B, 2008). Cuando un animal no está en su estado óptimo de bienestar, no desarrolla todo su potencial productivo. Bennett y col (1999) demostraron que los mayores costos de afecciones pódales corresponden a perdidas en la producción láctea y eliminación temprana de vacas cojas. Por otra parte se estima que la pérdida en relación a los costos de producción por litro de leche es mayores en las vacas con patologías podales, e incluso, solo por cojeras, alrededor de un 15% de los animales puede ser eliminado (Esslemont, 1990; Green y col 2002). Estos autores indican que la disminución de producción de leche se produce desde los 4 meses antes de que se diagnostique la cojera y que se mantiene incluso hasta 5 meses posterior a su tratamiento. Alrededor de 900 vacas y 8000 controles lecheros fueron estudiados, e indicaron que la perdida de leche es de 360 kg aproximadamente en lactancias de 305 días. Tadich B, (2008) indica que la producción de leche disminuye en un rango de 0,8 a 1,5 kg/día, en un periodo que puede ser de hasta 3 meses post cojera. Si lo pensamos con números, una vaca con una patología podal en escala de locomoción grado 3 traerá una pérdida de alrededor del 5%, una vaca grado 4 se estima que esta alrededor del 17% de perdida, mientras que una grado 5 lo hará con una pérdida del 36% (Bonfanti, 2013).

Hay una correlación positiva entre salud animal, confortabilidad y aumento en la productividad, lo que en otras palabras significa que el productor que mantiene sus vacas sanas, con un nivel bajo de estrés y cómodas, tendrá un mayor nivel de producción, por el contrario vacas cojas, enfermas e incomodas beberán menos agua, disminuirán el consumo de alimento ya que no se desplazaran y eso se verá reflejado en una disminución en la producción de leche.

Dentro de las instalaciones más importantes están los pisos. La calidad de este es de suma importancia para la salud podal de la vaca, tanto en términos de forma, dureza, fricción e higiene. En todos los tipos lecherías, el hormigón ha sido el único material utilizado para la construcción de suelos para todos los fines de las vacas; como estar acostadas, paradas, caminando, en ordeña, etc. Es un material muy bueno en muchos aspectos, como la ingeniería, la durabilidad y el costo. Sin embargo, como material es una fórmula delicada, debido a muchas diferencias en compuestos y calidad. Además, el hormigón se desgasta y cambia con el tiempo, muchas veces su dureza y abrasividad pueden tener efectos no deseados. (Bergsten, 2010). Largo tiempo en el patio de espera, ordeños frecuentes y grandes distancias sobre pisos de cemento, pueden causar una sobre exigencia de las pezuñas. No hay duda de que el hormigón seguirá siendo la base para la construcción de pisos en el futuro, pero ya vemos el desarrollo de muchos materiales diferentes para colocar sobre concreto para diferentes propósitos. Materiales más suaves y con la capacidad de adaptarse fácilmente como la goma, pueden ser una alternativa mucho mejor. Las vacas prefieren las superficies de goma en relación a las de cemento, por lo tanto una opción para considerar y aumentar el cuidado de la pezuña, es mejorar las instalaciones agregando cubiertas de este material. Si desea que sus animales puedan moverse fácilmente tanto para ingresar a la sala, como para salir de esta, debe haber un piso que les de seguridad, si el piso es incómodo para que una persona permanezca descalza, lo más probable es que para la vaca lo sea también.

El piso de goma antideslizante es una muy buena opción, este debe ser un lugar estable, amplio, confortable, no debe ser abrasivo y con un drenaje adecuado, a fin de que sea fácil de limpiar y la vaca pueda desplazarse con tranquilidad y fluidez.

Pisos de cemento o goma, una decisión importante

Figura 1 Resultados del análisis de pasos sobre 5 superficies diferentes (Bergsten , 2010)

Según un estudio realizado por Bergsten (2010), se desarrolló un nuevo método en el que se rastrearon, midieron, analizaron las huellas de los animales y se probaron patrones de locomoción para diferentes tipos de pisos, en diferentes rebaños lecheros. En este experimento, las vacas fueron probadas en cinco superficies: hormigón sólido, hormigón ranurado, goma sólida, goma ranurada y arena compactada. Para cada superficie (excepto la arena) se preparó una pasarela recta de 10 m de largo con una capa fina de lodo mezclado con polvo de cal. Después del ordeño,se realizó una prueba donde las vacas se mantuvieron en un grupo y caminaron individualmente a través de cada superficie. Las mediciones de las huellas se realizaron manualmente a partir de cuatro pasos consecutivos en cada tipo de piso, utilizando una regla y un ángulo-metrico (figura 1). Se midió el tiempo de aprobación de cada material para estimar la velocidad al caminar de la vaca. También se evaluó la puntuación de locomoción de las vacas (si la espalda estaba arqueada al estar de pie o caminando). Los resultados mostraron que las vacas sanas caminaron más eficientemente sobre superficies de goma que sobre pisos de concreto y tanto la zancada como la longitud del paso aumentaron significativamente en comparación con una superficie de concreto. El patrón de marcha fue peor para la mayoría de los parámetros en los pisos de concreto relativamente desgastados, mientras que la arena y las superficies de goma dieron las mejores cifras. La velocidad de las vacas fue más baja en el piso de hormigón ranurado en comparación con los otros tipos de piso, en este último los pasos se acortaron y la superposición fue considerablemente más negativa que en las otras superficies. Las vacas dieron pasos más largos sobre tapetes de goma sólida que sobre tapetes de goma ranurada. Otros elementos de la pista no difirieron significativamente entre los dos tipos de suelo de goma.

El mismo autor (Bergsten, 2010) indica que en un proyecto de tres años se estudiaron 150 vaquillas de aprox. 12 meses de edad durante su primera lactancia en un rebaño lechero. Durante el período de invierno, las vaquillas se asignaron a establos de concreto (duro) o a camas de paja (blanda). Las vaquillas en piso duro tuvieron mayor crecimiento y tasa de desgaste de las pezuñas, y una mayor prevalencia de hemorragias de suela y dermatitis que las vaquillas en camas de paja. Las vaquillas en pisos duros desarrollaron un mayor crecimiento de la pezuña y erosión del talón. Todas las vaquillas pastorearon durante 4 meses a partir de mayo y al recorte en septiembre ya no se observaron diferencias entre los grupos con respecto a los rasgos observados. Antes de su primer parto en otoño, todos los animales estaban alojados en un sistema de establos con colchones blandos. La mitad de los animales de cada grupo del período anterior de vaquillas se asignaron a pisos de concreto o pisos de goma en los pasillos de la sala de ordeño. Después de un período de lactancia de 4 meses, el hallazgo más destacado fue 3,6 veces mayor riesgo de cojera, 2,2 veces mayor riesgo de hemorragia de la suela y 2,8 veces mayor riesgo de hemorragia por enfermedad de la línea blanca en animales sobre hormigón en comparación con los de pisos de goma. En conclusión para este estudio los pisos blandos son mucho más beneficiosos para la salud de las pezuñas de las vacas a comparación que la superficie de hormigón.

La solución al alcance

Figura 2 Patrón de marcha (Bergsten , 2010)

Una de las opciones es el piso de goma DeLaval R18P, los cuales están creados con el objetivo de mejorar el bienestar animal y favorecer la productividad. Su fácil instalación, y adherencia a la superficie permite que se le brinde a sus animales una superficie más confortable y segura, lo que les insta a moverse libremente y con comodidad entre las diferentes áreas de la sala, facilita la expresión de celos aumentando su detección, lo que incrementa la taza de preñez. Al tener un sistema de acople especifico y flexible hace que sean fáciles de instalar en cualquier superficie y que además puedan ser reemplazados ante cualquier eventualidad. Forman una cobertura en forma de “puzzle” a fin de cubrir y adaptarse a cualquier superficie como patios de espera, salas de ordeño, callejones, entre otros. Su superficie superior posee un gran agarre antideslizamiento para evitar posibles caídas y lesiones, esto brinda estabilidad, menos stress y evita movimientos dificultosos. Una vaca que camina de forma saludable coloca su pata trasera en la posición que dejo libre la pata delantera del mismo lado (figura 2), cuando hay inseguridad al caminar, la vaca coloca la pata trasera fuera de la línea de la pata delantera alterando el paso normal su longitud del paso y la velocidad de marcha, eso hace que la vaca sienta mayor estabilidad, pero a su vez, el peso se distribuye de distinta forma sobre la pezuña, afectando la parte exterior de esta.

El piso de goma, al tener una superficie uniforme y un grosor de 18 mm evita la presencia de zonas hundidas en las que se acumule agua y excremento, evitando la contaminación de patas, colas y salpicaduras hacia la ubre. Por otra parte la cara inferior es acanalada (4 mm de profundidad) permitiendo que los líquidos fluyan constantemente favoreciendo al drenaje, lo que resulta en una ordeña con un mayor nivel de higiene y una superficie seca que brinda una mayor salud a las pezuñas, ya que si estas permanecen en superficies húmedas comienzan a absorber agua y se ablandan. Por otro lado, al ser diseñado para el confort y seguridad de los animales, los resultados se pueden ver reflejados en una mayor performance y producción láctea ya que al dar pasos más seguros, se alienta a la vaca a caminar más veces hacia áreas de alimentación y bebederos, asi aumenta el consumo de alimento y mejora su utilización.

Gestionando para el mañana

La producción láctea es un gran desafío para la industria actual lo que se ve intensificado por el deseo de aumentar la cantidad de vacas con un resultado rentable, sin embargo, en comparación con el entorno natural de las vacas cuando pastan, aún hay lecherías hoy en día que apenas cumplen los requisitos para que sus animales puedan acostarse, pararse y caminar cómodamente; y la higiene es a menudo deficiente. Un mayor riesgo de cojera y lesiones podales se encuentra en rebaños grandes y de alta producción, especialmente cuando se alojan en un sistema de hormigón. No hay indicios de que las demandas de producción disminuyan en el futuro y, por lo tanto, los sistemas de gestión del mañana deben planificarse para rendimientos aún mayores que los actuales. Las lesiones de las pezuñas están influenciadas por la sobreexposición a pisos duros, abrasivos y antihigiénicos, por ende la calidad de los suelos, en cuanto a forma, dureza, fricción e higiene es de gran importancia. Por lo tanto, deben fomentarse las soluciones que faciliten el tráfico de vacas y reduzcan el pararse y caminar involuntariamente sobre suelos de hormigón incómodos. Los materiales para pisos más suaves y resistentes como los pisos de goma DeLaval R18P podrían ser alternativas futuras en los patios de espera, pasillos de sala de ordeña y callejones para las vacas lecheras. Diversos factores deben trabajar en conjunto para poder crear una estrategia que disminuya la cantidad de patologías pódales en nuestros animales de producción, con un sistema que considere el bienestar animal, amigable con el medio ambiente y genere un producto rentable.

Figura 3

Referencias

  • Acuña, R. (2002). X congreso Latinoamericano de Buiatría y XXX Jornadas Uruguayas. Uruguay.
  • Bennett, R., Christiansen, R., & Clifton-Hadley. (1999). J. Dairy Res (Vol. 66).
  • Bergsten, C. (2010). Impact of Flooring on Claw Health and Lameness (Vol. 22). (W. A. Technology, Ed.) Skara, S-532, Sweden: Swedish University of Agricultural Sciences.
  • Bonfanti, P. (2013). HASTA 30-35 % MENOS LECHE POR COJERAS (Vol. 21(264)). Bs. As: Producir XXI.
  • Esslemont, R. (1990). Proceedings of the VIth International Symposium on Diseases. Liverpool, UK.
  • Green, L., Hedges, Schukken, V., Blowey, Y., & & Packington, R. (2002). The impact of clinical lameness on the milk yield of dairy cows (9 ed., Vol. 85). Journal of dairy science.

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