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Uno de los problemas digestivos más comunes en las ternereras son las coccidiosis. Estas se caracterizan por afectar primordialmente a terneros, sobre todo al destete o durante períodos de estrés.. La coccidiosis es una enfermedad parasitaria producida por protozoos intracelulares. Son trece las especies de coccidias que pueden afectar a los bovinos. Sin embargo, Eimeria zuernii y Eimeria bovis, son mayormente asociados a enfermedad clínica. La mayoría de los casos ocurren en invierno, pero pueden presentarse en cualquier época del año, sobre todo cuando hay alta densidad animal.

Son trece las especies de coccidias que pueden afectar a los bovinos. Sin embargo, Eimeria zuernii y Eimeria bovis, son mayormente asociados a enfermedad clínica

La infección es auto-limitante y generalmente, luego que los animales se sobreponen de una infección, adquieren inmunidad, la cual no es cruzada entre las especies de coccidias.

Para poder entender cómo responde el animal y cuando éste generara la inmunidad contra este parásito es necesario entender su ciclo biológico.

La coccidia tiene un ciclo dentro del animal y otro fuera de este. Las etapas de desarrollo dentro del animal dan como resultado un huevo llamado ooquiste que es eliminado en las heces y se caracteriza por ser altamente resistente. Bajo las condiciones de temperatura, humedad y oxígeno adecuadas, se desarrollará un ooquiste esporulado dentro de 3-7 días, el cuál al ser ingerido es capaz de infectar al animal. De ahí en adelante comienza un nuevo ciclo en el interior del animal.

Primera etapa de intestino delgado: La primera fase se caracteriza por la reproducción asexuada del protozoo, por el daño en las vellosidades intestinales y primordialmente por la generación de respuesta inmune que se produce al final de esta fase (día 14-16 aproximadamente).

Segunda fase de Intestino grueso: Esta fase se caracteriza por la reproducción sexuada del protozoo y de un extenso daño en la mucosa intestinal por la ruptura de células.

La coccidiosis en la ternerera puede presentarse de forma sub-clínica o clínica. La primera se caracteriza porque el parásito afecta el intestino reduciendo el consumo de alimento, la absorción de nutrientes, la ganancia de peso, etc. Sin embargo, el animal no mostrará signos claros de enfermedad. En la segunda, el primero y más obvio de los signos es la diarrea (puede o no ser sanguinolenta, pero generalmente de muy mal olor) también se observa pérdida de apetito, crecimiento retardado, pelaje opaco e hirsuto, fiebre (leve), debilidad, signos asociados a deshidratación como ojos hundidos, pérdida de elasticidad cutánea e incluso muerte en casos severos.

Para el diagnóstico es importantísimo considerar el historial del predio, realizar una anamnesis detallada, analizando desde los factores predisponentes hasta las condiciones climáticas en los últimos meses (la lluvia y humedad condicionan el desarrollo de ooquistes), los signos clínicos, diferenciando de diarreas producidas por otros microorganismos. El diagnóstico será entregado por la asociatividad de los factores mencionados previamente junto al análisis coproparasitario.

El éxito de cualquier terapia se basa en la prevención que se fundamenta principalmente en buenas prácticas de manejo para corregir factores predisponentes.  La estrategia completa, debe enfocar un tratamiento enfatizando en la generación de respuesta inmune. Para esto se recomienda usar un anticoccidial que ejerza su efecto a partir del día 14-16 del ciclo de las coccidias, ya que es en esta etapa cuando el animal comienza a gestar la respuesta inmune. Si utilizamos anticoccidiales que actúen antes de esa etapa el animal no logrará generar una adecuada respuesta inmunitaria. Así, cada vez que se vea enfrentado a una situación de estrés o a una baja inmunitaria el ciclo se reactivará, generando grandes daños productivos. El tratamiento debe estar asociado a una etapa de control en el corto plazo, el cuál por medidas de manejo debe incluir el uso de bloques coccidicidas o coccidiostatos.

Como se mencionó anteriormente, debemos enfocarnos en el desarrollo de inmunidad de la ternera. Esto lo logramos a través del uso de una combinación terapéutica basada en una combinación de Sulfadimidina sódica + trimetroprima y bloques minerales con coccidiostatos/coccidicidas.

Por un lado, la sulfamidimidina + Trimetroprima, ejerce su acción a partir del día 10 del ciclo de la coccidia aproximadamente. Esto permite que el animal genere su propia respuesta inmune. Dentro de las sulfas se debe escoger aquella que sea de rápida absorción y de duración prolongada, como es el caso de la sulfadimidina. Posterior al tratamiento de barrido, y como se mencionó con anterioridad se deben usar bloques coccidicidas o coccidiostatos para mantener niveles bajos de coccidia y que permitan al animal seguir generando una respuesta inmune sin ser desafiado mayormente.

El éxito de cualquier terapia se basa en la prevención que se fundamenta principalmente en buenas prácticas de manejo para corregir factores predisponentes.  La estrategia completa, debe enfocar un tratamiento enfatizando en la generación de respuesta inmune.

Sin lugar a dudas, el uso combinado de estas herramientas permitirá controlar la coccidiosis en su rebaño y aminorar el impacto negativo que esta genera en el desarrollo y desempeño productivo futuro de sus animales.

Médico Veterinario
Producto Manager Salud y Bioseguridad
Veterquimica