Se ha demostrado ampliamente cómo las infecciones intramamarias (IIM) afectan no solo la calidad de leche por el aumento de recuento de células somáticas y menor composición de grasa-proteína, que son de gran interés para las pautas de pago, sino cómo también afectan permanentemente la producción y su negativa relación con los indicadores reproductivos de interés. Además de todos los costos asociados que tiene una IIM en si (medicamentos, mano de obra, menor  rendimiento en sala, mayor tasa de eliminación, etc.).

Considerando además, la gran importancia que tiene mantener un rebaño sano, es fundamental que se pueda hacer un seguimiento constante de los animales y para esto, las tecnologías integradas a los equipos de ordeño han sido un gran aporte. En salas con ordeño automático VMS (Voluntary Milking Systems) de DeLaval, se ha podido comprobar cómo la selección de animales, mantención de factores condicionantes, rutina de ordeño consistente, frecuencias de ordeños individualizadas y el monitoreo e integración de información permite alcanzar altos estándares en parámetros referidos a salud mamaria y producción.

Consideraciones para mantener un programa de salud mamaria exitoso en VMS

1. Selección y mantención del rebaño

Si bien en salas AMS (Automatic Milking Systems), como en cualquier otro sistema de ordeño convencional (CMS) que busque la producción de calidad, se debe hacer una selección de animales que integraran el nuevo plantel. Con respecto a la sanidad mamaria destaca seleccionar vacas con RCS histórico <150.000 cl/ml, sin historial de tratamientos por IIM clínicas persistentes, al menos dos cultivos de leche negativos recientes y unaconformación de ubre ordeñable (rangos definidos de distancia, dimensiones y ángulos de pezones), la cual se debe mantener depilada al igual que las colas para una adecuada detección de pezones por parte de la cámara del VMS. Esta condicionante  permite además, mantener un mejor puntaje de limpieza de ubres y pezones que sumado a una adecuada higiene de instalaciones y el uso de dipping de calidad, generará pieles humectadas y libres de rugosidades que impidan la permanencia y proliferación de patógenos.

2. Rutina de ordeño

La rutina de ordeño es siempre consistente, lo que permite asegurar un punto de fallo común cuando se busca instaurar un programa de calidad de leche y probablemente, uno de los más difíciles de mejorar rápidamente en sistemas convencionales. En VMS se realiza una rutina completa: Predipping, despunte, limpieza, secado, ordeño y dipping. Permitiendo ordeñar pezones limpios, secos y bien estimulados, aumentando los flujos de leche para mantener ordeños eficientes. El retirado de la copa de ordeño es independiente por cada cuarto, ya que cada una tiene su medidor de leche modelo MM27BC (medición de flujo; producción; conductividad; sangre; rendimiento), evitando el sobreordeño y todos los problemas de salud mamaria que esto conlleva, si bien las producciones de los cuartos se “acompañan”, no son iguales.  La copa de lavado funciona independiente a las de ordeño y para prevenir infecciones cruzadas, todas realizan un lavado de contracorriente entre ordeños. Los programas de preparación se pueden modificar, pudiendo usar programas más ligeros o pesados (doble limpieza, mayor uso de dipping, etc) dependiendo la necesidad de cada predio. Es importante que los encargados realicen la evaluación del correcto funcionamiento y estado del VMS, observando al menos 3 ordeños completos en el día junto con las alarmas y atenciones que se puedan generar.

3. Monitoreo de rebaño

Para el monitoreo de salud mamaria del rebaño se hace uso del tablero de monitorización, una planilla dinámica que proporciona información de cada vaca y cuarto que se actualiza tras cada ordeño. Es fácilmente interpretable por sus colores tipo “semáforo” donde el color verde indica que no se han generado atenciones, amarillo que se generaron en el ordeño anterior y rojo que se han generado en el último ordeño mientras que los números que se encuentran en el interior de cada recuadro, indican los números de atenciones con respecto a los últimos 10 ordeños. Dentro de la información por vaca encontramos: Número de animal, días en leche (DEL), horario inicio último ordeño, contador de ubres y pezones (descripción rápida de las atenciones que se desglosan de forma individual), MDI (índice de detección de mastitis), OCC (online cell counter), MI >12 (intervalo de ordeño mayor a 12 hrs) y media de ordeño. Paralelamente se encuentra la información por cuartos: Cuartos incompletos (aquellos que han dado menos del 50% de su producción esperada en relación a la producción media de los últimos 7 días  siempre y cuando el valor esperado sea al menos 1 kg. No considerando incompleto un cuarto con producción mayor o igual a 3 kg), patadas, conductividad, sangre y rendimiento esperado (Fig.1). El tablero nos permite integrar información altamente relevante para la detección de mastitis, ya que por ejemplo, una vaca con mastitis en un cuarto tendrá un MDI elevado, al revisar la conductividad individual podremos identificar cual se desvía con respecto a los otro tres. Si la inflamación es aguda podría presentar valores de sangre. Así mismo, la presencia de dolor podría generar patadas y ordeños incompletos, como también, aumentar el intervalo entre ordeños.

Cabe destacar que los permisos de ordeños son configurados según etapa de lactancia, número de partos, producciones esperadas y tiempo. La revisión de intervalos de ordeño es de gran interés para mantener óptima  productividad y salud mamaria del rebaño.  Se debe realizar seguimiento constante de los animales en planilla de estado-cola de ordeño, donde se mostrarán con la misma colorimetría del monitor de vacas, aquellas que estén atrasadas y necesitan atención, las que cuentan con permiso y aquellas ya ordeñadas sin permiso habilitado.

3.1 Cómo funciona el MDI (Índice de Medición de Mastitis) y su uso en la detección de mastitis

Como no existen operarios que estén evaluando el despunte de las vacas, es muy importante monitorear a través de indicadores y de forma individual los cuartos. El MDI se compone por un 70% de conductividad, un 20% de intervalo entre ordeños y un 10% de presencia de sangre, así se generan valores a partir de 1, las vacas con puntajes mayores a 2 son candidatas a revisión para evaluar si están cursando un cuadro de mastitis clínica. Como su principal componente es la conductividad, es importante que esta se integre por conductividad relativa, es decir, cuanto se eleva un cuarto con respecto al promedio de los dos más bajos ya que la electro conductividad (EC) se verá influida también según la alimentación, etapas fisiológicas de la lactancia o ante otras enfermedades, sin embargo, en estos casos el aumento de EC será en todos los cuartos.

3.2 La importancia de detección precoz.

Si pensamos en la patogenia de una IIM, a grandes rasgos tenemos que, una vez superada la primera barrera de defensa anatómica, la mayoría de los microorganismos ingresan vía ascendente: Piel, esfínter del pezón y roseta de Fürstenburg. De ahí la importancia de mantener adecuados score de condición de piel y punta de pezón. Posterior a la invasión, se activa la respuesta no inmunológica donde actúan  los elementos solubles que se encuentran en la leche como complemento, lactoferrina, lisozimas y sistema lactoperoxidasa-tiocianato, la respuesta inmunológica humoral donde actúan inmunoglobulinas y respuesta inmunológica celular, la de mayor “actividad” donde existe migración de neutrófilos principalmente, ademas de macrófagos, linfocitos y células NK desde la sangre al lumen del alveolo mamario aumentando el recuento de células somáticas RCS con el fin de neutralizar, fagocitar y eliminar el agente causal.  En este proceso inflamatorio, consecuentemente por la “alteración” de la barrera hemato-láctea existe un aumento de sodio y cloruro en la leche, principio en el que se basa la medición de EC. Así mismo, existe daño en las células del alveolo mamario (lactocito) liberándose lactato deshidrogenasa (LDH), enzima citoplasmática indicadora de daño tisular usada también en algunos de los sistemas VMS para evaluar presencia de mastitis tempranamente (Fig. 2). Cada IIM tendrá un curso diferente, siendo vaca y patógeno dependiente. Sin embargo, al tratarse la leche de un medio de cultivo ideal, el crecimiento exponencial que tienen las bacterias, la fragilidad del alveolo mamario al ser una monocapa de lactocitos fácilmente dañables hasta la membrana basal y sumado a las exigencias inmunitarias que ya tiene la vaca por ser un animal de alta producción, la resolución efectiva de una IIM logrando una cura bacteriológica es compleja si no se trata oportunamente, por lo que debe existir un monitoreo constante para prevenir daños exacerbados.

Ejemplo (Figura 3): Vaca 34 con tratamiento registrado el 04-10-21, alza de MDI sobre 2 desde 03-10-21. Podemos verificar en su historial que la conductividad (en mS/cm) del cuarto TI y TD principalmente comenzó a aumentar con respecto al resto. Paralelamente se observan registros de sangre en cuarto TD por sobre 1.000 ppm (umbral de alteración visible) y registro de 5.065.000 cel/ml en OCC. Nótese como el cuarto TD en color amarillo, previo tratamiento tenía una producción mayor y cae post evento junto con la producción total.

4. Monitoreo de registros y evaluación de manejos

La información entregada diariamente por el VMS es fundamental para tomar acciones rápidas ante alertas de salud mamaria, sin embargo debemos complementar la información para mantener programas de trabajo en prevención. No basta guiarse solo con las alertas de mastitis clínica y resultados del rebaño en cuánto a RCS y UFC de tanque. Es altamente recomendable que los predios tengan protocolos definidos y analicen información con respecto a registro de RCS individual (si no se cuenta con OCC integrado se debe realizar control lechero mensual), registros de mastitis clínica y cultivos bacteriológicos.  Así mismo, se debe mantener la integralidad y revisión de los manejos desde la crianza, nutrición y sanidad animal.

Referencias

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