Comenzó este año la sexta temporada del Sistema Samco de siembra de maíz en Chile. Año tras año, y  producto del aumento aproximado en 300 unidades calóricas que la técnica aporta al cultivo de maíz, ha resultado consistente  el aporte en rendimiento, concentración de almidón, aumento de producción de materia seca además otros beneficios. Durante todo el desarrollo del cultivo, resulta evidente el aumento de desarrollo de follaje comparado con las siembras tradicionales, en que las bajas temperaturas presentes en la zona sur tienen un impacto notable sobre el desarrollo del maíz, especialmente en la primera etapa del cultivo. Pero bajo el suelo, también hay beneficio en desarrollo de raíces.

El agua es absorbida por las raíces y transportada hacia las hojas. Aproximadamente un 98% del agua absorbida es transpirada y perdida como vapor a la atmósfera. Los minerales del suelo (N, P, K, etc) son absorbidos por las raíces con el agua, la que juega el rol de solvente y transportador. La fotosíntesis realizada por las hojas utiliza una mínima cantidad de agua (2%) para reducir el CO2 y sintetizar materias orgánicas.(Faiguenbaum, 2017)

Todo aumento en la capacidad exploratoria de las raíces en el suelo, hará más eficiente el aprovechamiento del agua disponible, especialmente en la zona sur donde masivamente el maíz de ensilaje se cultiva en condiciones de secano. Desde el inicio del cultivo, el aumento en la temperatura del suelo que genera el sistema Samco,  produce un enorme estímulo al desarrollo radical. Además, la cobertura de film mantiene por condensación un aumento de la humedad, generando un microambiente de invernadero. Por lo tanto, la humedad presente en el suelo en el momento de la siembra, se mantiene a favor del cultivo por mucho más tiempo respecto al manejo tradicional de maíz sin una cobertura biodegradable al oxigeno.

Inicialmente, el desarrollo de las raíces seminales es más bien lento, por lo que cualquier aporte adicional de temperatura generará un beneficio en éste aspecto, haciendo que se acelere el desarrollo de la masa radical para que explore el suelo buscando agua y nutrientes.

La menor temperatura de suelo genera una disminución en la actividad metabólica de las raíces, por lo que el sistema Samco tiene un alto potencial para aumentar la temperatura y así estimular el desarrollo radical.

El año 2017 se realizaron ensayos en la zona de Puerto Octay donde uno de los factores a analizar fue la evolución de la temperatura de suelo, medida por sensores de temperatura enterrados en cada uno de los tratamientos testeados.

La temperatura de suelo es una variable particularmente importante para la velocidad de desarrollo del cultivo hasta el estado V6, ya que en ese período el meristema apical se encuentra por debajo de la superficie del suelo (Nielsen, 2012). Al respecto, en el ensayo, se observó que, el día de la siembra, la temperatura a 5 cm de profundidad varió entre 13,9°C y 20,2°C en suelo desnudo; mientras que, bajo los films, entre 16,1 y 28,7°C, ambos cumpliendo con el requerimiento para la germinación de las semillas de maíz (9-10°C; Sánchez et al., 2014). Durante la semana siguiente de la siembra, la temperatura mínima bajo los films nunca descendió de 12°C. En cambio, en suelo desnudo, se experimentaron temperaturas mínimas cercanas a 10°C e incluso un día descendió a 8,9°C (19-11-17), lo que se tradujo en un retraso en la emergencia de las plantas de 6 días en comparación con los tratamientos bajo los distintos films. (Ensayos Agrismart  – Cooprinsem, 2017)

Una vez que el desarrollo radical se consolida, la base de la producción en maíz se mantiene consistente, y el cultivo enfrenta eventuales épocas de déficit hídrico de mejor manera que aquellos con limitaciones en desarrollo de raíces.

Autor(es)

  • Ingeniero Agrónomo | Jefe Unidad de Máquinas y Equipos Agrícolas | Cooprinsem