En Chile no existen estudios actualizados de lo que significa la pérdida económica producto de la presencia de malezas en las praderas, sin embargo, existe la conciencia entre los productores que el control de romaza y otras malezas problemáticas es fundamental para mantener la productividad, composición botánica y la calidad del forraje a producir. El efecto económico de no realizar un manejo adecuado y oportuno es impactante si los kilos de materia seca que se dejan de producir por efecto de las malezas los transformamos en kilos de carne o litros de leche, por lo que el resultado de este ejercicio,  justifica técnico/económicamente el manejo y control de malezas en praderas y cultivos suplementarios en el sur de Chile.

La romaza, Rumex spp es una maleza problemática, pudiendo alcanzar una alta densidad y reducción de la productividad de la pradera en tasas de entre un 10 a un 40 % si no es controlada oportunamente, además el consumo excesivo de romaza por el ganado es una amenaza para su salud.

Una característica indeseable es que la planta se propaga fácilmente, produce hasta 60.000 semillas por planta viables por hasta 80 años, las que pueden ser dispersadas por el viento, el agua y los animales. Por lo tanto, las praderas pueden infectarse a través de los purines, de potreros colindantes infectados o mal manejados. La germinación de las semillas de Rumex es inducida por la exposición a la luz, por lo que las praderas sobre pastoreadas o ralas producto de la falta de agua ofrecen condiciones ideales para su establecimiento. Sus raíces pueden crecer profundamente y de ese modo alcanzar nutrientes y agua que están fuera del alcance de otras plantas con sistemas radiculares más débiles y superficiales, esta raíz pivotante le sirve como órgano de almacenamiento y permite que la planta vuelva a rebrotar cuando la parte aérea se ha dañado y trozos de raíces pueden ser además propágulos vegetativos.

Dadas estas características, un control efectivo de romaza es un desafío por lo que las expectativas se orientan a bajar la presión de la maleza y suprimir su crecimiento, debilitando su capacidad de rebrote. Para lograrlo, es necesario considerar los siguientes pasos:

1. Haga una evaluación y decida si necesita tratar, evalué el estado de la pradera a la salida del invierno una vez que comience el crecimiento de las malezas. Si la presión de romaza es del 10% o más del potrero, entonces se debe controlar.

2. Defina el momento oportuno para la aplicación, la planta debe estar en un estado de crecimiento activo, el movimiento de los nutrientes es desde las hojas a las raíces, en consecuencia, el herbicida hará el mismo recorrido. En este período las plantas tienen 15 a 20 cm de altura y presentan 3-6 hojas verdaderas. Si se pierde la oportunidad “justa”, se podrá esperar dos a tres semanas hasta que la planta crezca y se encuentre nuevamente en estado vegetativo.

3. Seleccione el herbicida o mezcla adecuada, Si su foco de control es solo romaza seleccione un herbicida de espectro reducido, para esto el uso de Starane®Xtra en dosis de 0,6 a 0,9 L/ha es  una excelente alternativa, considerando buen mojamiento y temperaturas sobre los 7°C. Si la pradera además de romaza tiene otras malezas, elija una mezcla de herbicidas de amplio espectro, nuestra recomendación es la mezcla de Tordon® 101 + Starane®Xtra, en dosis de 1,0 lt y 0, 5 L/ha. Esta mezcla es altamente selectiva a gramíneas y su control abarca romaza y otras malezas como compuestas, crucíferas, poligonáceas entre las más importantes. Así mismo, en praderas asociadas con leguminosas la Única opción selectiva a leguminosas es la mezcla de Preside + Venceweed Extra, en dosis de 50-62,5 grs + 0,5 -1,0 L/Ha  (para definir dosis por favor consulte en base a fecha establecimiento y estado desarrollo trébol), en este tipo de praderas asociadas el control es principalmente de romaza proveniente de semilla.

4. Aplicar correctamente el producto elegido, Aplique siempre los herbicidas de acuerdo con las instrucciones de la etiqueta y asegúrese seguir las mejores prácticas en las operaciones de pulverización, volúmenes y calidad del agua.

5. Revise los resultados de la aplicación, es necesario revisar la eficiencia del control, esto se realiza idealmente cuatro semanas después de la aplicación. Una buena práctica es tomar fotografías de antes y después para hacer la evaluación, o bien marcar con una estaca o coligue algunas plantas y evaluar el rebrote en el otoño siguiente, esta revisión servirá para tomar la decisión sí es necesario realizar una nueva aplicación.

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