Estamos en otoño y ya comenzamos a sentir las bajas temperaturas en forma más permanente, lo que sumado a una mayor humedad ambiental, nos hace sentir una temperatura aún más baja de lo real.

Si consideramos las condiciones climáticas durante el año 2021, particularmente en el sur de nuestro país (Región de Los Lagos), el promedio de temperatura media en la zona de Osorno durante mayo bajó de los 10°C y durante junio y julio, no superó los 8 grados Celcius (Gráfico 1).

Cuando criamos terneros, debemos tener presente el concepto de temperatura de termoneutralidad o de confort, que corresponde a la temperatura ambiental en la cual los terneros no gastan energía para calentarse o enfriarse, si no que la dirigen para sus necesidades basales (metabolismo, respiración, digestión) y para crecer (ganancia de peso). En el caso de los bovinos, para los terneros esta oscila entre los 10 a 23°C para menores de 1 mes y entre 0 y 23°C para terneros mayores de 1 mes.

Esto es particularmente crítico en los terneros recién nacidos y el primer mes de vida, donde bajo los 10°C están en riesgo de sufrir estrés térmico por frío.

Se debe considerar que el ternero cuando nace tiene una reserva limitada de grasa corporal (aprox un 4%). Además, es relevante la relación superficie externa y masa interna, donde es más crítico en terneros de bajo peso al nacer, por ejemplo en la raza jersey, donde su requerimiento de energía para mantención es un 15% mayor respecto de razas más grandes.

El ternero cuenta con mecanismos para lidiar con el frío, entre ellos está su manto de pelo limpio y seco, que proporciona aislamiento frente a la pérdida de calor. Los temblores son otro mecanismo que permite la fricción de las fibras musculares y generar calor. En caso de terneros recién nacidos, las reservas de glucógeno muscular son muy bajas, por lo que su uso es muy limitado, por lo tanto, los escalofríos no son una manera sostenible en el tiempo para producir calor.

Teniendo como referencia estos antecedentes, debemos tomar las medidas para adaptar la alimentación de los terneros a las nuevas condiciones ambientales que se presentan en esta temporada:

1.Aporte nutricional
Esto tiene relación con brindar un aporte energético adecuado en la ración a los animales en base a sus necesidades de edad y peso.

Se debe considerar que cuando la temperatura ambiental baja de 15 a 0°C, el requerimiento de energía metabolizable del ternero aumenta un 35%.

Es de relevancia un adecuado aporte nutricional, ya que se ha estudiado que terneros expuestos a un nivel nutricional alto, reducen el porcentaje de tratamientos predestete a lo largo del año, pero fundamentalmente durante los meses fríos de invierno (Ver gráfico 3). Esto se explica porque al mejorar el plano nutricional, estamos asegurando un adecuado funcionamiento del sistema inmune (le estamos entregando el combustible que necesita para trabajar), lo cual permite al ternero defenderse en forma adecuada de los principales patógenos que causan enfermedades.

Otro estudio señala que terneros prerumiantes logran una adecuada adaptabilidad a ambientes moderadamente fríos (promedio 4,7°C) cuando su nivel nutricional es adecuado (Nonnecke et al, 2009).

De acuerdo a las recomendaciones del NRC 2021, los terneros deberían recibir el 1,5% de su peso en solidos lácteos totales, es decir, un ternero de 40kg debe recibir al menos 600gr de solidos lácteos al día.

Dentro de las medidas que se pueden tomar para entregar un aporte energético mayor en los meses de invierno tenemos:

• Aumentar la ración de leche 1/4 de lo habitual, por ejemplo subir de 2 a 2,5lt por toma, es decir, 1lt adicional al día.
• Si se trabaja con sustituto lácteo, aumentar la concentración de solidos lácteos por cada litro. Considerar que el aumento de concentración se debe realizar sólo con sustitutos de muy buena calidad (bajo aporte de fibra) (Máximo 0,1% FC).
• Migrar a un sustituto lácteo que aporte al menos un 20% de grasa láctea.
• Incrementar la temperatura de entrega del sustituto lácteo o leche de 38 a 40°C.
• Incrementar el consumo de concentrado.
• Utilizar un concentrado inicial palatable, fresco y que sea accesible a los animales, el cual debe tener un aporte energético adecuado (Mínimo 3,0 Mcal/kg). El consumo de este debe partir tempranamente por los efectos benéficos que tiene la fermentación bacteriana en el desarrollo de las papilas ruminales, pero también por sus efectos en la producción de calor que produce esta fermentación, siendo un aporte adicional en los periodos fríos.

2.Manejo ambiental
Debemos buscar la forma de brindar un ambiente aceptable a nuestros animales, principalmente si su estadía será un confinamiento permanente durante el invierno.

Independiente del material de cama utilizado, lo principal es asegurar que el lugar de descanso este seco y limpio.

Además, la cama debe tener un espesor lo suficientemente grueso (mínimo 15cm) para permitirle descansar sin sentir dolor o incomodidad y favorecer la condición de “nido”, donde el ternero quede con sus extremidades cubiertas, permitiéndole así mantener su temperatura corporal (Ver tabla 1. Puntaje de anidación).

Las extremidades deben quedar completamente cubiertas por la cama, equivalente a puntaje de anidación 3 (Ver Tabla 1).

Adicionalmente, se debe evitar cualquier corriente de aire a nivel del ternero, principalmente cuando está en descanso. El viento no debe superar los 0,5m/seg dentro de los corrales. Esto es un factor crítico ya que una corriente de aire, hace perder calor al ternero en forma constante, el cual debe recuperar, disminuyendo así la energía que está destinada para crecer.

El manejo del ternero recién nacido también es un punto crítico en los meses de invierno, puesto que el ternero se ve expuesto a una baja brusca de la temperatura ambiental. Especial cuidado se debe tener con terneros de bajo peso al nacer, donde la relación superficie/masa es mayor, lo que implica una mayor pérdida de calor y un mayor requerimiento energético después del nacimiento, resultando comprometida la capacidad de adquirir inmunidad (Urie et al,2018).

Comentarios finales
Debemos considerar que el aporte energético durante el invierno es vital, puesto que el frio se lleva la energía, haciendo que los animales se mantengan o pierdan peso, dejándolos más susceptibles de enfermar. De ahí la importancia de lograr que los terneros cuenten con un aporte energético que les permita crecer y apoyar su sistema inmune adecuadamente. Esto con la finalidad de alcanzar nuestro objetivo productivo de peso al destete, peso al encaste y como consecuencia una edad al primer parto óptima (24 meses), que refleje la eficiencia productiva de esta gran etapa que es la crianza.

Bibliografía

  • Preweaned heifer management on US dairy operations: Part V. Factors associated with morbidity and mortality in preweaned dairy heifer calves N. J. Urie, J. E. Lombard, C. B. Shivley, C. A. Kopral, A. E. Adams,T. J. Earleywine,J. D. Olson, and F. B. Garry
  • Effects of chronic environmental cold on growth, health, and select metabolic and immunologic responses of preruminant calves. J. Dairy Sci. 92:6134–6143 doi: 10.3168/jds.2009-2517 © American Dairy Science Association, 2009. B. J. Nonnecke , M. R. Foote , B. L. Miller , M. Fowler , T. E. Johnson ,and R. L. Horst
  • https://climatologia.meteochile.gob.cl/application/anual/temperaturaMediaAnual/400009/2021
  • https://climatologia.meteochile.gob.cl/application/anual/temperaturaMinimaAnual/400009/2021
  • https://www.dairyherd.com/news/feeding-and-management-tips-combat-cold-stress-nursery-calves

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