El suelo es la base para el establecimiento de cualquier proyecto agrícola, pero antes de establecer algún cultivo, es necesario conocer sus aportes nutricionales, hay que recordar que la planta requiere al menos de 12 nutrientes minerales que debe obtener desde el suelo y es poco probable que un técnico/asesor, por más capaz que sea, pueda adivinar si los 12 elementos que el cultivo requiere están disponibles en el suelo, tampoco puede darse el lujo de aplicarlos todos, por los altos costos que ello representa.

Las características nutricionales del suelo son sitio específico, esto quiere decir que en un mismo campo puede haber dos suelos completamente diferentes, y que por lo tanto, requieren distintos tratamientos de fertilización. Esta diferencia o variabilidad espacial de las propiedades del suelo, está determinada por factores intrínsecos, como los procesos de formación de suelos y por factores relacionados al manejo histórico de los predios. En el caso de los suelos volcánicos la variabilidad es amplia, debido a esto, es altamente probable que un muestreo que se realice en un potrero pero en diferentes lugares del mismo, arroje resultados diferentes. Esta situación va a ser más marcada si las condiciones climáticas han cambiado a través del tiempo, en especial el contenido de humedad, temperatura y la cantidad de oxígeno del suelo, parámetros que condicionan la actividad biológica de éste, alterando la disponibilidad de los nutrientes. Dado lo anterior, para lograr un análisis de suelo confiable y representativo, que permita desarrollar un programa de fertilización eficiente, es imprescindible tener un adecuado procedimiento para la toma de muestras de suelo. Si el muestreo se hace en forma incorrecta, puede llegar a generar hasta un 85% del error total en un análisis de suelo. Si se considera que una muestra de 1 kg representa a lo menos 2 millones de kilos de suelo (1 ha de terreno a 20 cm de profundidad y una densidad aparente= 1 Mg/m3) y que debe representar la variabilidad del terreno, se puede afirmar que el muestreo es crítico en el proceso de análisis. En terrenos en pastoreo el problema es de mayor complejidad, ya que la deposición de heces y orina genera una mayor variabilidad. Por estas razones, el número de sub muestras a tomar para representar un terreno es fundamental.

Es muy importante que para disponer de la información a tiempo, la toma de la muestra se haga oportunamente, ojalá 1 o 2 meses de antelación al establecimiento del cultivo, o antes de la temporada de lluvias ya sea en establecimientos de primavera-verano o de otoño-invierno; esto da tiempo para obtener los resultados, interpretarlos, establecer recomendaciones y adquirir los fertilizantes y enmiendas necesarios para llevar a cabo el plan de fertilización. La frecuencia de análisis y muestreo dependerá de las condiciones del suelo y de la presencia de problemas, como por ejemplo, en suelos ácidos donde se ha aplicado cal, después de un tiempo, se debe evaluar el efecto del tratamiento y para ello es necesario hacer otro muestreo en la siguiente temporada.

Cooprinsem le recuerda que ofrece el servicio de muestreo que se adecua a las características de su predio, tomamos muestras con barreno hidráulico y en forma manual, a la profundidad óptima para su cultivo o pradera. Contamos con vehículos 4*4 que tienen la ventaja de entrar a los potreros y permiten realizar un muestreo rápido y representativo, lo que muchas veces se dificulta cuando el muestreo se hace caminando y se desconocen los procedimientos.

Coordine desde ya su muestreo, así evitará el retraso en la entrega de los resultados, recuerde que el laboratorio de Análisis de Suelos de Cooprinsem, tiene tiempos de respuestas que dependen de la carga de trabajo que éste tenga, si usted adelanta su muestreo más rápido tendrá los resultados.

Si es usted quien va a tomar la muestra le recordamos mezclar cuidadosamente todas la sub muestras y de ésta mezcla extraer una muestra de 1 kg aproximadamente para llevar al laboratorio. Un método que es recomendado, ya que asegura la homogeneización de la muestra, tal como se presenta en la figura que acompaña ha este artículo (http://www.rioclaro.com); la que corresponde al método de cuarteos diagonales. La muestra se vacía sobre un plástico o sobre un piso limpio y se mezcla con cuidado para homogeneizarla; enseguida se distribuye formando un círculo que se divide en cuatro cuadrantes. Se eliminan los cuadrantes opuestos y los otros dos se vuelven a mezclar. El procedimiento se repite hasta reducir la muestra a 1 kg. Durante el proceso de reducción se deben eliminar los restos de materia orgánica fresca (reciente) y la grava o piedras, pues estos materiales no se incluyen en el análisis.

La muestra compuesta se debe embalar en bolsas limpias que pueden ser de plástico grueso o en bolsas de papel especiales para suelos (impermeables por dentro). Es recomendable usar doble bolsa plástica para evitar posibles roturas durante la manipulación de la muestra.

Para el envío al laboratorio, las muestras deberán ser identificadas con los siguientes datos: nombre del campo y del propietario, ID muestra, ubicación, profundidad, fecha de muestreo, análisis solicitado.

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