Prevención,  la clave para disminuir el uso de antibióticos para las mastitis

En Chile actualmente, las estadísticas reflejan la realidad de los rebaños lecheros en cuanto a eliminación involuntaria se refiere. En base a información entregada por INE, según lo analizado en cada región del país, dentro de las múltiples causas de eliminación se encuentran tres principales, las cuales generan mayor impacto para el productor. Para el año 2015, los problemas mamarios con un 61,31%, seguido por cojeras con 45,53% y problemas reproductivos con un 45,15%, fueron dichas causas (INE, 2015).

En cuanto a problemas mamarios, los costos asociados van a implicar la disminución en la producción y calidad de leche, la leche que se descarta, los gastos derivados de honorarios veterinarios, la compra de insumos y fármacos, el tiempo de trabajo extra, el descarte de vacas y la ocurrencia de enfermedades concomitantes. Todos estos factores explican las variaciones de costos totales de la enfermedad y van a influir drásticamente en la conveniencia o no del control de la misma a nivel predial  (C. Vissio et al 2015).

Se ha estimado que la mastitis tiene un costo total por caso de US$426 en vacas multíparas y de US$325 en vacas primíparas. El mayor costo de la mastitis se explica por el efecto negativo que tiene esta enfermedad sobre la producción de leche y adicionalmente repercutiendo en vacas multíparas con el efecto negativo que tiene la enfermedad sobre la fertilidad (menor concepción, abortos, etc).

Todo lo mencionado, indica que la prevención es clave para controlar la incidencia de esta enfermedad y en consecuencia, se conseguirá una disminución de nuevos casos y de la necesidad de utilizar antibióticos en los tratamientos a aplicar en el rebaño. Es por ello que, el National Mastitis Council ha propuesto un plan de 10 puntos, que con el fin de mantener un rebaño sano, y prevenir los casos de mastitis, deben ser implementados como manejos básicos en una explotación.

Cuadro 1

1. Establecer metas en salud mamaria:

Se debe controlar de forma mensual la evolución del rebaño en cuanto a recuento de células somáticas en leche de estanque, prevalencia de mastitis subclínica en el rebaño e incidencia de mastitis clínica y nuevas infecciones intramamarias. La manera más práctica de ver si el rebaño tiene una buena evolución en el tiempo, es registrando mes a mes los parámetros para luego ir comparando y ver si hubo logros de metas, avances o mejoras en el sistema.

2. Mantenimiento de un medio ambiente limpio, seco y confortable:

La importancia de este punto radica en que, debido a que la mastitis es una enfermedad multifactorial, siendo el ambiente uno de los factores que influyen en su incidencia, es necesario realizar manejos que nos aseguren que los animales estarán protegidos. Para el caso de sistemas estabulados tener en cuenta el tamaño y diseño de los galpones, manejo adecuado de camas, áreas de tráfico, ventilación y carga animal. En otros sistemas tener en cuenta la higiene de los corrales, vías de accesos, salidas, lugar del pre-parto, controlar vectores como moscas y manejar el estrés calórico.

3. Procedimientos adecuados de ordeño:

Es fundamental comprender que el uso de los productos para pre y postdipping previenen la infección por patógenos ambientales y contagiosos. Por lo que se debe estandarizar una rutina de ordeño que incluya predipping, despunte, secado de pezones, colocación de la unidad de ordeño en un lapso de un minuto y medio tomado desde el comienzo de la  preparación de la ubre; durante el proceso de ordeño se deben evitar los deslizamientos de pezoneras y asegurar un adecuado corte de vacío, y finalmente sellar los pezones post-ordeño.

Postura de dipping para protección de pezones
post ordeña

4. Uso y mantenimiento adecuado del equipo de ordeño:

Considerar los chequeos periódicos estáticos y dinámicos como parte fundamental de la mantención de los equipos.  Se utilizan distintas herramientas de medición para revisar, entre otros, parámetros como el vacío de trabajo, la pulsación, higiene, calidad y temperatura del agua de lavado del equipo. Es importante tener presente que se debe invertir en la renovación de partes del equipo cuando ya cumplieron su vida útil o cuando hay desgaste, ya que el mal funcionamiento de estos, va a afectar la salud mamaria del rebaño.

5. Llevar buenos registros:

La base para tomar decisiones respecto a vacas que han presentado casos de mastitis, es la información que se registra en el predio. En el caso de las mastitis clínicas, registrar: el número de la vaca, fecha de tratamiento, días en leche, cuarto afectado, forma y duración de tratamiento,  días de retorno a producción de  leche normal, duración del período de  descarte de leche, y patógeno causante. Para los casos de mastitis subclínicas: seguimiento mensual del recuento individual de células somáticas, y así determinar la prevalencia y la incidencia de casos.

6. Manejo apropiado de las mastitis durante la lactancia:

La aplicación rigurosa de un programa de control de mastitis, a través de la implementación de un control lechero, su análisis correspondiente, evaluación de animales al CMT y muestreo a vacas con mastitis clínica y subclínica, son manejos que ayudan a llevar un registro e identificación exacta de las vacas que presentan nuevos casos o que presentan cronicidad de la enfermedad. Y es en base a esta información, que se toman decisiones respecto a aplicar o no terapias, lo cual va a controlar el uso de antibióticos, enfocándose su uso en los casos realmente necesarios.

En este punto, se hace hincapié en el desarrollo y la implementación de un protocolo de tratamiento de la mastitis clínica.  En estas decisiones se debe considerar previamente el margen económico de la utilización de los cultivos bacteriológicos y antibiogramas como una herramienta para el diagnostico del rebaño.

Respecto al uso de antibióticos para tratar los cuadros de mastitis, además de considerar el costo económico del fármaco, se debe pensar en administrarlo de forma adecuada. Se debe cumplir los protocolos de aplicación de la forma más higiénica posible, aplicar dosis y frecuencia según indicación médica y/o laboratorio. El mal uso o uso indiscriminado, como la mezcla de diferentes familias de antibióticos,  va a generar resistencia en el rebaño. Así también, la sub dosificación por tratamientos inconclusos o cambios de fármacos dentro de un mismo tratamiento, no lograrán éxito en la terapia, disminuyendo la tasa de curación del rebaño frente a la infección y generando solo pérdidas económicas y desmedro en la producción. Además, se debe descartar la leche de acuerdo al resguardo, identificar las vacas tratadas registrar los tratamientos identificando idealmente al cuarto tratado, y evitar tratar animales con infecciones crónicas que no responden al tratamiento.

Chequeo dinámico de funcionamiento de equipo de ordeño
Aplicación de tratamiento por pomo intramamario

7. Manejo eficaz de la vaca seca:

Los manejos en este punto, van a depender del tipo de rebaño y los parámetros de salud mamaria que tenga cada sistema. Dadas las características de los rebaños en el sur de Chile, es necesaria la terapia antibiótica al secado a la cual, dependiendo de las condiciones ambientales en que las vacas pasarán su período seco, se le puede adicionar el sellador interno de pezones. La opción de terapia de secado selectiva, apunta a explotaciones que cumplen con requisitos y características exigentes, por lo que los animales no tendrán un riesgo de infección. Alguno de los requisitos que se exigen son: es que el rebaño tenga un recuento celular inferior a 200.000 cél/ml de su leche de estanque y además que esté libre de patógenos como S. aureus. Las vacas que individualmente durante los últimos 3 controles presentaron recuentos menores a 200.000 cél/ml y que en su historial clínico no hayan presentado casos de mastitis clínica o subclínica, son candidatas a implementar este manejo.Pero lo fundamental de este punto, es que para todo sistema de producción, durante el periodo seco la nutrición y  suplementación de minerales sean los adecuados para esta etapa del ciclo productivo.  Por como cambia la fisiología y el sistema inmune de la glándula mamaria, el secado es un periodo crítico dentro de la curva de lactancia,  por lo que el medio ambiente al que irán las vacas debe estar limpio, seco y ser confortable.

8. Mantenimiento de bioseguridad para patógenos contagiosos y descarte de vacas crónicas:

En el contexto de movimiento de animales entre predios, lo que incluye la compra/venta, y con la finalidad de evitar contagios, antes de introducir nuevos animales, es recomendable obtener la información tanto del recuento de células somáticas en leche de estanque como el recuento individual y los diagnósticos bacteriológicos. Idealmente, hay que ordeñar separadas las vacas ingresadas hasta asegurarse que no estén infectadas. Por otra parte, siempre considerar descartar o segregar permanentemente vacas persistentemente infectadas con Staphylococcus aureus u otros agentes microbianos que no responden a la terapia antibiótica (Mycoplasma, Nocardia, Pseudomonas, Trueperella pyogenes), y poner especial énfasis al manejo de vaquillas, chequeando la sanidad de sus ubres a través de evaluación temprana e identificación de los casos de mastitis.

9. Monitoreo regular del estado de sanidad de ubres:

Realizar de forma regular y frecuente el monitoreo de recuento de células somáticas (RCS) individual, la distribución de vacas con alto RCS y tasa de cambio a elevado RCS, bacteriología de vacas con mastitis clínica y alto RCS, incidencia de mastitis clínica, evaluación de protocolos para tratamiento y descarte. Ser constantes en este trabajo y llevarlo sostenido en el tiempo para lograr buenos resultados.

10. Revisión periódica del Programa de Control de Mastitis:

Por último, se hace necesario la evaluación de objetivos y metas planteadas según necesidad de cada productor. Es fundamental el trabajo en equipo entre médicos veterinarios, productor, personal del predio como ordeñadores y  también asesores de otras áreas. Es importante tener en cuenta que no basta solamente con llevar registros y tener información, si la misma no es analizada, interpretada y finalmente utilizada para la toma de decisiones. Un ejemplo es el control del RCS individual mensual. Existen situaciones donde contamos con esa información de años, pero no se sabe la prevalencia (número de animales con un valor mayor a 200.000 cel/ml) y ésta es la que nos permite evaluar el impacto productivo y económico de la enfermedad.

Fuentes:

Sector lácteo de Chile, Indicadores 2015, INE 2015
Productive and economic daily losses due to mastitis and its control expenditures in dairy farms in Córdoba, Argentina. C Vissio a* , DA Agüero a , CG Raspanti b, LM Odierno b , AJ Larriestra
National Mastitis Council. Recommended Mastitis Control Program.

Autor(es)

  • Asesora en Calidad de leche y salud mamaria Cooprinsem