Cuando hablamos de producción bovina, generalmente gran parte de la atención se centra en las vacas debido a que constituyen la unidad productiva de la empresa. Sin embargo, hay un tema que no es menor y se relaciona con las “futuras vacas” y el manejo de ellas en el vientre materno, como consecuencia de los manejos dados a la madre, lo cual tiene impacto en la sobrevivencia, salud y desarrollo futuro de los terneros.

Manejo nutricional

El manejo nutricional de la vaca tiene implicancias a lo largo de todo el periodo de gestación. Es relevante considerar que durante el primer tercio ocurre el desarrollo de los principales órganos del feto (hígado, intestinos, músculo, glándula mamaria, etc), y hacia el último tercio de gestación, la demanda del feto por nutrientes aumenta y se produce su crecimiento exponencial (Figura 1).

Figura 1. Crecimiento fetal durante la gestación en bovinos

Se ha estudiado  que una moderada restricción de nutrientes durante principios de la mitad de la gestación de ganado vacuno altera la proliferación yeyunal y la vascularización intestinal total del feto, pudiendo alterar la capacidad de absorción de inmunoglobulina G (Meyer et al, 2010). Por otro lado, si la restricción nutricional ocurre durante último tercio de gestación, se traduce en un menor peso al nacimiento, aumento de la incidencia de distocia, alta mortalidad y un incremento de enfermedades en los recién nacidos (Wu et al., 2006).

Se ha observado también, que los terneros nacidos de vacas con restricción energética muestran un menor peso al nacer, así como también una disminución de la función inmune y antioxidante. Además, terneros nacidos de madres con inadecuado consumo de proteína antes del parto podrían ser más susceptibles de enfermar y morir (Gao et al, 2012).

En ganado de carne también se ha estudiado los efectos de la restricción nutricional. Un estudio en vaquillas evidenció que la deficiencia de energía (70% de la recomendación) durante los últimos 100 días de gestación resultó en terneros más livianos al nacer y al destete, y un retraso en la edad a la pubertad de las terneras (Corah et al.1975).  Este punto toma importancia debido a que en los sistemas crianceros estacionales del sur de Chile, con partos primaverales, las vacas pueden pasar por periodos de déficit de ingesta de alimento o forrajes con bajo aporte energético durante el invierno. Así también, en vaquillas de primer parto restringidas en proteínas (Carstens et al., 1987) o energía (Ridder et al., 1991) durante el último tercio de gestación, han parido terneros con menor capacidad de producir calor (termogénesis) poco después del nacimiento, factor importante en la supervivencia, especialmente en terneros que nacen en ambientes fríos (por ejemplo el sur de Chile). Este fenómeno se traduce en terneros que son más susceptibles al estrés por frío.

Por otra parte, la sobre condición de la vaca en el periodo seco (como resultado de un exceso de consumo de energía) no parece tener un efecto profundo sobre el crecimiento o desarrollo fetal, pero afecta la mortalidad y morbilidad de terneros como consecuencia de un aumento de incidencia de distocia (dificultad al parto), debido a  un aumento de depósito graso que se produce en el canal del parto. Complementario a lo anterior, cuando se alimenta a las vacas para reducir la condición corporal durante el periodo seco, también podría incrementar el riesgo de distocia (Gearhart 1990).

Vacas lecheras podrían entrar con sobre condición al periodo seco debido al retraso del encaste, estrategias de agrupación inadecuada, baja producción de leche o formulación desbalanceada de la ración durante la lactancia (Quigley,1998).

Además, hay otro riesgo asociado a la sobrealimentación de vacas en el último tercio de gestación, que es la disminución del consumo de alimento, comprometiendo el estado nutricional de la madre y el feto (Ferguson,2005).

Por lo tanto, el manejo que se haga para evitar la sobre condición y el consecuente riesgo de distocia es importante para la salud y sobrevivencia del ternero.

Adaptado de Sepúlveda, P y F. Wittwer. 2017. Periodo de transición: Importancia en la salud y bienestar de vacas lecheras. Consorcio Lechero. Valdivia, Chile (84 pp)

Estrés calórico

Se ha demostrado que vacas sometidas a estrés calórico durante la gestación tardía (últimas 6 semanas) tiene efectos nocivos sobre el peso al nacimiento, peso al destete y falla en la transferencia inmunidad pasiva. Además, impacta en  la primera lactancia de su descendencia a nivel productivo (menor producción de leche en la primera lactancia) y reproductivo (mayor número de servicios). Por lo tanto, la prevención del estrés calórico es requerida, ya que tiene el potencial de afectar significativamente la productividad y estado sanitario de las vaquillas de reemplazo (Monteiro et al,2016).

Vitaminas y minerales

Las vitaminas A, D y E no traspasan la placenta en cantidad significativa al feto, por lo que la fuente principal de estas vitaminas para el ternero será a través del consumo de calostro. Por lo tanto, es recomendable suplementar estas vitaminas para lograr un calostro con adecuado contenido de ellas. Particularmente, la suplementación de vitamina E en el periodo seco ayudaría a evitar enfermedades metabólicas y a la resistencia a enfermedades en el ternero.

En el caso de los minerales, el selenio logra traspasar la placenta durante la gestación acumulándose en los tejidos fetales principalmente en el hígado. Se ha observado que el selenio mejora la producción de inmunoglobulina G del calostro, así como su absorción en terneros de ganado de carne (Quigley,1998).

Adicionalmente, la deficiencia de minerales antioxidantes en la vaca (selenio, zinc, cobre o fierro) o vitaminas (ácido fólico, vitamina B6, B12) reduce la sobrevivencia y crecimiento de embriones y fetos. Por lo tanto, la suplementación vitamínica y mineral durante la gestación hasta el parto es muy recomendada (Quigley,1998).

Periodo de transición (21 días pre y postparto)

Requerimiento de nutrientes según estado fisiológico en bovinos de leche
PC Proteina Cruda – PND Protenia No Degradable- EM Energía Metabolizable Enl Energía neta lactancia- FDA Fibra Detergente Acída – FDN Fibra Detergente Neutra Fuente NRC 2002, Extracto de Stehr y Col, 2004, y elaboración propia
Adaptado según estado fisiológico en bovinos de leche *Francisco Lanuza Inia Remehue Boletin INIA N°148

Este periodo constituye un momento de gran estrés y cambios metabólicos para la vaca. Se ha determinado que terneros nacidos de vacas con altas concentraciones sanguíneas de NEFAs (ácidos grasos no esterificados utilizados como marcadores de movilización grasa) durante la fase tardía de gestación mostraron un menor peso al nacimiento, un mayor estrés oxidativo y una respuesta inmune más baja respecto de terneros nacidos de vacas con bajas concentraciones de NEFAs, los que podrían influenciar su susceptibilidad a enfermar (Ling et al, 2017).

Dado lo anterior, todo manejo que apunte a reducir el balance energético negativo en el periodo de transición tendrá efectos positivos en la salud de la vaca y en el desarrollo del ternero.

Manejo al parto

Investigadores han mostrado que posponer el movimiento de vacas o vaquillas hasta la fase 2 del parto (cuando las membranas, miembros y cabeza del ternero están presentes),  resultó en 2,5 veces menos de riesgo de mortalidad del ternero, comparado con las vacas movidas durante la fase 1 del parto (relajación de ligamentos pélvicos, inicio de dilatación).

Conclusiones 

De acuerdo a los numerosos estudios, la sobrevivencia, desarrollo y salud de los terneros tiene una fuerte relación en cómo fueron las condiciones durante su gestación.

Por lo tanto, se debe asegurar un adecuado manejo de la vaca en las distintas etapas de la gestación considerando al ternero que está gestando, debido al impacto que tiene la nutrición, estrés y suplementación de la madre en su desarrollo como en su productividad futura.

Referencias

  • Requerimientos de nutrientes según estado fisiológico en bovinos de leche Francisco Lanuza Inia Remehue Boletin INIA N°148
  • Relationship of changes in condition score to cow health in Holsteins. J. Dairy Sci. 73:3132–3140. Gearhart, M. A., C. R. Curtis, H. N. Erb, R. D. Smith, C. J. Sniffen, L. E. Chase, and M. D. Cooper. 1990.
  • Nutrition and reproduction in dairy herds. Vet. Clin. Food Anim. 21:325–347. Ferguson, J. D. 2005.
  • Maternal late-gestation metabolic stress is associated with changes in immune and metabolic responses of dairy calves. Tahlia Ling, Marta Hernandez-Jover, Lorraine M. Sordillo, and Angel Abuelo J. Dairy Sci. 101:6568–6580 https://doi.org/10.3168/jds.2017-14038.
  • Symposium: practical considerations of transition cow and calf management nutrient and Immunity Transfer from Cow to Calf Pre- and Postcalving, J. D. QUIGLEY, III,1 and J. J. DREWRY
  • How can pre-calving management and assistance effect dairy calf mortality? Alan O’Connor Jan 20, 2019, https://www.agriland.ie/farming-news/how-can-pre-calving-management-and-assistance-effect-dairy-calf-mortality/
  • Board-invited review: Intrauterine growth retardation: Implications for the animal sciences. 1 G. Wu,2 F. W. Bazer, J. M. Wallace, and T. E. Spencer
  • In utero heat stress decreases calf survival and performance through the first lactation A. P. A. Monteiro, S. Tao, I. M. T. Thompson, and G. E. Dahl1 J. Dairy Sci. 99:8443–8450 http://dx.doi.org/10.3168/jds.2016-11072
  • Effects of stage of gestation and nutrient restriction during early to mid-gestation on maternal and fetal visceral organ mass and indices of jejunal growth and vascularity in beef cows. J. Meyer et al 2010, Anim. Sci. 88:2410-2424

Autor(es)

  • Médico Veterinario | Asesoría en Crianza | Unidad de Nutrición | Cooprinsem

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