El suelo es el principal reservorio de nutrientes, es decir, es el principal banco de elementos de los que las plantas se alimentan para crecer, desarrollarse y producir. Cada año, con cada cosecha, los cultivos extraen parte de estos elementos del suelo, reduciendo así la fertilidad de éste. Por este motivo, la mayoría de los suelos no cuentan con todos los nutrientes que las plantas necesitan y se vuelve necesario suministrar, vía fertilización, estos elementos.

En la actualidad, cuando necesitamos realizar una siembra de algún cultivo o una fertilización de mantención de praderas, recurrimos a la confección de una mezcla física de fertilizantes que con una dosis (kg/ha) determinada, cumpla con los requerimientos que demandamos para obtener los mejores resultados. Así mismo, en algunas ocasiones hay una inversión inicial previa, para la elaboración de un análisis de suelo que nos entregue mayor certeza sobre lo que efectivamente debemos suministrar a nuestras plantas durante todo su ciclo de cultivo.

Figura 1. Ensayo en aplicaciones al voleo de 250 kg/ha de
una mezcla física vs 250 kg/ha de un monograno.

Todos esto, que busca ser más precisos y eficientes en la nutrición del cultivo, se desmorona cuando no tomamos en consideración las características físicas de los fertilizantes (solubilidad, densidad, tamaño, etc.) y cómo se comportan desde que son formulados hasta que llegan al suelo.

Todos los fertilizantes minerales son productos con diferentes tamaños, forma y densidad. Cuando se elabora una mezcla física, en los procesos de manipulación y transporte, se produce lo que se conoce como estratificación de los componentes de la mezcla o segregación, es decir, las partículas más densas y de menor tamaño se sitúan en las capas inferiores, permaneciendo arriba las de mayor diámetro. Además, las distintas granulometrías y densidades de los componentes de la mezcla generan una distribución muy heterogénea al aplicarlo sobre el terreno, lo cual aumenta al fertilizar al “voleo”.

Figura 2: Variabilidad al aplicar al voleo una mezcla física v/s un producto de nutrición de cultivos monograno

Los productos de nutrición de cultivo de tipo monogranos o complejos químicos de NPK contienen la misma composición de nutrientes en cada grano. El efecto sinérgico al aplicar todos los nutrientes simultáneamente garantiza una nutrición equilibrada y adecuada con efectos muy positivos sobre la condición de las plantas, el rendimiento y la calidad de la cosecha.

Los productos de nutrición de cultivo de tipo monogranos o complejos químicos de NPK contienen la misma composición de nutrientes en cada grano. El efecto sinérgico al aplicar todos los nutrientes simultáneamente garantiza una nutrición equilibrada y adecuada con efectos muy positivos sobre la condición de las plantas, el rendimiento y la calidad de la cosecha.

En términos prácticos, numerosos ensayos indican que las desviaciones negativas en el aporte de nutrientes, o, fertilizar con una menor cantidad de la recomendada, siempre conlleva un descenso de producción tanto en rendimiento como en calidad. De la misma manera, un aporte superior de la dosis de fertilizante puede llevar a una mayor producción, aunque siempre hasta un límite dependiendo del suelo y del clima.

Figura 3. Segregación de partículas en mezclas físicas, fertilización desuniforme con alta variación de aporte nutricional en diferentes áreas del cultivo.

Los fertilizantes Yara son los productos de nutrición de cultivos de tipo monograno más utilizados en Chile y en Latinoamérica, su línea YaraMila®, contienen Nitrógeno, Fósforo, Potasio y microelementos, todos ellos fácilmente disponibles y asimilables para el cultivo. Son productos con una fórmula equilibrada y eficiente para una nutrición de precisión. Los productos bajo está línea han seguido un proceso de producción que garantiza una fórmula uniforme en cada gránulo y la máxima solubilidad de los nutrientes.

Figura 4. Aporte nutricional homogéneo con producto de nutrición de cultivos tipo monograno como la línea YaraMila, fertilización equilibrada y adecuada para todo el cultivo.

YaraMila® ACTYVA™ combina una fuente equilibrada de Nitrógeno nítrico y amoniacal, que no se volatiliza y no interfiere en la absorción con otros nutrientes, ideal para tener una respuesta rápida y efectiva de crecimiento.  Los nutrientes Fosforo, Potasio, Azufre, Magnesio y Boro son los acompañantes perfectos para mejorar la calidad de la pradera aportando una mejor condición nutritiva, todo esto hace a YaraMila® ACTYVA™ la nutrición idea para una pradera después del verano.

Autor(es)

  • Consultor técnico comercial de Yara para la región de Los Lagos y Los Ríos.

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