Las especies vegetales han desarrollado diversos mecanismos de adaptación al medio ambiente con el fin de  sobrevivir y perpetuar su especie. Este  proceso de transformación progresiva es lo que conocemos como “evolución”.

Los frutales caducifolios, del latín caducus (caduco, caído) y folium (hoja) han evolucionado para responder a los cambios de estaciones a través de respuestas fisiológicas. La caída de sus hojas y disminución de su metabolismo es una de estas respuestas cuyo objetivo es resistir las bajas temperaturas y frío en la estación invernal.

Los cerezos, arándanos, frambuesas, frutillas, avellano europeo, nogales, castaños, almendros y manzanos; entre otros, son frutales caducifolios cultivados en la zona sur del país.

A modo de ejemplo, los cambios de estaciones y respuestas fisiológicas; en el cultivo del arándano (Vaccinium corymbosum L.) se presenta resumido en 4 etapas en la figura 1. Abordaremos la etapa de pos cosecha e inicio de caída de hojas; con énfasis en los manejos agronómicos y cuidados recomendados para esta fecha.

La detención del crecimiento y elongación apical en verano demarca el inicio del proceso del ciclo denominado dormancia (Cooke et al, 2012) y la etapa de pos cosecha.

Dormancia es el período donde ocurre una disminución en el metabolismo, por tanto crecimiento de las especies frutales de hoja caduca; que visualmente se expresa con la abscisión o caída de hojas en otoño así como bajo e imperceptible crecimiento visual de las plantas en invierno.

En poscosecha y con la detención del crecimiento del brote terminal, la demanda por carbohidratos disminuye drásticamente, movilizándose principalmente hacia estructuras leñosas secundarias, raíces y yemas reproductivas.

En esta etapa hay un exceso  de suministro de fotoasimilados y el almacenamiento de reservas (principalmente almidón) alcanza su máxima concentración  durante la abscisión de las hojas. (McCamant, 1988. Keller and Loescher, 1989).

La importancia de este período radica en que ocurren procesos fundamentales que determinarán el potencial productivo futuro. Estos son la diferenciación floral y movilización de nutrientes orgánicos (C y N) e inorgánicos (P; K; Ca; Mg) vía floema principalmente desde las hojas hacia los órganos de almacenamiento como son el tronco y raíces, llamados reservas.

El almacenamiento de reservas es importante para múltiples procesos del ciclo de vida de árboles frutales incluyendo la sobrevivencia en invierno, metabolismo, respiración, defensas y períodos de crecimiento vegetativo y reproductivo. Carbohidratos en forma de almidón y azucares solubles son los principales componentes de reservas almacenadas , como ocurre en este caso, en el cultivo del cerezo. (Loescher et al., 1990).

Estos mismos nutrientes son reutilizados vía xilema desde los órganos de almacenaje a los puntos de crecimiento como brotes y raíces desde finales de invierno a inicios de primavera. Por tanto una acumulación de niveles óptimos de reservas en pos cosecha aporta a un adecuado inicio de brotación en primavera.

Manejos nutricionales en la etapa de pos-cosecha:

El objetivo en esta etapa es proveer los nutrientes que la planta demanda considerando que cualquier estrés nutricional por deficiencia o exceso afecta la fotosíntesis de las hojas por tanto interrumpe la movilización de nutrientes a los órganos de reserva. Por otro lado, la fertilización de pos cosecha que esté por sobre la demanda de la planta puede interrumpir el proceso de entrada en dormancia al  estimular crecimientos  tardíos (especialmente nitrógeno) con el riesgo de daños por heladas otoñales.

Este equilibrio es el que debemos mantener siempre considerando que debemos distribuir los nutrientes de acuerdo a las curvas de extracción por etapa, especie frutal y variedad. En el caso del arándano las curvas de extracción para variedades intermedias  son:

Estas curvas son una guía, por tanto se aplican y modifican dependiendo del diagnóstico visual en huerto de su vigor o síntomas de deficiencias u excesos de nutrientes contrastados con resultados de análisis químicos foliares y de suelo.

Para realizar una correcta interpretación de los análisis es fundamental contar con los estándares establecidos a nivel nacional e idealmente contrastar con resultados locales entre huertos. Al respecto análisis de contenidos nutricionales foliares en huertos de GTT Cerezas del Sur (coordinado por COOPRINSEM) en las regiones de Los Ríos y Los Lagos son:

Destacar que en promedio para las 11 muestras los contenidos de Calcio, Magnesio y Boro foliar se encuentran bajo los estándares reportados. Diagnósticos visuales en huertos de cerezos de la zona sur con síntomas de deficiencias de magnesio foliar dan cuenta de los resultados analíticos:

Nitrógeno:

El Nitrógeno en pos cosecha es movilizado desde hojas hacia órganos de reserva de las plantas principalmente raíces bajo la forma del aminoácido ARGININA. Un nivel adecuado de estas reservas contribuye a una brotación homogénea en primavera.

Estándares de contenido de arginina en raíces de cerezos muestreadas en período de dormancia son:

Es importante considerar que los suelos trumaos (andisoles derivados de cenizas volcánicas) de la zona sur poseen elevados niveles de materia orgánica y bajo condiciones de humedad y temperatura liberan (producto de la mineralización) altas tasas de nitrógeno disponible.

Se realizó un estudio en huerto de Cerezos en la Región de Los Lagos para analizar la tasa de mineralización de Nitrógeno en suelo trumao con un 10% de materia orgánica. Los resultados se muestran en la figura 1. Las curvas de color rojo, verde y amarillo corresponden a tres distintas texturas de suelo identificadas en el huerto y la curva discontínua en negro es el promedio. En conclusión a los 120 días se mineralizó sobre 400 kilos de nitrógeno acumulado por hectárea.

La sugerencia es realizar un buen balance del contenido de Nitrógeno en suelo y foliar y de ser necesario fertilizar en pos cosecha lo más temprano posible.

Fósforo y Calcio:

Estos elementos en general se encuentran en bajas concentraciones y niveles deficientes en suelos de la zona sur. Considerando que tanto fósforo como calcio aportan al crecimiento meristemático de raíces, es fundamental asegurar su disponibilidad  más aún con el flujo o flush de crecimiento radicular que ocurre en poscosecha. Se recomienda también la estimulación con productos enraizantes que contengan fitohormona auxina.

Magnesio:

Fundamental para mantener la actividad fotosintética de las hojas al ser componente estructural de la molécula de clorofila. Esto nos asegura la síntesis de carbohidratos que luego serán redistribuidos dentro de la planta en forma de almidón hacia los órganos de reserva.

Boro y Zinc:

Boro es un micro elemento que dentro de sus funciones está la de contribuir a la translocación de nitrógeno y fósforo dentro de la planta así como el transporte de azucares, por tanto reservas.

Se ha propuesto un rol esencial del Boro (B) relacionado con la biosíntesis de lignina y en conjunto con la hormona auxina en la diferenciación del xilema en las plantas vasculares (D.H. Lewis, 1980). 

Dentro de los frutales de carozo y las pomáceas, el Boro presenta movilidad xilemática hacia los ápices vegetativos y florales; o floemática a dardos, madera y raíces, donde presenta la posibilidad de quedar en la zona de reserva de la planta hasta la próxima floración, gracias a la combinación con ciertos azúcares y alcoholes presentes con el elemento.

Esta capacidad hace que la forma de aplicación más eficiente sea en post cosecha, con hoja verde activa, para asegurar una correcta provisión del elemento a la salida de la dormancia o brotación de la planta. (Compo expert, 2017). De esta forma se asegura un aporte de Boro al momento de la germinación del polen y desarrollo del tubo polínico en floración a cuaja.

El Zinc también cumple un trabajo fundamental en el cuaje de los frutos, a partir de estimular la producción de aminoácidos esenciales y fitohormonas que favorecen la elongación celular del fruto. Pero en este caso, la única circulación posible del elemento es vía xilemática, con lo que las aplicaciones post cosecha sólo se justifican cuando el elemento está por debajo de las 20 ppm a nivel de hoja verde activa. Si los valores son superiores, conviene esperar al nuevo brotado para tener una acción eficiente del elemento durante el llenado de los frutos. (COMPO expert 2017).

Molibdeno:

Una forma de estimular la formación de reservas nitrogenadas en las plantas es a través de la nutrición con Molibdeno. Las funciones del Molibdeno están intrínsecamente relacionadas con el metabolismo del nitrógeno. Molibdeno es un cofactor de las enzimas nitrato reductasa y nitrogenasa. (Marschner, H. 2012).

Por tanto la aplicación de Molibdeno en poscosecha aporta a la reducción  del nitrógeno desde su forma nitrato a amonio y posteriormente a aminoácido de reserva ARGININA , como se explica en la figura 2.

En suma, es fundamental realizar un diagnóstico visual acerca del vigor del huerto, corroborando posibles síntomas de deficiencias o excesos de nutrientes foliares con los análisis químicos de suelo, hoja y fruto. Estos deben ser contrastados con estándares nacionales y locales para lograr una correcta interpretación que nos asegurará un programa nutricional equilibrado y adecuado a la demanda de las plantas. 

Citas:

  • Compo-expert, 2017. Estrategias de aplicación de Boro y Zinc en frutales. En: www.horizontedigital.com
  • D.H. Lewis (1980). Boron lignification and the origin of vascular plants-A unified hypothesis. New Phytology. The University, Sheffield, U.K.
  • Vidal, I. 2019. Fertirrigación: Desde la teoría a la práctica. Universidad de Concepción, Chillan-Chile.
  • Hirzel, J. 2019. Seminario Cerezos Nehuen. Los Angeles-Chile
  • Ortega, R. 2020. Charla on line COMPO. Manejo integrado de la nutrición de poscosecha en cerezo.

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