Las proteínas son grandes moléculas que contienen nitrógeno. La parte más pequeña en la que pueden dividirse las proteínas son los aminoácidos. Un aminoácido es una molécula orgánica compuesta por un grupo amino (derivado del amoníaco o alguno de sus derivados, compuesto por los elementos nitrógeno e hidrógeno) y un grupo carboxilo (compuesto por los elementos carbono, oxígeno e hidrógeno).

Existen 20 aminoácidos distintos con los que se forman todas las proteínas, pero 10 de ellos (arginina, histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina) son aminoácidos esenciales, es decir, que el organismo no puede generar porque no es capaz de sintetizar por sí mismo, por lo que deben ser ingeridos en la dieta. Todos estos participan en diversos procesos como la síntesis de proteínas de los tejidos y la leche, o la síntesis de otros metabolitos corporales. La mayoría de los aminoácidos sirven como precursores para la gluconeogénesis y todos pueden ser convertidos a ácidos grasos, o servir como fuentes inmediatas de energía metabólica cuando son oxidados a CO₂. Además de ser esenciales, la metionina y la lisina son aminoácidos limitantes, es decir, si la dieta es deficitaria en lisina y metionina no habrá una síntesis idónea de la caseína y, por lo tanto, la producción de leche se verá disminuida y tendrá un menor porcentaje de proteína.

Existe un período en la fisiología de la vaca, en el cual se incrementa el riesgo de sufrir enfermedades infecciosas y trastornos metabólicos que pueden favorecer la aparición de disfunciones metabólicas (cetosis, hígado graso, edema de ubre), nutricionales (hipocalcemia), alimenticias (acidosis ruminal, laminitis, desplazamiento de abomaso), sanitarias (mastitis, metritis, abscesos hepáticos), y productivas (baja producción de leche). Este lapso comprende, usualmente, entre las 3 semanas antes del parto y las 3 semanas después del parto, es el llamado periodo de transición.

Durante este periodo se produce una disminución del consumo de alimento. Esta caída del consumo de alimento genera, principalmente, un desbalance energético negativo en el inicio de la lactación que si no se maneja con propiedad pueden causar los desórdenes metabólicos y nutricionales comentados anteriormente, los cuales van a repercutir significativamente sobre la eficiencia y economía del sistema de producción de leche.

En ese momento, el animal debe adaptarse a las nuevas condiciones metabólicas y fisiológicas que le exigen el pasar de un estado de preñez y sin producir leche, a un estado de no preñez y producir grandes cantidades de leche, produciéndose una serie de cambios de adaptación del sistema digestivo y del metabolismo a una nueva situación productiva.

Es muy frecuente que, dada las crecientes necesidades nutricionales, las vacas de alta producción entren en un estado de balance energético negativo que va acompañado por una gran movilización de ácidos grasos no esterificados (NEFA) desde el tejido adiposo hacia el hígado y el resto de los tejidos para satisfacer las demandas energéticas. El hígado, órgano central del metabolismo, es el responsable de captar las necesidades metabólicas de todos los tejidos corporales. La célula hepática utiliza los ácidos grasos para su propio gasto energético mediante oxidación mitocondrial o para exportarlos como lipoproteínas de baja densidad (VLDL) hacia el resto de los tejidos con los mismos fines.

Muchos nutrientes (metionina, colina, ácido fólico, biotina, carnitina) han sido identificados como potenciales limitantes para la utilización de los ácidos grasos en el hígado, ya sea a nivel de la oxidación mitocondrial o en la síntesis de la molécula VLDL. La metionina es uno de los aminoácidos más limitantes para la producción de leche y de la proteína láctea y participa de manera importante en el metabolismo hepático de los ácidos grasos, contribuyendo a mejorar la eficiencia de la beta oxidación mitocondrial y a la salida de los triglicéridos incorporándolos a la molécula VLDL, evitando la acumulación de estos en la célula hepática (hígado graso) y los efectos negativos sobre el metabolismo que esto conlleva.

La producción de proteína láctea es cuantitativamente el mayor gasto nitrogenado de la vaca lechera. La proteína láctea se compone de una fracción de proteína verdadera (aproximadamente 95%) y diversidad de compuestos nitrogenados no proteicos. La fracción proteica es principalmente caseína (más del 80%). La caseína está ampliamente reconocida como una proteína completa y de altísimo valor biológico. A partir de esta proteína, se obtienen aminoácidos. El principal compuesto nitrogenado no proteico es urea. La ubre extrae los aminoácidos de la sangre con elevada eficacia según sus necesidades. Los aminoácidos esenciales se dividen en dos grandes grupos: aquellos en que la cantidad extraída es similar a su presencia en la proteína sintetizada (metionina, fenilalanina, histidina y triptófano), y los restantes aminoácidos esenciales en que la extracción es mayor que su secreción en la leche. Los aminoácidos de cadena ramificada (isoleucina, leucina y valina) constituyen el 50% de los aminoácidos esenciales presentes en la proteína láctea.

Por otro lado, al progresar la gestación las necesidades proteicas son más importantes que las necesidades energéticas por los productos de la concepción (feto, placenta, cotiledones, útero grávido y fluidos), cuya composición en materia seca es mayoritariamente proteína. La peculiaridad del metabolismo fetal de los rumiantes recae en la elevada demanda de aminoácidos para su oxidación, que equivale prácticamente a la cantidad utilizada para la síntesis de proteína.

Las vacas de alta producción tienen necesidades de aminoácidos que no son capaces de cubrir con los aportes de proteína incluidos en la ración. La corrección de estos déficits permite aumentar la eficiencia en el uso del nitrógeno y, por lo tanto, optimizar los costos alimenticios y la rentabilidad del predio. Para cubrir esta deficiencia de aporte de aminoácidos esenciales, Calier a desarrollado una solución inyectable reconstituyente, revitalizante y estimulante, con propiedades anti anémicas y hepato-protectoras. capaz de suministrar 19 aminoácidos en forma completamente biodisponible, incluyendo 8 esenciales. Por su formulación, está específicamente indicado en aquellas situaciones que cursan con desequilibrios metabólicos o energéticos, tanto crónicos como agudos, pérdida de apetito, reducción de la productividad, anemia, subdesarrollo, etc. Pudiendo utilizarse en vacas lecheras, vaquillas, terneros, novillos, toros.

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