Durante los últimos años en el rubro lechero, a la hora de analizar una muestra de forraje para la nutrición animal, ha existido cierto grado de confusión con cuál es el laboratorio que entrega los mejores resultados.

Para aclarar esta confusión hay que identificar, qué es lo que produce diferencias respecto de los análisis y que es lo que se debe considerar al momento de comparar y hacer juicios de credibilidad y confianza.

La tecnología NIR vino a revolucionar los análisis de forrajes, entregando resultados que en la práctica se obtienen más rápido que los métodos químicos tradicionales, sin embargo, existen procedimientos (homogeneidad de la muestra, secado y molienda) que deben realizarse para que esta tecnología  sea confiable y exprese todo su potencial analítico, la curva NIR puede ser robusta y muy  representativa pero si la muestra no es homogénea, no cumple con el tamaño de partícula, y no se seca adecuadamente, el resultado no va a ser óptimo. Un punto crítico dentro de estos procedimientos es el secado de la muestra, de ahí viene también la pregunta ¿cuál es el mejor método para secar muestras de forraje para ser analizadas con esta tecnología?.

Durante la década de los 70, en Estados Unidos  se comenzó a utilizar el método NIR, el secado de muestras por microondas surgió como una alternativa rápida y rentable de preparación para su análisis. Dado el enfoque crudo que se obtenía con NIR en ese entonces, secar muestras con microondas era lo que menos preocupaba a quienes usaban este tipo de análisis. Este método de secado es “aceptado” para reducir la humedad de los forrajes, sin embargo que sea “aceptado”, no significa que sea ideal. En un proceso de preparación de muestras lo ideal es reducir la humedad, afectando mínimamente el carácter de la muestra, para algunos análisis cualquier secado impacta, por lo mismo muchas veces se requiere de una extracción o análisis en la muestra original “tal como se recibió” (Ralph Ward, Presidente CVAS).

El Laboratorio Cumberland Valley Analytical Services (CVAS) del cual somos laboratorio satélite en Chile, lleva más de 25 años trabajando para mejorar la calidad de análisis y servicios de laboratorio para la industria de alimentos en Estados Unidos y sus laboratorios asociados a nivel mundial. Por años ellos utilizaron el método de secado con microondas para dar respuesta rápida a la exigencia del mercado lácteo, sin embargo hoy en día luego de variadas evaluaciones, son pragmáticos en reconocer que si lo que se quiere es evaluar la calidad nutricional del forraje, el uso de microondas no es el método ideal (Ralph Ward, Presidente CVAS)

La actual recomendación de CVAS es que durante el proceso de preparación, las muestras deben secarse uniformemente en un horno con convección de aire forzado, llegando a nivel de una humedad residual del 3% al 5%, sin que esto implique sobrecalentar o quemar la muestra. La baja humedad residual mejora la sensibilidad del análisis NIR, ya que el “pico de humedad” en el espectro del infrarrojo cercano puede ocultar o sesgar espectros de valor analítico.

Entonces se debe comprender que lo que puede ser un método aceptado para la determinación de materia seca de una muestra, no es el adecuado para su posterior análisis. La Asociación Nacional de Ensayos de Forrajes (NFTA) de USA, reconoce tanto el secado en horno como el secado en microondas, como técnicas precisas para su uso en la determinación de materia seca y preparación de muestras. Sin embargo, en ese mismo documento se afirma que “La temperatura de secado no debe superar los 60°C ya que de hacerlo, se formarán proteínas dañadas por el calor, lo que afectará los valores de la fibra”.  En mediciones realizadas por CVAS sobre muestras secadas en microondas se ha llegado a temperaturas superiores a los 80°C (Ralph Ward, Presidente CVAS).

Dairyland Lab en su publicación (https://www.dairylandlabs.com/our-path-to-same-day-oven-drying) menciona que a pesar de todo lo que habían invertido en el uso de microondas para tratar las muestras y la ventaja histórica que tuvieron en el mercado en la respuesta rápida de los análisis (dentro del mismo día), por sobre los laboratorios que utilizaban el secado tradicional, no pudieron evitar el cambio a otro sistema de secado, cuando se dieron cuenta que los programas de raciones estaban evolucionando y que utilizaban parámetros químicos de los forrajes entre otros almidón y digestibilidad de proteínas, que eran drásticamente alterados al secar las muestras en microonda.

Por lo tanto, el secado por microondas para el análisis NIR puede ser una práctica “aceptada”. Sin embargo, es difícil argumentar que es la “mejor” alternativa para el análisis de forrajes y que los laboratorios que practican esto también son los mejores. A veces la rapidez va en desmedro de la calidad del resultado.

Para concluir, somos categóricos en afirmar que para hacer dos laboratorios comparables en cuanto a la confiabilidad y robustez de sus análisis, primero hay que tener claro los procedimientos que se aplican en cada uno de ellos. Un análisis NIR realizado en un laboratorio donde la muestra se seca en horno, no se puede comparar con uno donde la muestra se seca en microondas. El usuario debe tener claro esto, y si decide trabajar con uno u otro, debe mantenerse con ese laboratorio y ajustarse a los resultados que éste entrega. Si hay dudas es mejor recurrir a la química húmeda.

Autor(es)

  • Ingeniero Agrónomo, Jefe Laboratorio Análisis de Forrajes y suelos Cooprinsem