La fertilización foliar ha sido utilizada como un medio para suplir nutrimentos, hormonas, bioestimulantes y otras sustancias benéficas para las plantas. Los efectos observados de la fertilización foliar normalmente se traducen en un incremento en el crecimiento y rendimiento de los cultivos, mayor resistencia a plagas y enfermedades, tolerancia a déficit hídrico, y un mejoramiento en la calidad de la cosecha. Obviamente, la respuesta de la planta a la nutrición foliar dependerá de varios factores tales como la especie, la fuente del fertilizante, la concentración, la frecuencia de aplicación, así como el estado de crecimiento de la planta.

 La fertilización foliar ha sido enfocada a menudo hacia el suministro de micronutrientes, principalmente debido a que los cultivos requieren cantidades muy pequeñas de estos elementos que es fácil suplir a través del abonamiento foliar. Elementos como el boro y el zinc con frecuencia son incluidos en los programas de fertilización foliar. Desde el punto de vista económico, la aplicación foliar también ha sido enfocado hacia cultivos hortícolas y frutícolas, que son de mayor valor económico.

La fertilización foliar puede ser utilizada para superar problemas existentes en las raíces cuando éstas sufren una actividad limitada debido a temperaturas bajas/altas (<10°, >40°C), falta de oxígeno en campos inundados, ataque de nematodos que dañan el sistema radicular, y una reducción en la actividad de la raíz durante las etapas reproductivas en las cuales la mayor parte de la energía acumulada es transferida para reproducción, quedando poca para la respiración de la raíz (Trobisch y Schilling, 1970). La nutrición foliar ha probado ser la forma más rápida para curar las deficiencias de nutrientes y acelerar la performance de las plantas en determinadas etapas fisiológicas. Con el cultivo compitiendo con las malezas, la pulverización foliar focaliza los nutrientes sólo en aquellas plantas seleccionadas como destino. Se ha encontrado además que los fertilizantes son químicamente compatibles con los pesticidas, y de esta forma se ahorran costos y mano de obra. Cierto tipo de fertilizantes puede incluso desacelerar la tasa de hidrólisis de pesticidas/hormonas de crecimiento (GA3), debiendo bajarse el pH de la solución y lográndose de esta forma mejorar el rendimiento y reducir costos.

 Las aplicaciones de nutrimentos foliares a menudo coinciden con estados específicos de crecimiento y fructificación, lo que permite ajustar la fórmula y dosis del fertilizante. El suministro de elementos nutritivos vía follaje también ayuda a las plantas a recuperarse del estrés del trasplante, daño por frío, intoxicación de herbicidas, etc. Otro beneficio atribuido a la fertilización foliar es que favorece la absorción de nutrimentos del suelo, debido a que la planta actúa como una “bomba” que expulsa azúcares y otros exudados desde sus raíces hasta la rizosfera. Los cultivos que producen frutas presentan altos requerimientos nutricionales durante ciertos estados de desarrollo como la floración, y la formación y llenado de las frutas.

Se han reconocido al menos 16 elementos minerales que son esenciales para la nutrición de las plantas. De ellos el carbono, hidrógeno y oxígeno son suministrados a través del agua y el aire. El suelo contiene cantidades variables del resto de los elementos, y cuando hay deficiencias o desbalances de uno o más de estos elementos es necesario utilizar fertilizantes para su corrección. El uso correcto de la fertilización foliar constituye una alternativa eficaz para el suministro de micronutrientes, pero también se ha demostrado que es efectiva para complementar la nutrición de macronutrientes y elementos secundarios. Para comprender mejor la importancia del abonamiento foliar y su efecto en el crecimiento y producción de plantas frutícolas es necesario relacionar la función específica de los nutrimentos de acuerdo con el estado de crecimiento de la planta.

Los fertilizantes aplicados a través de la superficie de las hojas (canopia), deben afrontar diversas barreras estructurales a diferencia de los pesticidas, que están principalmente basados en aceite y que no presentan dificultades para penetrar en este tejido. Los fertilizantes que están basados en sales (cationes/aniones) pueden presentar algunos problemas para penetrar las células interiores del tejido de la planta. La estructura general de la hoja está basada en diversas capas, celulares y no celulares.

Morfología célula vegetal

Las diferentes capas de una célula vegetal proporcionan protección contra la desecación, la radiación UV y con respecto a diversos tipos de agentes físicos, químicos y microbiológicos.

  Capas célula vegetal 

Las diferentes capas están caracterizadas por la carga eléctrica negativa que influye en la forma y en la tasa de penetración de los diferentes iones. Algunas capas son hidrofóbicas y por lo tanto rechazan el rociado que está basado en agua.

La primera capa exterior es de cera, la cual es extremadamente hidrofóbica. Las células epidérmicas sintetizan la cera y cristalizan en formas intrincadas constituidas por barras, tubos o platos. Esta capa puede cambiar durante el ciclo de crecimiento de la planta. La segunda capa, conocida como “cutícula real”, es una capa protectora no celular rodeada de cera hacia el lado superior y también hacia el inferior. Está constituida principalmente de “cutina” (macromolécula polimérica consistente en ácidos grasos de cadena larga que le brindan un carácter semi-hidrofílico). La capa siguiente es la “pectina”, cargada negativamente y constituida por polisacáridos que forman un tejido tipo gel basado en ácidos con azúcar (celulosa y materiales pécticos) y a continuación encontramos el lado exterior de las células comenzando con la pared primaria. La cutícula tiene una densidad de carga negativa debido a la pectina y a la cutina ( (Franke, 1967; Marschner, 1986).

¿Cómo penetran los nutrientes en el tejido de las plantas?

Cuando nos referimos a la penetración de nutrientes podemos definir dos movimientos:

  1. Hacia el tejido desde el exterior, que se conoce como absorción
  2. Desde el punto de penetración hacia otras partes de la planta, conocido como traslado.

La penetración/absorción puede ser realizada a través de diversos elementos que existen en el tejido. La penetración principal se realiza directamente a través de la cutícula y se realiza en forma pasiva. Los primeros en penetrar son los cationes dado que éstos son atraídos hacia las cargas negativas del tejido, y se mueven pasivamente de acuerdo al gradiente – alta concentración afuera y baja adentro. Luego de un cierto período los cationes que se han movido hacia dentro modifican el equilibrio eléctrico en el tejido provocando que éste sea menos negativo y más positivo. Desde este punto, los aniones comienzan a penetrar el tejido de la misma forma como se ha descrito para los cationes. Dado que la penetración es pasiva, la tasa de difusión a través de la membrana es proporcional al gradiente de concentración, por lo tanto, se consigue una concentración alta sin chamuscar el tejido; esto podría mejorar la penetración en forma muy significativa.

Cationes

 

La penetración tiene lugar también a través de los estomas, que tienen su apertura controlada para realizar un intercambio de gases y el proceso de transpiración. Se sabe que estas aperturas difieren entre las distintas especies vegetales, en su distribución, ocurrencia, tamaño y forma. En cultivos latifoliados y en árboles, la mayor parte de los estomas están en la superficie inferior de la hoja, mientras que en las especies de gramíneas tienen el mismo número en ambas superficies.

Otro camino por el que los nutrientes pueden penetrar es a través de órganos del tamaño de un cabello conocidos como “tricomas”, que son crecimientos epidérmicos de diversos tipos. La importancia de este camino depende de la cantidad de tricomas, posición, su origen y edad de la hoja (Hull et al., 1975; Haynes y Goh, 1977).

Luego de que los iones hayan penetrado comienza el transporte hacia las diferentes partes de la planta y esto se conoce con el nombre de traslado. El mismo se realiza mediante dos mecanismos:

  • Transporte célula a célula, conocido como “movimiento apoplástico”
  • Transporte a través de los canales vasculares, conocido como “movimiento simplástico”.

El movimiento apoplástico describe el movimiento desde una célula hacia la otra. Esto es realizado por tres mecanismos:

• El transporte pasivo involucra a la difusión de acuerdo al gradiente y al flujo de masa a través del movimiento agua/fluido entre células.

• La absorción por la superficie de la membrana citoplasmática por medio de los plasmodesmos, que son canales microscópicos que conectan una pared de la célula con otra permitiendo el transporte y la comunicación entre ellas.

• El transporte activo (ATP) contra el gradiente, habilitado debido a la inversión de energía de las moléculas ATP.

Movimiento apoplastico

 

El movimiento simplástico, describe la descarga del ion en el sistema vascular. Esta se realiza a través de dos sistemas:

• El traslado del floema: es dependiente de la energía y más adecuado para los cationes divalentes (C2+); los aniones están muy limitados dado que la pared de la célula está cargada negativamente (Van Steveninck y Chenoweth, 1972). El transporte del floema es importante para la distribución desde las hojas maduras hacia las regiones de crecimiento en las raíces y tallos. El movimiento del floema sigue en forma regular la relación “fuente – consumo”, de lugares donde los carbohidratos son creados (fuente) hacia los lugares donde son consumidos (sumidero).

• El traslado Xilémico – es de flujo regulado y depende de la diferencia de potencial de agua entre el suelo, la hoja y la atmósfera.

Movimiento Simplástico

 

El traslado difiere entre iones distintos, por lo tanto, los nutrientes se dividen en tres grupos:

  • Móviles
  • Parcialmente móviles
  • Inmóviles
Movimiento interno de nutrientes Nutrientes de las plantas
Móvil N P K S CL
Parcialmente Móvil ZN Cu Mn Fe Mo
Inmóvil Ca Mg      

 A continuación de describe los principales nutrientes y sus funciones

  • Nitrógeno (N)

El nitrógeno es constituyente de aminoácidos, proteínas, coenzimas, ácidos nucleicos, clorofila, etc., y tiene un gran impacto en el crecimiento vegetativo. El N tiene influencia en la floración y fructificación, y por ende en el rendimiento del cultivo. El N es el elemento más comúnmente aplicado en cultivo frutícolas, usualmente en formas inorgánicas al suelo como urea y nitrato de amonio. Aspersiones foliares de N en frutales se realizan como complemento a las aplicaciones realizadas directamente al suelo, utilizando como fuente principalmente urea.  El N también se aplica de manera indirecta foliarmente, en muchos casos debido a que se utiliza como coadyuvante para facilitar la penetración de otros iones disueltos en la solución.

  • Fosforo (P)

El fósforo es constituyente del ATP, ácidos nucleicos, fosfolípidos y ciertas enzimas. Cumple una función importante en el sistema de transferencia de energía dentro de la planta. El P es esencial para el crecimiento radical, en el proceso de floración, y en la formación de frutas y semillas. El P se aplica usualmente al suelo en cultivos frutícolas y pocas veces se realizan aspersiones foliares, quizás en parte debido a su lenta absorción foliar de la mayoría de las fuentes, especialmente las sales como los fosfatos de amonio. Por lo general es poco utilizado en los programas de fertilización foliar en frutales.

  • Potasio (K)

Los frutales son muy demandantes de potasio y en muchos de ellos es el elemento de mayor absorción. El K fomenta la fotosíntesis mediante la activación de numerosas enzimas que participan en este proceso, mejora la eficiencia en el consumo de agua al aumentar la presión osmótica de las células, volviéndolas más turgentes. De esta forma, las plantas bien provistas de K cierran rápidamente sus estomas, impidiendo la pérdida de humedad durante períodos de déficit hídrico. El K acelera el flujo y translocación de los productos asimilados, tales como los azúcares y almidones que son formados durante la fotosíntesis y luego transportados desde las hojas hasta los órganos de reserva (frutos, semillas, tubérculos, etc) con la participación del K.

 Este elemento cumple un papel vital en el llenado de frutas, granos y semillas. Asimismo, el K incrementa el rendimiento y calidad de la cosecha, mejorando el sabor, el contenido de azúcares y el color de los frutos. Al fortalecer los tejidos vegetativos favorece la resistencia a enfermedades.  Al promover mayor firmeza y resistencia de los tejidos, también mejora las propiedades de almacenamiento postcosecha de frutas y hortalizas. Dado que el K se absorbe en gran cantidad en cultivos frutícolas, la fertilización al suelo es la principal fuente del elemento a la planta. Sin embargo, las aplicaciones foliares de K durante el período de fructificación han sido muy recomendadas, como un complemento al abonamiento edáfico. La nutrición foliar con K tiene como objetivo ayudar a incrementar el peso y tamaño de los frutos, favorecer la acumulación de azúcares y sólidos solubles, y mejorar la firmeza y calidad de los frutos. Un contenido adecuado de K en la fruta mejora la vida útil de la misma en almacenamiento postcosecha.

  • Calcio

El Ca es requerido para mantener la integridad de la membrana y se encuentra en las paredes celulares en forma de pectatos de Ca. El calcio ayuda a mantener la integridad de la célula y la permeabilidad de la membrana celular, favorece el crecimiento y la germinación del polen, y activa gran cantidad de enzimas que intervienen en la mitosis, división y elongación celular. El Ca interviene en la síntesis de proteínas y la transferencia de carbohidratos, y ayuda a desintoxicar la planta de la presencia de metales pesados. La deficiencia de Ca disminuye el crecimiento de la planta y del sistema radical, debilita los tejidos foliares haciéndolos más susceptibles al ataque de patógenos.

 El Ca es crítico para el crecimiento y calidad de los frutos. Algunos desórdenes fisiológicos que alteran la calidad de los frutos están relacionados con problemas de Ca, como los daños conocidos como mancha corchosa y pudrición basal del fruto, muy comunes en frutos de tomate, ají, melón, naranja, etc. Los problemas de Ca en frutas se presentan incluso en suelos con contenidos adecuados del elemento, y muchas veces están relacionados con desbalances con otros cationes como NH4, Mg y K. El Mg y K son más fácilmente absorbidos por los pelos radicales de las raíces y transportados a las hojas y frutos vía floema. Ambos nutrimentos pueden moverse desde esos órganos a otras partes de la planta en respuesta a la demanda metabólica.

 En contraste, la absorción de Ca es más restringida y puede ser afectada por exceso de K y Mg en el suelo, o por el uso de fertilizantes nitrogenados amoniacales. La absorción de Ca por la raíz es un proceso pasivo que depende del movimiento del agua a través del xilema.

En árboles frutales el transporte de Ca se da principalmente vía xilema junto con el movimiento del agua. Como consecuencia de esto el movimiento del Ca desde la raíz ocurre en la misma dirección hacia donde se mueve el agua. Este movimiento es causado por transpiración. Las hojas tienen mayor tasa de transpiración que los frutos, lo cual explica que el Ca es depositado en mayor grado en las hojas y muy poco en los frutos. Además de esto el Ca es inmóvil dentro de la planta y una vez que se acumula en las hojas no puede ser transportado a otros órganos de la planta. Con frecuencia el contenido de Ca en las hojas no es un buen indicador del estado nutricional del elemento en la planta porque no se relaciona directamente con la cantidad de Ca presente en el fruto. Las aplicaciones de Ca al suelo no han sido tan efectivas para incrementar la concentración del elemento en las hojas y frutos debido a las dificultades de movilización que tiene este mineral en la planta. El suministro adecuado de Ca que garantice un buen contenido en la fruta también está relacionado con una mejor resistencia de la misma al almacenamiento postcosecha.

 La incidencia de enfermedades postcosecha puede ser prevenida cuando hay suficiente Ca en la fruta. El suministro de Ca a través de la fertilización foliar se convierte en una herramienta importante en árboles frutales y hortalizas. Las aspersiones foliares de Ca han resultado muy efectivas para prevenir los desórdenes que se producen en los frutos, debido que la aspersión del nutrimento llega directamente a las hojas jóvenes y los frutos en formación que son los que demandan en mayor grado el elemento. Las fuentes más utilizadas para aplicación foliar de Ca son el nitrato de calcio, cloruro de calcio y quelatos de Ca formulados con EDTA, lignosulfatos y aminoácidos principalmente.

  • Magnesio

El magnesio (Mg) es componente de la clorofila, el pigmento verde de las hojas que se encarga de capturar la energía suplida por el sol durante el proceso de fotosíntesis. Además, sirve como cofactor en muchos procesos enzimáticos y de fosforilación. Estabiliza las partículas de ribosomas en la configuración para la síntesis de proteínas. La deficiencia de Mg se presenta generalmente como una clorosis intervenal en hojas maduras, que eventualmente podría causar defoliación. La deficiencia de Mg disminuye el crecimiento vegetativo y el llenado de frutos, acelera la maduración prematura y puede causar la caída de los frutos en precosecha. Los problemas de Mg en frutales han sido también asociados con anormalidades en el desarrollo de las yemas florales, y con frutas que no se conservan bien en el período de almacenamiento postcosecha.

El Mg es un elemento muy móvil en la planta y las aplicaciones al suelo son adecuadas para satisfacer los requerimientos. Sin embargo, en períodos de gran demanda nutricional como es la formación y llenado de frutos, la deficiencia de Mg puede ser difícil de corregir exclusivamente con abonamiento edáfico. El uso de fertilizantes foliares con Mg durante esta etapa de desarrollo de la planta constituye una alternativa eficaz para superar problemas de Mg y complementar la fertilización al suelo. El suministro de Mg durante la formación del fruto previene el amarillamiento de las hojas adyacentes al fruto y la defoliación, contribuyendo con ello a favorecer el llenado y el tamaño.

Las fuentes de Mg de mayor uso en fertilización foliar incluyen el sulfato de Mg, nitrato de Mg y quelatos de Mg.

  • Zinc (Zn)

Está involucrado en numerosas reacciones enzimáticas en procesos como la fotosíntesis, transporte de electrones, activación del ácido indolacético, etc. El Zn es importante en la regulación del crecimiento vegetal y participa como activador de numerosas enzimas como la anhidrasa carbónica, e interviene en la síntesis de proteínas. La deficiencia de Zn se presenta en los brotes nuevos de los árboles frutales por ser un elemento inmóvil, como una clorosis intervenal en hojas jóvenes y una disminución del tamaño de las hojas y reducción del crecimiento. Como efectos adversos en el rendimiento, la deficiencia de Zn puede reducir el peso y tamaño de los frutos, y alterar la formación de granos y semillas.

La fertilización foliar es más recomendable para el suministro de micro nutrimentos que como en el caso del Zn la planta los requiere en pequeñas cantidades. Las fuentes de Zn más utilizadas son los quelatos (EDTA, lignosulfatos, aminoácidos, etc.) y las sales como el sulfato de Zn y nitrato de Zn.

  • Boro (B)

El B participa en la síntesis del uracilo que sirve para la formación de RNA e interviene en actividades celulares como división, diferenciación, maduración, respiración, crecimiento, etc. El B ha sido asociado con la germinación y crecimiento del polen y puede afectar la prolongación del tubo polínico debido a su papel en la síntesis de la membrana plasmática y la pared celular, produciendo una disminución en el cuaje y alteraciones fisiológicas en los frutos. El B por lo tanto es esencial en el desarrollo de la flor y en la fecundación y su deficiencia reduce el cuaje de las flores y disminuye en forma severa el rendimiento de frutos y semillas. El B también cumple una función importante en el transporte de azúcares y otros compuestos orgánicos desde las hojas a los frutos. La deficiencia de B causa que las hojas jóvenes se deformen, con amarillamiento de las venas central y laterales. Las hojas más viejas se enrollan y deforman. Se produce muerte descendente de ramas y formación múltiple de yemas vegetativas, acortamiento de entrenudos en las ramas de los árboles, y formación de roseta en ramas terminales de Fertilización Foliar. La deficiencia de B produce paralización del crecimiento de los ápices radiculares. La deficiencia de B también afecta la calidad de los frutos. Las aplicaciones foliares de B resultan muy efectivas y económicas para suplir el elemento y las fuentes más empleadas son por lo general sales de boratos de sodio y ácido bórico que son incluidos en las aplicaciones fitosanitarias.

  • Manganeso (Mn)

El Mn cumple funciones de activador enzimático. Participa en la fotosíntesis y en la conversión de N nítrico en aminoácidos para la síntesis de proteínas. El Mn también participa en la síntesis de clorofila por lo cual los síntomas de deficiencia en las plantas generalmente se manifiestan como una clorosis en hojas jóvenes. La deficiencia severa de Mn puede disminuir la tasa de crecimiento de la planta, y producir frutos suaves y de color pálido. Aparentemente la deficiencia de Mn en árboles frutales afecta más directamente al tejido foliar que a la fruta.

  • Hierro (Fe)

El Fe es requerido para la síntesis de clorofila y es parte esencial de los citocromos que se encargan de transportar los electrones durante los procesos de fotosíntesis y respiración. El Fe causa clorosis intervenal en hojas jóvenes, y al avanzar los síntomas las hojas se tornan por completo amarillas o blanquecinas.

El Fe es un elemento abundante en los suelos y su disponibilidad es favorecida por la acidez. Los contenidos de Fe disponible en nuestras condiciones de suelos generalmente oscilan entre suficiente a alta, por lo que los problemas nutricionales por Fe no son muy comunes. El Fe es antagónico con Mn, por lo que un exceso de este último pude inducir a deficiencia de Fe. La clorosis férrica es un síntoma común en frutales cultivados en suelos alcalinos de zonas templadas. Las aspersiones foliares de Fe resultan la mejor alternativa para el control de la deficiencia, con quelatos de Fe y sulfato de Fe principalmente.

  • Molibdeno (Mo)

El Mo cumple una función importante en fijación simbiótica de N en leguminosas y como activador enzimático en la reducción de nitrato por parte de la enzima nitrato reductasa. Los síntomas de deficiencia de Mo son muy variables entre plantas, pero en árboles frutales causan clorosis o amarillamiento de hojas viejas, deformación de hojas y reducción del crecimiento. Los contenidos de Mo en suelo y tejido foliar son muy bajos, lo que hace difícil con frecuencia su determinación mediante al análisis de suelos y foliares.

 La deficiencia de Mo restringe el desarrollo de la flor y en casos severos causa el aborto de flores, disminuyendo el rendimiento.

Deficiencias de nutrientes en una planta

¿Qué es un bioestimulante?

La Comisión Europea define los bioestimulantes como “sustancias que estimulan el proceso de nutrición de las plantas, independientemente de los nutrientes que contienen, con el único objetivo de mejorar una o más de las siguientes características de las plantas o su rizosfera:

  • La eficiencia de uso de los elementos nutritivos,
  • La tolerancia a los estreses abióticos,
  • Las características cualitativas,
  • La disponibilidad de los elementos nutritivos en el suelo o la rizosfera”

Los bioestimulantes están definidos así por su acción de estimulación en los procesos naturales de las plantas, favoreciendo los rindes.

Compuestos de ingredientes naturales, los productos de bioestimulación pueden ser de diferentes naturalezas: metabolitos de fermentación, algas o extractos de plantas, microorganismos, hongos, bacterias, aminoácidos, sustancias húmicas, biomoléculas.   También pueden tomar diferentes formas dependiendo de los usos y necesidades de los agricultores: formulaciones líquidas, micro gránulos, polvos, etc. Estos bioestimulantes se pueden aplicar por vía foliar o radicular.

¿Cuál es el rol de los bioestimulantes?

Estimulan el metabolismo interno y natural de las plantas (actividad hormonal, genómica, absorción de nutrientes, crecimiento, floración, fructificación, etc.) y protegiéndolas del impacto del estrés abiótico, los bioestimulantes optimizan los rendimientos agrícolas. Las plantas son más vigorosas y resistentes a los riesgos climáticos, lo que garantiza mejores rendimientos.

Gracias a los bioestimulantes, las plantas ven aumentado su suministro de energía, lo que les permite, en todo tipo de entorno, ser más tolerantes al estrés abiótico, especialmente durante las fases de desarrollo principales y críticas, como la floración.

Hoy en día existen muchos tipos de bioestimulantes, presentes en múltiples formas. Algunos de ellos también se pueden mezclar con otras soluciones de fertilización o productos fitosanitarios convencionales y, se pueden integrar directamente en el manejo del sistema agrícola.

Para expresar todo su potencial, es necesario aprender a posicionar de manera adecuada estos productos de bioestimulación, cualquiera sea su forma, y comprender sus modos de acción. Se trata entonces de aplicar la solución, en buena cantidad, por vía foliar o directamente por raíz. La elección del período de aplicación es esencial: se trata de posicionar el bioestimulante cuando la planta será más receptiva de acuerdo con el objetivo (emergencia, floración, maduración …), anticipando los períodos críticos que afectan los componentes del rendimiento, como la floración o el cuaje. Finalmente, es esencial tener en cuenta las condiciones agroclimáticas al aplicar el producto (temperaturas, hidrometría, vientos, etc.).

Los bioestimulantes son entonces excelentes productos para estimular naturalmente el metabolismo de los cultivos. Gracias a un uso simplificado y razonado, son un aporte para los agricultores que desean recurrir a la agricultura sustentable, respondiendo a las necesidades de sus cultivos y sus objetivos de rendimiento.

Mecanismo de acción de Bioestimulante en las plantas

Principales categorías de Bioestimulantes

Se puede concluir que es posible la nutrición de las plantas mediante pulverización foliar, siendo así una metodología útil y confiable para nutrir a las plantas cuando la fertilización edáfica no es suficiente y/o es ineficiente. Es importante comprender que este método no puede sustituir a la provisión de nutrientes a través de las raíces, dado que la absorción de todos los nutrientes de las plantas a través de las hojas involucra una cantidad considerable de mano de obra con un alto riesgo de fitotoxicidad. La fertilización foliar tiene sus limitaciones y en algunos casos puede ser considerada trabajosa. No obstante, a lo largo de los años ha alcanzado su lugar en los diferentes esquemas de nutrición de las plantas. La utilización de fertilizantes altamente solubles y nutrientes puros es esencial para alcanzar los mejores rendimientos desde este enfoque.

Existen compatibilidad entre muchos fertilizantes y pesticidas, pudiendo ser mezclados en el mismo pulverizador para ahorrar costos, mano de obra. Esta es una ventaja que puede ser aprovechada cada vez que sea necesario aplicar pesticidas.

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