Cada vez que nos enfrentamos a la decisión de que toros seleccionar para nuestro rebaño se reinicia un viejo debate: ¿Cuál será (está vez) el criterio más importante para elegir los padres de las futuras  vacas del plantel?

Muchas veces existe una serie de criterios específicos que nos gustaría mejorar en nuestras vacas (Patas, Ubres, Producción, Estatura, etc.) y mediante la solución para esos problemas específicos buscamos generar un impacto positivo sobre la mayoría (o todos) los indicadores de rentabilidad del rebaño… Lo que termina ocurriendo es que la selección por características especificas genera un efecto mínimo y un avance lento hacia la consecución de nuestro principal objetivo.

Nuestra propuesta para solucionar este dilema es la simplificación, poniendo foco en lo más importante: Lo que todo productor lechero espera de su rebaño son vacas que produzcan (cantidad/calidad de leche), que se preñen rápido cada temporada y que duren lo más posible en nuestro sistema.

¿Por qué debería seleccionar por Fertilidad?

En este artículo los invito a reflexionar sobre el concepto de Fertilidad, su importancia y por qué deberíamos darle mucha más importancia dentro de nuestras prioridades ya que afecta de forma simultanea a muchos factores que ayudan a lograr nuestro principal objetivo: Rentabilidad.

Pero… ¿Qué es Fertilidad? o, mejor dicho ¿A que deberíamos referirnos al hablar de Fertilidad en el rebaño?

La fertilidad es la capacidad de un ser vivo de producir una progenie numerosa. En todas las especies esto es el resultado de la interacción de varios factores, tanto factores biológicos: como la edad, el estado de salud o el funcionamiento del sistema endocrino; factores ambientales: como la disponibilidad y calidad de alimentos o espacio/confort (o como en el caso de los seres humanos se incluyen los factores culturales).

En el caso de las vacas (de leche o de carne) la fertilidad de una hembra depende fundamentalmente de 2 factores:

• El primero es lógicamente la habilidad reproductiva, es decir la capacidad de preñarse y llevar a término la gestación. Podemos agregar, como un factor deseable, que la preñez ocurra lo más temprano posible una vez alcanzada la pubertad y subsecuentemente lo más rápido posible luego de cada parto.

• El segundo factor limitante de la fertilidad en bovinos es su habilidad para sobrevivir lo más posible en el rebaño, cuanto más sobreviva una vaca más oportunidades de generar más terneras de reposición y mayor número de lactancias acumulará a lo largo de su vida.

*Obviamente el semen utilizado (y el toro) juegan un papel clave para que la fertilidad de las hembras del rebaño se exprese. La fertilidad del semen a campo es un concepto independiente al que buscamos cuando nuestra intención es seleccionar hembras por fertilidad, es más bien un requisito que el semen debe cumplir. Si el semen utilizado no es capaz de alcanzar altas tasas de preñez, la fertilidad de nuestras hembras no se expresará.

El Impacto de la Fertilidad

La fertilidad de nuestro rebaño amplifica el potencial productivo de cada vaca. Esto significa que la fertilidad no solo mejora los parámetros reproductivos del grupo sino también la producción individual generando un efecto positivo sobre la rentabilidad, aumentando la disponibilidad de reposición y logrando la expresión del potencial genético del rebaño. Adicionalmente podemos mencionar que rebaños de alta fertilidad generarán un excedente de vaquillas para venta y con ello la posibilidad de seleccionar la reposición lo que impacta aún más sobre el progreso genético del plantel.

Fertilidad y Producción NO son características excluyentes, son en realidad un complemento. Lo que ocurre comúnmente es que se prioriza la selección genética por potencial productivo, es decir se busca aumentar la producción de leche únicamente aumentando la capacidad de nuestras vacas para producir leche: lo que tiene mucho sentido… ¿o no?

Fertilidad = Rentabilidad

Como mencioné antes los criterios de selección para nuestras vacas pueden variar de un rebaño a otro, sin embargo, el objetivo principal en cualquier lechería será siempre lograr la mayor rentabilidad como consecuencia de producir leche de calidad nutricional y sanitaria óptima, en un entorno productivo respetuoso de las personas, los animales y el medio ambiente.

La fertilidad de las hembras impacta directamente sobre el objetivo enunciado arriba y para demostrarlo revisaremos algunos ejemplos de lo que ocurre en situaciones prácticas y con un rebaño “ficticio” de 100 hembras.

1º La Fertilidad impacta sobre el costo de reposición.

Como todos sabemos la reposición de hembras en una lechería es uno de los costos más importantes y la fertilidad de nuestro rebaño afecta este costo por dos vías:

1. Las hembras que no se preñan no generan reposición, y son finalmente son eliminadas. Las hembras que no se preñan en el momento adecuado generaran la reposición de mayor edad y en la temporada subsiguiente.

2. Todas las hembras que mueren durante la primera y segunda lactancia NO se reponen a sí mismas y NO alcanzan a cubrir sus costos de reposición.

Consideremos el costo de llevar una vaquilla hasta el parto a una edad de 24 meses bordea los US$1.000 en Chile, Eso significa que, si la tasa de reposición es 30% en mi rebaño de 100 vacas necesito invertir US$30.000 cada año. Tengamos en cuenta además que este costo solo se recupera (retorna) cerca del final de la segunda lactancia. Entonces todas las vacas que no han alcanzado la tercera lactancia no están generando rentabilidad, solamente están pagando su costo (Ver Figura 1).

En un plantel que bordea las 100 vacas, el costo generado por una alta tasa de reposición puede llegar a consumir completamente el margen generado por la producción de leche; haciendo que todo el esfuerzo invertido en la lechería durante un año se vuelva prácticamente nulo.

2° La Edad promedio del rebaño afecta la producción.

Como mencioné más arriba la Fertilidad está asociada a la capacidad de sobrevivir en el rebaño y de esa forma generar más reemplazos y completar más lactancias. La productividad de una vaca lechera depende de su edad.

Independientemente del potencial productivo de nuestro rebaño las hembras de primer parto siempre producirán menos que las hembras con más lactancias. La razón es simple: las hembras de primer parto (y también las de segundo parto), aún están en desarrollo y solo alcanzaran su peso adulto, madurez fisiológica y potencial de producción en la tercera lactancia. Estudios realizados por Teagasc en Irlanda, muestran que la producción de las hembras de primer parto es en promedio 22% más baja que la de las vacas de tercer parto, similar es el caso de las hembras de segundo parto cuya producción es en promedio 14% inferior a las vacas adultas.

Pero, ¿cuánto puede impactar esto en términos de ingresos?, veámoslo en nuestro rebaño de 100 vacas:

Si consideramos la producción de un rebaño promedio irlandés como parte de nuestro ejemplo podremos ver que existe una leve disminución en la producción individual de las vacas si la tasa de reposición es más alta: (Ver Tabla 1).

La producción promedio por lactancia no parece tan distinta, sin embargo cuando llevamos estas cifras a nuestro rebaño de 100 vacas podemos ver que la diferencia de producción en 1 año alcanza 23.940 litros. Esto es el costo directo de una baja fertilidad y una baja supervivencia de las vacas en nuestro sistema.

3° Circulo vicioso de baja fertilidad + alta tasa de eliminación + baja generación de reposición

Probablemente esta situación es la máxima expresión de problemas de fertilidad asociados a selección de características no relacionadas a la fertilidad.

En rebaños con baja fertilidad es fácil observar altas tasas de eliminación de vacas, con una fuerte influencia del factor reproducción. Típicamente existe un alto porcentaje de vacas repetidoras, como el número de dosis de semen utilizadas por preñez y por ternero es alta se genera un costo extra por mayor cantidad de dosis de semen y horas de trabajo dedicadas a la detección de celo y labores de inseminación, además de una mayor cantidad de días abiertos. Todo lo anterior contribuye a un alargamiento del Lapso Inter Parto (LIP) y reduce la cantidad de terneros de reposición que una vaca puede generar a lo largo de su vida (Ver Figura 2).

Para terminar, me gustaría reflexionar en torno a la siguiente idea: La fertilidad no es un criterio de relevancia exclusiva para sistemas estacionales. Si es cierto que en un sistema de partos mono-estacionales o bi-estacionales lograr altas tasas de preñes en periodos acotados es un factor determinante para alcanzar potenciales productivos máximos durante la lactancia y consecuencia de ello reducir sus costos. Para los sistemas no estacionales, la fertilidad de los animales traerá beneficios económicos por la vía de la reducción de costos de reposición y mejora en la performance reproductiva del rebaño completo consecuencia del incremento en la longevidad. Como ya vimos los beneficios para cualquier rebaño, estacional o no serán: menor tasa de reemplazo, menos inseminaciones por preñez, menos días abiertos, lapsos inter parto más corto, más lactancias por vaca, más terneras por vaca, más kilos de sólidos lácteos (proteína y grasa) por vaca y menor impacto en términos de carbono y nitrógeno excretado por cada kilo de solidos producido (huella ecológica de la producción lechera).

No olviden: ¡fertilidad es un rasgo fundamental a considerar en selección de los toros de inseminación! (en esta temporada y en todas las que vendrán).

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