Un fruto de arándano, cereza, frutilla o frambuesa está compuesto aproximadamente por un 80% de agua. El 20% restante es materia seca donde se encuentran todos los macro y micronutrientes. Por tanto, cuando hablamos de fruticultura de exportación, nuestro producto final es el fruto que está compuesto mayoritariamente por agua.

Entonces el objetivo principal de un fruticultor es dar todas las condiciones para que la planta disponga del agua y los nutrientes que demanda durante todo su ciclo productivo. Esto se resume en la relación Raíz/Suelo/Agua/Nutrientes/Macro y Microbiota. Cualquier tipo de estrés sea biótico, como daño en raíces por plagas larvas insectos curculiónidos o abiótico como estrés hídrico o compactación de suelo serán limitantes que disminuirán el potencial productivo.

Mencionaremos 3 etapas que son las más relevantes para el diseño y definición de un programa de riego en un huerto frutal.

Etapa 1: Estimación de la demanda de agua

Para producir 1 kilo de materia seca la planta demanda entre 500 a 1.000 litros de agua. Es muy poco eficiente ya que debe mantener sus estomas abiertos para asimilar el CO2 de la atmósfera y así “transpirar” liberando vapor de agua.

Por tanto la demanda de agua está dada por la evaporación del suelo así como por la transpiración directa de la planta llamada Evapotranspiración del cultivo o ETc medida en milímetros/ha/día. La ETc es una estimación de la demanda real de agua de los cultivos estandarizado y reconocido por la FAO y se obtiene a través de la evapotranspiración de referencia o ET0 (ecuación de  Penman-Monteith)  ajustada por el coeficiente del cultivo o frutal por etapa o Kc.

Por tanto ETc = ET0 *Kc

Como ejemplo si la Estación meteorológica Automática (EMA) del huerto mide una ETc de 4,5 mm/ha/día implica que  se debió reponer 45.000 litros ese día. Si la precipitación del sistema de riego (IPP) del huerto es de 2 mm/hora entonces deberíamos haber regado 2,25 horas para reponer la demanda. La ETc depende de las condiciones climáticas de cada localidad y como ejemplo se muestra la ETc diaria de Enero 2021 comparando 4 localidades en 3 regiones de la zona sur. Para el día 20 de enero 2021 en Angol la Etc fue de 10,41 mm mientras que en Osorno fue de 4,75 mm.

Esta información se obtiene como registro de lo sucedido y no como lo que sucede en tiempo real, por tanto se utiliza para “proponer” un programa de riego previo al inicio de la temporada que debe ser ajustado y validado.

El programa de riego es un balance hídrico que integra la ET0; Kc por etapa, especie frutal y variedad, precipitaciones registradas o lluvias (mm), precipitación del equipo de riego (mm/hora), profundidad de suelo entre otros parámetros para finalmente proponer el número de riegos mensuales, además de la frecuencia y tiempo de riego.

Etapa 2: Mediciones y monitoreo en terreno

Previo al inicio de cada temporada de fertirriego en el huerto es fundamental monitorear y medir raíces y suelo a través de una Calicata. Esta debe ser de una profundidad mínima de 1 metro y de ancho suficiente para que la persona que realice las mediciones pueda moverse holgadamente. Los parámetros a medir y monitorear son:

  1. Profundidad y ancho de raíces  (m)
  2. Velocidad de infiltración del agua (cm/hora)
  3. Forma del bulbo de mojamiento y frente de humedad
  4. Presencia de plagas como larvas de curculiónidos
  5. Contenido volumétrico y análisis sensorial de humedad en suelo (m3/m3; escala de valoración) 
  6. Temperatura de suelo (°C)
  7. Conductividad eléctrica suelo (dS/m)
  8. Prueba del Aforo de gotero y coeficiente de uniformidad  (L/h y %)
  9. Compactación de suelo (PSI)

Como ejemplo: Si la profundidad de enraizamiento de un frutal medida es de 50 cm y la velocidad de infiltración del agua en ese suelo es de 25 cm/hora, entonces se necesitaría 2 horas de riego para que el bulbo de mojamiento profundice hasta la última raíz.  Otro punto relevante es la estimación de la formación del frente de mojamiento con el traslape de los bulbos. Los productos humectantes y coadyuvantes de suelo son un aporte cuando no se logra este traslape, común en suelos con baja conductividad eléctrica como son los del sur de Chile (CE< 1dS/m).

Etapa 3: Uso de sondas de capacitancia (FDR) y telemetría.

Las sondas de capacitancia FDR (Inglés: Frequency Domain Reflectometry) permiten la medición indirecta del contenido de agua volumétrica en suelo a diferentes profundidades y en forma continua, que complementado con la telemetría es posible monitorear en tiempo real y a distancia. Esto permite, mediante gráficas de contenido de humedad en el suelo, tomar decisiones de relación agua-aire, frecuencia y tiempo de riego. El objetivo es lograr correlacionar la información de esta tecnología con el monitoreo y mediciones de campo mencionadas en la etapa 2.

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