Sergio Niklitschek Hausdorf
Gerente General

Estimados amigos

En esta oportunidad, me tomaré la libertad de utilizar esta editorial para realizar algunas reflexiones y despedirme de todos ustedes: socios, clientes, proveedores, colegas y amigos.

Después de trabajar toda mi vida laboral en la Cooperativa, siendo testigo y partícipe de su espectacular desarrollo y crecimiento, ahora cuando ya estoy próximo a dejarla para acogerme a retiro el 31 de diciembre, sin duda que tengo sentimientos encontrados. Un poco de nostalgia por cerrar un largo y fructífero ciclo de 42 años en la Cooperativa y por otro lado, la satisfacción, alegría y orgullo por la misión cumplida, entregando una empresa pujante y consolidada, a una nueva generación de ejecutivos jóvenes, todos formados en casa, que le inyectarán fuerza y nuevas ideas a la empresa, manteniendo la cultura y valores de Cooprinsem.

En estos convulsionados tiempos de pandemia y demandas sociales, cuando cada vez se habla más de asociatividad y cooperativismo, me gustaría reflexionar acerca de las principales razones del éxito de Cooprinsem. En sus inicios fue muy importante la existencia de un propósito en común, como fue la introducción de la inseminación artificial en los rebaños lecheros, para el mejoramiento genético y también para controlar las enfermedades venéreas transmitidas por los toros. Una administración profesionalizada, visionaria, comprometida, estable y permanente, con un Gerente General que permaneció 36 años en el cargo, fue fundamental para el desarrollo armónico y sostenible de la Cooperativa, logrando incorporar una profunda cultura organizacional de compromiso y esfuerzo, con potentes valores éticos que prevalecerán en el tiempo. Directores y presidentes capaces y honestos, que en forma desinteresada aportaron con su mirada desde el campo y en todo momento privilegiaron el desarrollo de la Cooperativa por sobre cualquier beneficio personal, fue otro factor clave del éxito. La fidelidad y apoyo incondicional de los socios, le permitió a la Cooperativa crear sólidos cimientos financieros para su crecimiento. Finalmente, la conformación de un excelente equipo humano de colaboradores comprometidos con la empresa, constituyendo una verdadera “familia Cooprinsem” nos ha permitido enfrentar con éxito y en armonía los tiempos difíciles.

Al cerrar esta etapa de mi vida, todavía me considero joven y con demasiada energía como para refugiarme en los cuarteles de invierno y aunque espero disfrutar al máximo de mi tiempo libre, pretendo también seguir involucrado en el desarrollo de la hermosa actividad lechera de nuestro país, para la cual se vislumbra un auspicioso porvenir.

Junto con despedirme, quiero agradecer muy sinceramente a tantas personas que de una u otra forma contribuyeron a que todos estos años de trabajo en Cooprinsem hayan sido maravillosos.