Gestión de la reproducción

La gestión eficiente y rentable de la reproducción en un rebaño de vacas lecheras requiere de vacas sanas y de rutinas de observación para detectar tanto celos como enfermedades reproductivas. El proceso de la genética en las últimas décadas ha dado lugar a vacas con mayor capacidad de producción, las cuales suelen presentar signos de celos más débiles y de menor duración (Figura 1). La detección visual de celos consume gran cantidad de tiempo y a menudo muchos celos no son detectados. Además, los celos silenciosos son cada vez más comunes en las vacas lecheras actuales.

Un estudio (Dobson et al.,2008) reporta que en los últimos 30-50 años el porcentaje de vacas que muestran reflejo de inmovilidad (durante la monta) ha bajado desde el 80% hasta el 50%, la duración del celo ha bajado desde las 15 hasta 5 horas y la tasa de preñez al primer servicio descendió de un 70 a un 40%

Esto conduce a pérdidas económicas debido a intervalos entre partos más amplios y a un mayor uso de semen. Las investigaciones a lo largo de todo el mundo indican pérdidas entre $1.800 y $4.600 por día abierto más allá del periodo de espera voluntario. Esto refuerza el hecho de que la detección de celos y conseguir preñez de las vacas se ha convertido en una tarea intensiva en las lecherías actuales.

Otro aspecto que determina la eficiencia y productividad en la reproducción es la salud de las vacas. Los estudios de las últimas décadas muestran una serie de enfermedades en la lactación temprana que tienen impacto en el rendimiento de la reproducción (Figura 2). Las enfermedades mencionadas pueden prolongar el tiempo hasta conseguir la preñez hasta 30 días. Más tarde, en la lactancia, la laminitis afecta a la eficiencia en la reproducción, llegando a prolongar más de 40 días la consecución de la preñez. Es importante detectar todas estas enfermedades a tiempo y llevar a cabo medidas correctivas.

Hay varios estudios sobre la influencia de la nutrición en el rendimiento de la reproducción. La secreción de hormonas por el hipotálamo se ve afectada por el sistema de hormonas metabólicas. Por ejemplo, bajos niveles de insulina o insulina tipo I (IGF-1) afecta a la secreción de la hormona liberadora de la gonadotropina (GnRH), la cual afecta a su vez a la secreción de hormona foliculoestimulante (FSH) y a la hormona luteinizante (LH), que causan la maduración del folículo y la ovulación.

Como ejemplo, una pérdida grande de grasa corporal después del parto inhibe la secreción de hormonas, retrasando el inicio de la actividad ovárica, causando un periodo de anestro prolongado. Durante el periodo de reproducción, una condición corporal baja (BCS<2,5) o un desequilibrio de energía puede alterar el ciclo del celo.

DeLaval RePro™:
La Progesterona como un biomarcador de la funcionalidad de los órganos

Muchas hormonas controlan la reproducción directa e indirectamente. Las hormonas que actúan directamente son la hormona liberadora de la gonadotropina (GnRH), secretada por el hipotálamo, la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH), secretada por la glándula pituitaria, estrógenos secretados desde los folículos, progesterona, secretada desde el cuerpo lúteo y prostaglandina (PGF2a), secretada por el endometrio dentro del útero. Cada una de estas hormonas tiene un rol diferente durante todo el ciclo de reproducción de la vaca.

De ellas, la progesterona ha sido elegida para analizar en DeLaval RePro porque es la hormona que más información puede aportarnos en Io que respecta al estado reproductivo de la vaca durante toda la lactación.

Después del parto la vaca no tiene actividad en los ovarios anestro y por lo tanto no produce progesterona. Después de algunas semanas, la actividad ovárica comienza y también la ovulación. Después de la ovulación, el cuerpo lúteo se forma en el ovario y comienza la producción de progesterona. La secreción de progesterona cesa cuando la vaca se aproxima a un nuevo celo y vuelve a empezar de nuevo después de una nueva ovulación. El ciclo se repite cada 18 a 24 días hasta que la vaca queda preñada. En este caso el cuerpo lúteo continúa produciendo progesterona para mantener la preñez (Figura 4). La producción de progesterona continuará hasta el parto salvo que la vaca sufra un aborto, en cuyo caso la producción de progesterona se interrumpe.

El sistema DeLaval RePro usa los resultados del test de progesterona, así como otra información de la vaca, para que el algoritmo (biomodelo) pueda interpretar la forma y el desarrollo del perfil de progesterona de cada vaca. Las instrucciones (salidas) del biomodelo son varios diagnósticos de reproducción, además de la decisión de siguiente muestreo, dependiendo del cálculo del estado de cada vaca (Figura 5).

Las entradas y salidas de información se sincronizan entre el biomodelo y DeLaval Delpro (software de gestión). Las entradas clave para el biomodelo son los eventos de inseminación. Otros eventos de reproducción tales como signos sospechosos de celo en vacas preñadas, abortos y confirmaciones de preñez también se usan en el biomodelo para una mejor evaluación o modificación del estado reproductivo de una vaca.

Las salidas del modelo son diagnósticos reproductivos asociadas a una probabilidad de riesgo. Cuando el nivel de riesgo llega a un umbral predeterminado, se lanza una alarma y la vaca se presenta en un informe de DelPro.

Reactivación de la actividad ovárica después del parto y desórdenes reproductivos asociados

El periodo desde el parto hasta el inicio de la actividad ovárica se denomina anestro postparto. En vacas sanas este periodo suele ser entre 20 y 30 días, después de esto la vaca debería empezar el ciclo de forma regular.

Ciertas enfermedades en los órganos reproductivos tales como distocia, retención de placenta, metritis, endometritis y piometra pueden tener un impacto negativo en el desarrollo de una secuencia hormonal correcta.

Los desórdenes metabólicos también pueden influenciar en el tiempo hasta la primera ovulación y causar actividad ovárica irregular.

En estas situaciones los perfiles de progesterona pueden verse afectados por periodos de anoestro postparto prolongados, periodos prolongados foliculares y luteales o ciclos de celo irregulares. El DeLaval RePro detectará esas condiciones en tres diagnósticos diferentes: anestro prolongado postparto, quiste luteal (cuerpo lúteo persistente) y quiste folicular.

Anoestro Postparto Prolongado

De forma general esperamos que las vacas sanas empiecen a tener actividad ovárica unos 20 o 30 días después del parto. Si debido a una ausencia en la maduración del folículo dominante la ovulación no tuviera lugar, el primer cuerpo lúteo no se formará y por tanto no se producirá progesterona.

DeLaval RePro empezará a muestrear por defecto 20 días después del parto. Si el nivel de progesterona permanece bajo en ese momento y permanece así 45 días desde el parto, el modelo de reproducción marcará una alarma de anestro prolongado postparto. El muestreo continuará monitorizando la evolución de la concentración de progesterona. Tan pronto como una vaca tiene la primera ovulación, el biomodelo detectará la subida de progesterona. Desde ese momento el modelo asume que una vaca está en ciclo y calculará cuándo se espera el siguiente celo.

Quiste Luteal (Cuerpo lúteo persistente)

Después de la primera ovulación el cuerpo lúteo se desarrolla y empieza a producir progesterona. En algunos casos, debido a una inflamación del útero (endometritis, restos de tejido o piometra) la secreción de prostaglandina para iniciar la maduración del folículo dominante es inhibida para prevenir la ovulación de la vaca. Como consecuencia, el cuerpo lúteo continúa produciendo progesterona por un periodo más largo llamado cuerpo lúteo persistente. Cuando esto ocurre en vacas cíclicas, el origen está usualmente asociado al balance nutricional de las vacas.

DeLaval RePro detectará esos casos cuando los niveles de progesterona permanezcan altos más allá de 12 días desde la primera ovulación o 25 días desde el celo anterior, sin que se haya ingresado un evento de inseminación. En ese punto, el nivel de riesgo se incrementará y cuando llegue al nivel de alarma para quiste luteal, se marcará una alarma. Una vez que se detecte esa condición, la vaca continuará muestreándose aproximadamente cada dos días hasta que la situación se resuelva de forma natural o mediante intervención veterinaria.

Si DeLaval RePro registra una alarma de quiste luteal en una vaca inseminada, la vaca debe examinarse en búsqueda de preñez antes de llevar a cabo cualquier tratamiento. Esto puede pasar tanto por una inseminación reportada de forma tardía o debido a niveles de progesterona bajos o inestables, que hacen que el modelo de reproducción asuma que la probabilidad de preñez es baja.

Quiste folicular

La secreción de prostaglandina causa que el cuerpo lúteo se atrofie y deje de producir progesterona. Esto habilita la maduración del folículo dominante. Algunas veces el folículo dominante no consigue la ovulación debido a un fallo en la hormona luteinizante (LH) durante la preovulación.

Después de algunos días, el folículo se atrofiará y será reemplazado por un nuevo folículo dominante y el proceso empieza de nuevo. Algunas vacas pueden desarrollar quistes foliculares secuenciales, prolongando la fase folicular.

En estas situaciones, los niveles de progesterona permanecen bajos, pero el nivel de estrógenos, responsables de los signos externos de celo, es elevado, de esta forma la vaca parece estar en celo, pero esos signos de celo no tendrán asociados ninguna ovulación.

Estos casos están generalmente ligados a vacas con un desequilibrio nutricional (en defecto o en exceso).

DeLaval RePro detectará aquellos casos en los que los niveles de progesterona permanezcan bajos más allá de 15 días desde la alarma de celo anterior. En ese punto el nivel de riesgo se comenzará a incrementar y cuando llegue al nivel de alarma el sistema marcará una alarma de quiste folicular.

Una vez se ha detectado esta condición, la vaca se muestreará cada dos días hasta que se resuelva la situación.

Detección de celos e inseminación

Después de la primera ovulación el modelo detectará el aumento en la progesterona. Desde ese momento el modelo asumirá que la vaca está ciclando y esperará que la vaca entre en celo entre 8 a 12 días después.

La caída de progesterona es la señal de que el cuerpo lúteo se ha atrofiado, permitiendo que un folículo dominante madure y ovule.

Cuando el celo esperado se aproxima, la frecuencia de muestreo se incrementa. Tan pronto como la concentración de progesterona se establece por debajo de 5 ng/ml, el modelo de reproducción marcará una alarma de celo. Esta alarma de celo será el punto de referencia para detectar el siguiente celo esperado de 19 a 23 días después. El proceso descrito se repetirá cada  vez que el sistema indique una alarma de celo.

Como la caída de progesterona ocurre antes de que los estrógenos se incrementen, la alarma de celos se lanzará antes de que la vaca presente signos visuales. Una recomendación general es inseminar a las vacas entre 36 y 48 horas después de la alarma de celo, pero ese tiempo puede variar en función de las condiciones de la lechería y de los animales.

Confirmación de preñez

La progesterona es una hormona necesaria para mantener la preñez y puede ser usada para monitorizar el estado de la misma. Una vez una vaca ha sido inseminada después de la alarma de celo, el modelo de reproducción monitoriza la evolución de la progesterona. Si el nivel de progesterona se incrementa a continuación de la inseminación y permanece en nivel alto, el sistema marcará una alarma de vaca probablemente preñada alrededor de 35 días desde la inseminación. Desde ese punto, el sistema continuará monitorizando el nivel de progesterona durante otros 20 días.

Alrededor del 95% de las muertes embrionarias prematuras y abortos ocurren en los primeros 55 días después de la inseminación, por lo tanto, DeLaval RePro detiene el muestreo después de 55 días tras la inseminación. El muestreo puede reanudarse si el usuario observa o sospecha un aborto, mediante un reporte de evento de aborto o bien solicitando el muestreo de ese animal concreto en DelPro.

En caso de aborto, el sistema reiniciará el muestreo para monitorizar la vaca hasta que se establezca una nueva preñez.

Muerte embrionaria temprana/alarma de aborto

El embrión se fijará a las carúnculas uterinas entre 28 y 32 días desde la inseminación. Si este proceso falla, se produce lo que se conoce como muerte embrionaria temprana. Después de ese anidamiento, hay un riesgo moderado de aborto, pero va descendiendo gradualmente conforme progresa la preñez. En caso de que no haya un anidamiento exitoso no habrá señal del embrión para mantener la preñez, así que el cuerpo lúteo se atrofiará y se detendrá la producción de progesterona, preparándose los ovarios para una nueva ovulación. En estos casos el modelo de reproducción detectará una caída de progesterona y marcará una alarma de aborto. Desde ese punto el modelo monitorizará cuándo la vaca regresa al celo, usando el aborto como punto de referencia.

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