Al momento de diseñar un programa fitosanitario hay que tener presente la relación plaga-sistema, la cual es determinante para la presencia de la plaga. De igual forma, es importante considerar las diferentes relaciones que pueden existir con otros elementos del agroecosistema, tales como el suelo, la planta, la presencia de controladores naturales, las condiciones climáticas y el manejo que es influenciado por el hombre. Dentro de cada componente de este subsistema, se deben tener en cuenta otras relaciones que surgen de los procesos interactivos, a nivel del suelo, no podemos omitir las relaciones en la zona de la rizosfera que surgen entre microrganismos benéficos y no benéficos; de igual forma aquellas relacionadas con el balance nutricional influenciado por la presencia de macro y micronutrientes del suelo.

El manejo fitosanitario debe considerar los plagas-sistemas para definir acciones que conlleven a reducir la cantidad inóculo inicial, la población de insectos o la presencia de arvenses1 que puedan competir con el cultivo principal. El conocimiento adecuado de las plagas, optimizará las diferentes medidas de manejo que puedan implementarse. En estos procesos, es importante definir un programa fitosanitario que asegure la producción de plantas sanas, ciclos de producción sostenibles y postcosechas que aseguren una calidad de los productos.

La base para la elaboración de un programa fitosanitario es la agenda de Pesticidas la cual es una publicación en línea con información de límites máximos de residuos de pesticidas (LMRs) en los mercados internacionales e intervalos de precosecha (carencias), para las principales especies frutícolas de exportación.

Para el caso del presente articulo se ha enfocado en la fruta de exportación de arándanos, cerezos y avellano europeo.

Si bien el mayor problema de la temporada 2021-2022 tanto para arándanos y cerezos, fue marcada por las dificultades impuestas por la pandemia. El problema logístico marítimo ha provocado que productores reduzcan minuciosamente los arándanos y cerezos exportados, seleccionando solo aquellos que pueden soportar el mayor tiempo de viaje sin perder calidad o condición.

Además, existió escasez de mano de obra en Chile, donde las ayudas estatales entregadas durante la pandemia desalentaron a los temporeros agrícolas, a ello se suma la sequía que afecta al país y el aumento a nivel mundial del precio de los suministros agrarios.

En relación a plaga presente de Drosohila suzukii, a la fecha existen dos situaciones totalmente diferentes respecto a la presencia de esta plaga en nuestro país. Por una parte, están los huertos comerciales de fruta, quienes conocen de la presencia de la mosca y el daño que causa, por lo cual desarrollan estrategias integrales de monitoreo, manejo y control para reducir su presencia y evitar pérdidas económicas. Pero, por otra parte, existen aquellos huertos caseros, árboles frutales aislados y matorrales bordeando zonas urbanas y rurales donde no existe control alguno durante la producción de fruta, y los cuales se presentan hoy en día como los principales focos de riesgo para el establecimiento y reproducción de la mosca. En este sentido, la mayoría de los reportes ciudadanos realizados en redes sociales están asociados a la presencia de larvas en huertos caseros, árboles de cereza en los patios, plantas de arándano, frutilla y frambuesa sin manejo, donde sus dueños publican la presencia del daño. Desde el punto de vista de manejo y control, estos focos son sin lugar a duda los puntos más riesgosos que gatillaran un aumento de la población en las próximas temporadas, y sobre los cuales hay que enfocarse.

Una de las principales interrogantes que existe en torno a la presencia de esta plaga es si el consumo de fruta con larvas en su interior pudiera causar daño a las personas. Hasta ahora no se han reportado en nuestro país o en el mundo síntomas o problemas asociados al consumo de frutas infestadas con larva de esta mosca, por lo que se deduce que el daño queda entonces restringido a un problema estético y productivo de importancia económica.

Actualmente, existe un listado de 17 insecticidas autorizados por el SAG para uso en el control de Drosophila suzukii. Sin embargo, solo los insecticidas Delegate, Exirel, Bull, Imidan, Karate con tecnología Zeon, Minecto Pro, Mageos, y Ampligio poseen etiqueta para uso contra moscas de Drosophila suzukii y han sido evaluados en Chile.

Existen también alternativas orgánicas que se pueden usar en cosecha las cuales son las siguientes:

Lo importante  es  recordar la importancia de llevar un monitoreo de plagas y enfermedades atento y constante en nuestros huertos. Solo de esta forma, podemos realizar controles efectivos y asegurar la sustentabilidad medioambiental y económica de las aplicaciones que realizaremos.

Claramente los ciclos de las plagas y de las enfermedades son muy variables en base al andamiento climático de la temporada. Por esto, el programa tiene que entenderse como una guía referencial, a evaluarse caso a caso en conjunto con nuestros agrónomos en terreno.

Para el mercado de los avellanos existen restricciones por parte del poder comprador el cual es AgriChile, los cuales comparten a sus productores el listado de productos prohibidos para su uso en los campos de avellano europeo. Cabe destacar que este resguardo es necesario para cumplir con los requerimientos de los mercados de destino (principalmente a la Unión Europea, Ecuador, la República Popular de China, México, Canadá, Estados Unidos o cualquier otro mercado de destino de AgriChile) y para mantener la imagen de Chile como país productor de avellanas de alta calidad e inocuidad. Lo anterior, sin perjuicio de que en el listado de productos hay sustancias que son admitidas en Chile, sin embargo, no lo son en los países de destino.