El período postparto del ganado lechero se caracteriza por un balance energético negativo, lo cual tiene implicancias en la posterior producción de leche, así como para reiniciar la función reproductiva.

La cetosis por su parte, es uno de esos trastornos metabólicos que sigue siendo un factor importante y limitante en la mayoría de los sistemas lecheros comerciales. Aproximadamente un 50% de las vacas dentro de las primeras 4 semanas postparto sufren lo que se llama el síndrome del hígado graso el cual está relacionado generalmente con cetosis.

Los productores a menudo dicen: “No tengo problemas de cetosis”. Sin embargo, la mayoría no monitorea la cetosis de forma rutinaria o desconoce la correlación entre la cetosis y otros trastornos metabólicos. Como dice el viejo adagio, sólo puedes mejorar las cosas que mides, por lo tanto, el monitoreo de la prevalencia de cetosis a nivel individual o de rebaño, ya sea en sangre o en leche, es una buena práctica de manejo.

La cetosis, ya sea a nivel clínico o subclínico, tiene efectos concomitantes al aumentar el riesgo de desarrollar desplazamiento de abomaso (3-6x), metritis (3x), mastitis (1,5x), pérdida excesiva de la condición corporal y retraso de la regeneración de la sangre (50% de reducción), así como un rendimiento al pico de la lactancia más bajo y un rendimiento de lactancia reducido de hasta 3,3 kg/día. Como se puede ver, no manejar adecuadamente la cetosis puede generar considerables pérdidas económicas.

La prevención es el mejor tratamiento

Si bien los drench de propilenglicol son a menudo el tratamiento usado cuando el encargado de las vacas ve un animal que no está comiendo o muestra otras señales de cetosis, esta acción ya no es suficiente para prevenir el problema, por el contrario, éste ya existe en el rebaño. Los animales están afectados y decaídos, y el hígado ya ha sufrido algún nivel de daño al acumular grasa.

El objetivo es el tratamiento preventivo antes de que el problema sea evidente. Para esto, existen varios agentes activos utilizados en la industria que trabajan juntos para garantizar una función hepática más eficiente y reducir el riesgo de cetosis clínica y subclínica.

La colina y metionina son las más comunes. Trabajan juntas para eliminar el exceso de grasa del hígado y transportarla a la ubre para excretarla a través de la leche. Curiosamente, la colina puede funcionar como un sustituto de la metionina, pero la metionina no es un sustituto eficiente de la colina, lo que sugiere que la protección eficaz contra la acumulación de grasa en el hígado justifica el uso de una combinación de ambas.

Sin embargo, el hecho de eliminar el exceso de grasa del hígado para excretarlo en la leche no aborda el problema fundamental de la cetosis, que son los bajos niveles de glucosa en circulación. Ellos son la fuerza impulsora detrás de la movilización de grasa.

En la vaca, la grasa corporal movilizada se convierte más fácilmente en el hígado en glucosa que la grasa del alimento, debido a su forma, como un ácido graso libre circulante.

La metabolización de esta grasa corporal puede potenciarse mediante la L-carnitina, para facilitar la transferencia de ácidos grasos libres a las mitocondrias, donde la niacina ayuda a convertir estos ácidos grasos libres en glucosa. Los niveles más altos de glucosa circulante afectan los niveles de insulina, lo que a su vez reduce la movilización de grasas, lo que reduce la presión sobre el hígado para metabolizar los ácidos grasos libres. Por lo tanto, para proteger a las vacas contra la cetosis, los productores deben asegurarse de que su hígado esté “limpio” de depósitos de grasa, lo que permitirá maximizar la producción de glucosa.

Para poder abordar el problema de la cetosis en forma global, JOSERA desarrolló un producto único llamado DairySafe.

DairySafe contiene un paquete innovador de agentes activos, o Liver Safety-Package (LSP). Una combinación específica de agentes activos ruminoprotegidos, que favorecen la función hepática. Permitiendo que el exceso de grasa pueda ser removida y metabolizada de mejor forma por el cuerpo del animal.

El LSP incluye:

  • Colina: moviliza la grasa fuera del hígado.
  • Metionina: formación de lipoproteínas de muy baja densidad o very low-density lipoproteins (VLDL en inglés), para eliminar la grasa del sistema, excreción en la leche.
  • L-carnitina: ayuda a transportar los VLDL en las mitocondrias, donde se descomponen en azúcares.
  • Niacina: ayuda a quemar la grasa para producir azúcar.
  • Vitaminas del Complejo B: apoyo al metabolismo.

Junto a este paquete (LSP), DairySafe aporta glucosa como fuente de energía

Resumiendo, los principales efectos de DairySafe se sustentan sobre varios pilares:

  • Favorece la movilización grasa del hígado.
  • Favorece el metabolismo graso.
  • Aumenta la eficiencia metabólica.
  • Estabiliza la producción de leche.

Además de ser un producto completo, DairySafe fue desarrollado pensando en facilitar el manejo en el periodo de transición, al venir en forma de pellet.

Prácticas adicionales de manejo

La cetosis no aparece mágicamente después del parto. El consumo de alimento disminuye cerca del parto y la movilización de grasa comienza antes del parto. El nivel de riesgo de cetosis se puede evaluar antes del parto al monitorear los niveles de ácidos grasos libres en sangre.

Para el monitoreo del rebaño, las vacas de 2 a 10 días de preparto con niveles de ácidos grasos libres superiores a 3 mmol corren el riesgo de desarrollar cetosis clínica. El parto posterior requiere la mayor diligencia, con más del 80% de casos de cetosis que aparecen en los primeros 30 días.

En el caso del postparto temprano, el Control Lechero Oficial de Cooprinsem, incluyó como parte de su reporte rutinario, el análisis de muestras para medir los niveles de BHB. Esta herramienta será de gran ayuda, tanto para el productor como para el nutricionista, a la hora de realizar el monitoreo del estado de salud de las vacas durante el periodo de transición. De esta forma se podrán realizar las medidas correctivas que correspondan.

El personal de la lechería y nutricionistas a menudo concluyen incorrectamente que la cetosis en las vacas recién paridas significa que la densidad de energía de la ración es demasiado baja, y se debe agregar grasa a la dieta. Esto agrava aún más el estrés en el hígado para eliminar la grasa adicional, si no se ofrece colina o metionina. Además, la alimentación de grasas en los niveles recomendados tiende a suprimir la ingesta, lo que aumenta el riesgo de desarrollar cetosis. El objetivo debe ser aumentar la ingesta de materia seca, que en parte es impulsada por un hígado saludable. Las formas prácticas de aumentar la ingesta son garantizar la disponibilidad de alimento fresco, un amplio espacio en los comederos (80 cm para vacas recién paridas) y un buen cuidado de pezuñas para minimizar las cojeras.

“Recuerde que el éxito en esta lactancia comienza con un buen manejo y planificación en la lactancia previa”.

Referencias

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