Una de las claves del éxito en producción bovina es manejar los efectos del estrés en los animales. El objetivo es minimizar el costo que produce el estrés y ayudar a los animales a lograr una producción óptima. Para lograr esto, la suplementación con cromo es primordial.

El cromo es un elemento mineral traza esencial para el metabolismo de carbohidratos, proteínas y lípidos. Recién a partir de los años 90 se empezaron a publicar ensayos sobre su importancia en rumiantes  (Chang y Mowat, 1992) y en el siglo XXI apenas se comienza a reconocer su importancia para el ganado bajo ciertas condiciones de estrés (NRC, 2001).

El cromo se absorbe principalmente en el intestino delgado y la biodisponibilidad del cromo orgánico es mayor en relación con las fuentes de cromo inorgánico.

Las concentraciones de cromo en los alimentos varían mucho. Al igual que la determinación de cromo en animales, el análisis de cromo en una ración es técnicamente difícil por los bajos niveles de este y es común la contaminación por cromo durante el procesamiento del alimento, recolección de muestras y el análisis de laboratorio. No hay mucha información sobre la biodisponibilidad del cromo en los alimentos para el ganado, aparentemente, los forrajes y subproductos parecen contener más cromo que los granos.

Función del cromo

La función bioquímica y fisiológica del cromo es como componente del Factor de Tolerancia a la Glucosa (FTG). Este factor potencia la interacción entre la insulina y los receptores celulares de los tejidos, permitiendo que una mayor tasa de glucosa ingrese a la célula, para convertirse en energía y disminuyan los niveles de glucosa en sangre. En condiciones normales, la energía adicional mejora la síntesis de proteínas, el crecimiento del tejido magro (músculo), el mantenimiento celular y mejora la producción general.

El cromo también es necesario para el funcionamiento normal de las células β del páncreas, lo que previene la hipersensibilidad de la secreción de insulina a la estimulación de la glucosa.

El cromo, el estrés y el sistema inmune

Además de lo descrito anteriormente el cromo juega un rol importante en la inmunidad dado por sus efectos sobre la insulina y el cortisol. 

El estrés afecta negativamente la acción de la insulina, debido al aumento de los niveles de cortisol en sangre. El cortisol actúa antagónicamente a la insulina, disminuyendo la captación de glucosa por el tejido periférico y reservándola para los tejidos de mayor demanda. Esto provoca un aumento del metabolismo de la glucosa y la movilización de cromo de las reservas corporales y, por lo tanto, también un aumento en la tasa de excreción urinaria de cromo. El aumento de los niveles de cromo en orina son nuestro indicador de que un animal está pasando por un período de estrés y requiere de la suplementación de este mineral.

Beneficios de su suplementación

La inclusión de cromo durante períodos de mayor estrés, especialmente de fuentes orgánicas, disminuye el cortisol en sangre de los bovinos (Cuadro 1) y se manifiestan en una mejor resistencia o recuperación del estrés y una mayor función inmunológica, causando un efecto positivo en el rendimiento animal, independiente del tipo de explotación.

En animales de engorda sometidos a factores estresantes (como destete, transporte, hacinamiento, cambios ambientales, cambios de dieta, entre otros) al ser suplementados con cromo se puede mejorar la ganancia de peso debido a dos motivos; la mejor utilización de la energía para síntesis de proteína y, al bajar los niveles de estrés, mejorar el consumo de alimento por una disminución en los eventos de monta y agresiones. También se ha visto una mejora en el rendimiento y la calidad de la canal por una disminución en el efecto negativo que pueda tener el transporte y ayuno previo al sacrificio.

Las dietas para vacas lecheras pueden contener suficiente concentraciones de cromo para satisfacer las demandas durante un período de producción normal, pero puede llegar a ser deficiente en situaciones críticas como primera lactancia, período de transición, altos niveles de producción y trastornos metabólicos en el periparto.

Las vacas de primera lactancia parecen ser particularmente deficientes en cromo. Suelen estar más estresados mientras intentan adaptarse a la lactancia, las nuevas interacciones sociales y el nuevo entorno. Además, estos animales aún necesitan dirigir algunos nutrientes hacia el crecimiento para alcanzar el tamaño adulto.

El período de transición también es un momento de estrés para vacas lecheras de alta producción. Este período tiene una enorme influencia en toda la lactancia. Durante este tiempo, las vacas están bajo una gran presión física, nutricional y metabólica, lo que se refleja en perfiles hormonales y función inmunológica alterados.

Las vacas lecheras de alta producción tienen un balance energético negativo durante las primeras semanas después del parto. Durante este tiempo, los animales requieren un gran suministro de glucosa para la síntesis de lactosa en la leche. La insulina influye en la utilización de la glucosa lo que determina la producción de leche, la posterior fertilidad y el estado de salud de las vacas.

La suplementación con cromo tiende a aumentar o mantener el consumo de materia seca en vacas de primera lactancia y en vacas en período de transición, lo que conduce a un aumento de la producción de leche y mantener el peso corporal post parto.

En las vacas lecheras, la mayoría de los trastornos metabólicos ocurren durante el parto o poco después y representan una falla de la vaca para adaptarse al rápido inicio y al estrés de la alta producción de leche.

La alimentación y el manejo para minimizar la cetosis, la hipoglucemia y otros trastornos metabólicos son fundamentales para la salud, la productividad, la reproducción y la longevidad de las vacas. Se deben utilizar raciones y estrategias específicas, incluida la posible suplementación con cromo.

La suplementación con cromo también es necesaria en dietas deficientes en este mineral o en dietas altas en hidratos de carbono que tienen un aumento en su utilización como parte del complejo FTG.

En resumen podemos enumerar los siguientes beneficios de la incorporación de cromo en la dieta:

  • Disminuye los efectos negativos del estrés.
  • Mejora la respuesta inmunológica.
  • Propicia un estado de anabolismo proteico, mejorando la conversión alimenticia y la ganancia diaria de peso.
  • Incrementa el consumo de materia seca.
  • Reduce el balance energético negativo.
  • Mejora la eficiencia reproductiva.

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